viernes, 10 de septiembre de 2010

Y ahora: ¡Dios! 2ª Parte. Sin capote, a solas con el estoque

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Dicen que el ave divina

trocada en pobre gallina,
por obra de las tijeras
de aquel sabio profesor
(fue Kant un esquilador
de las aves altaneras;
toda su filosofía,
un sport de cetrería),
dicen que quiere saltar
las tapias del corralón,
y volar
otra vez, hacia Platón.
¡Hurra! ¡Sea!
¡Feliz será quien lo vea!

Antonio Machado.

Comentábamos aquí que nos parecía que el tema de Dios está llamado a sustituir al de los toros en el hit diálectico. Hoy ha hecho aparición un habitual de los ruedos, Fernando Savater, y no ha defraudado; un artículo fiel a su estilo de siempre, divertido para sus admiradores y exaperante para sus adversarios.
Como el texto me ha gustado, confieso que he pasado un buen rato y hasta me ha provocado alguna carcajada, no me conformaré con linkarlo, me voy a permitir copiarlo :


Supongo que la resonancia que suele darse a las opiniones del sabio Stephen Hawking se debe en parte a la espectacularidad tecnológica con que lucha, tan animosa como eficazmente, contra su terrible minusvalía física. Se ha convertido en una especie de Doctor Strangelove de la física y la cosmología, lo cual fascina a los medios de comunicación hasta el punto de obstaculizarles a veces comprender exactamente el alcance de sus comentarios más populares. Así ha ocurrido ahora, cuando en un avance de su último libro El gran designio advirtió que no hace falta la hipótesis de un Dios creador para explicar el origen del universo.
Tal advertencia es, claro, una obviedad. La ciencia, que trata de explicar el funcionamiento de los seres naturales, no necesita ni puede recurrir en ningún caso a un ser sobrenatural para dar cuenta de la realidad. Ni cuando se trata del origen del universo ni cuando habla de la función fanerógama de las plantas. Si hiciera tal apelación dejaría de ser ciencia y se convertiría en teología o nigromancia. Los científicos procuran comprender lo que ocurre en la naturaleza hasta donde pueden y a veces incluso un poco más allá, pero siempre aplicando criterios ligados a la experiencia y la deducción racional. Si de pronto invocasen a Dios no aclararían nada sino que confesarían paladinamente que ya no saben más, porque como bien dijo Spinoza, la voluntad de Dios no es sino el asilo de la ignorancia. En este punto, por cierto, también la gente sencilla que no somos sabios (incluidos los creyentes más fervorosos), compartimos su criterio: prueben a decir a los pasajeros de un avión a punto de despegar que se han sustituido las revisiones técnicas de rigor por rociar los motores con agua bendita y ya verán la que se organiza en las salidas de emergencia.

Dios no "explica" nada en el orden de lo material, ni la evolución de los seres vivos, ni el origen del universo, ni la polución de los océanos o el calentamiento global. Por supuesto, tampoco la ciencia puede "explicar" por qué lo que hay existe y si tiene algún "sentido" comprensible para nosotros. Los científicos metidos a teólogos -aunque sean negativos- son tan risibles como los teólogos que intentan hacer ciencia... ficción. Entonces, ¿qué pensar de la polvareda levantada por las afirmaciones de Hawking, magnificadas y distorsionadas por el sensacionalismo? Pues que su libro, de pronta aparición, va a venderse... divinamente.

La vacante de Dios. Fernando Savater

Yo de todas formas espero el libro de Hawking, y como ya expresé en el post anterior dedicado al tema, me gustaría que no fuese sólo cosa de preparar la venta. Quién sabe, lo mismo hasta encontramos una nueva metafísica.

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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Creo que no me gusta

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Ya se sabe que hay caricias que matan y besos que judean (un verbo por crear).



¿Se refiere al beso de Judas? ¿Un descuido? ¿Un exceso mio de desconfianza? No sé, no huele bien.
Creo que no me gusta. ¿Qué les parece a ustedes?

Esta canción, en cambio, me encanta:



Editado.

Curioso lo que he encontrado, vean . Me pregunto si J.J. Millás se sentirá ya más satisfecho...
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lunes, 6 de septiembre de 2010

y ahora: ¡Dios!

Gustavo Bueno


Ya imagino las pilas de volúmenes del anunciado libro de Hawking, a la manera de los Harry Potter, La sombra del viento y Dawkins, amontonados en la FNAC y en El Cortés Inglés. Renace la España argumentativa: Dios sí-Dios no, tal vez sí-tal vez no. Adiestrados, como estamos, a raíz de la polémica taurina adivino un florecimiento sin par de la dialéctica, gracias, esto ya no es tan raro, a la sangre de los toros y al humo de los altares.

Será divertido y Hawking se sacará unos durillos.
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miércoles, 25 de agosto de 2010

lunes, 23 de agosto de 2010

Los papeles

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Heredamos la esperanza
regalo del olvido

Wislawa Szymborska


Pero ¿que tenemos aquí? -preguntó animadamente en egipcio- ¿Una muchedumbre de desdichados que quieren entrar en las Dos Tierras?
[...]
Sois demasiados -los reconvino- A diario llega gente de todas partes, de la tierra de Dios, de los montes de Shu, que quiere entrar en nuestro país; si no a diario, digamos que casi a diario. Anteayer mismo dejé pasar a unos de Upi y del monte User, pues llevaban cartas consigo. Soy escriba de la Gran Puerta, responsable de redactar informes relativos los asuntos de las Dos Tierras, unos informes que deben resultar amenos a quien los lea. No es responsabilidad pequeña. ¿De dónde venís y qué queréis? ¿Albergáis intenciones buenas, no muy buenas o tan malas que lo mejor sería expulsaros o bien hacer que vuestra tez adquiera cuantos antes un tono cadavérico? ¿Venís de Kadesh, de Tubichi o de la ciudad de Her? Que conteste vuestro jefe. ¿Venís quizá del puerto del sur? Conozco bien ese sórdido lugar, tan árido que tienen que llevarle el agua en barcas. Sabemos bastante de todas esa tierras extranjeras, pues las hemos conquistado y recibimos su tributo. Bien, ante todo, ¿sabéis de que vais a vivir? Me refiero a si habéis traído comida y medios con que procuraros el sustento sin constituir una carga para el Estado, ni veros obligados a robar. En caso afirmativo, ¿qué pruebas, qué garantía por escrito tenéis de que contáis con dichos medios? ¿Traéis cartas para algún ciudadano de las Dos Tierras? Si es así, enseñádmelas. De lo contrario, volved por donde habéis venido.

José en Egipto. Thomas Mann.


Terrible dejà vú. Hace más de setenta años Mann se exilia Estados Unidos huyendo del triunfante régimen nazi, ¿ proyecta Mann sus propias peripecias en el joven José?. No es díficil establecer un paralelismo simbólico entre Mann y la historia de José (desconozco si lo han hecho los críticos y estudiosos de su obra) .
Pero el texto anterior es hoy reconocible para cualquiera. Mucho más, incluso, que cuando el propio Mann lo escribió. Por eso es Mann un clásico en el sentido más puro: aquello que sobrevive a la ruina del tiempo. Y la esperanza humana, un regalo del olvido.
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viernes, 20 de agosto de 2010

El gusto y los toros






A veces, en las tardes de agosto, me excedo en mis comentarios:

Es cansina esta polémica de los toros -para alguien que, como es mi caso, no ha pisado una plaza de toros desde la tierna edad de siete años.

La clave de todo este asunto de los toros está en tu post anterior: cambio de perspectiva. Una cuestión de Weltanschauung [bonito término que me ha recordado Joselu]. No es una cuestión de gustos individuales. Tus corridas de perros no se conectan con ningún sistema de vida -otra cosa son las comidas de perros en Korea.

Ayer veía en un blog amigo de éste [de ese] un video que mostraba como un grupo de turistas adolescentes salían llorando a moco tendido de la Monumental tras haber asistido a un espectáculo taurino [puede el lector encontrarlo en Youtube, es un tipo de contenido no permitido en Waldenland25, aparte de que deja mayor espacio a nuestra imaginación ]. Las chicas se apresuraban a poner su firma ante el papel que los antitaurinos -en iniciativa popular- allí apostados le ofrecían, las jovencitas no podían contener el llanto y solo acertaban a balbucear: "Es horrible, es horrible, nosotras creíamos que era un juego con el toro, no esto, no esto, es horrible, es horrible". Supongo que las entradas para el espectáculo se las facilitarían los antitaurinos de guardia [esto es sólo un supuesto metodológico, sin compromiso óntico]. Y la verdad me parecen un poco crueles (los antitaurinos), porque si se trataba de provocarles repugnancia ante la llamada "fiesta nacional" se podrían haber ahorrado la sangre, bastaría con haberlas llevado a degustar un rabo de toro, o unas criadillas, antes de llevarlas a la plaza , de seguro que su interés por la fiesta habría acabado allí. Pero claro, ellas llegaban desde del Burger King, o desde el Hard Rock, donde la carne se solapa entre patatas fritas, ketchup y coca-cola.

Creo que la prohibición en Cataluña -como antes en Canarias- se entiende fácilmente desde esta perspectiva: es una cuestión de cultura; una cultura es una forma de vida y para la mayoría de los ciudadanos catalanes -y más aún para sus diputados- esa forma de vida es experimentada como ajena. Y no negarán los corre-bous porque los sienten como propios. No hay más.

Otros se han criado entre cercas de ganado -bravo o no- , han dormido la siesta bajo las encinas en el mes de agosto escuchando a las chicharras, comen el cordero que han visto nacer.
Son formas de vida. Culturas. Y las culturas vienen exterminándose unas a otras.

Ayer caminaba yo ufano con mi precioso Bobtail de mil euros, cuando tras de mí una señora mayor -con problemas de audición- exclamaba "això què és!! mare quin gos més chanco..!!".
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domingo, 15 de agosto de 2010

El Yo y el Vosotros

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“El mundo tiene muchos centros, tantos como seres, cada uno de los cuales ocupa su centro particular. Aunque te encuentres a sólo medio codo de mí, te rodea un circulo universal, y el que está en el centro no soy yo, sino tú. Del mismo modo, en el centro de mi universo estoy yo (…) nuestros círculos respectivos están lo bastante próximos entre sí para solaparse. Dios los ha acercado, superpuesto y cruzado hasta tal punto que vosotros (…) también sois, toda vez que los dos círculos se cortan, la vía que habrá de llevarme a mi destino.”

José en Egipto. Thomas Mann

miércoles, 11 de agosto de 2010

Vocaciones de verano



Queremos substituir las conjeturas y explicaciones turbulentas por la consideración reposada de los hechos lingüisticos.

Ludwig Wittgenstein


Ando liado estas tardes con las vocaciones. Otra vez.
Y el problema es el siguiente: cuando alguien me dice “soy un profesor vocacional”, no sé qué es lo me está ocultando.


sábado, 7 de agosto de 2010

El Yo y el Nosotros

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… el Nosotros no sólo en la gramática es tan persona como el Yo, sino también, por añadidura, como se ha visto en la unanimidad del Totalitarismo, muchísimo peor persona.”

domingo, 11 de julio de 2010

Del sentimiento matemático

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El geómetra
dibujará la orquídea
sin su tristeza



Cincuenta y seis mil o un millón; ciencias exactas. Créanme no me interesa demasiado desde el prisma político inmediato, pues la praxis política hace tiempo –si es que no fue siempre así- que padece una alergia descomunal ante cualquier signo de objetividad, ¡incluso en el caso de políticos que tienen el bachiller de ciencias!

Lo que me asombra es la tarea titánica a que se enfrentan esos profesores que deben enseñar a calcular áreas, tan obstinadas ellas en sus limitaciones. Aunque quizá impregnando el triángulo con un gotas del valor emotivo adecuado puedan nuestros escolares sentirlo como trapecio.

Serán dos, serán veinte, o siento veinte.
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jueves, 6 de mayo de 2010

Imaginación y memoria



No comprendo el ardor republicano de estos días. Se diría por el fragor que la república ha sido una tradición milenaria en España, pero entre ambas repúblicas no dan para cobrar un sexenio, que para un funcionario es escasita antigüedad.

Tengo la impresión de que así como la historia de la filosofía se construye desde la memoria y la lógica, la historia de España desde la imaginación.


Nota para burreznos sobre la canción [que decía no sé si Bataille o Deleuze]: en Cuba podría ser docilidad y sarcasmo con justificación poética; absténgase de extrapolar.

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domingo, 2 de mayo de 2010

La mala obra del día

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Leo el País Semanal y compruebo que la señora Rosa Montero nos obsequia con su mala obra del día; una nueva pedrada a favor de la barbarie y del descrédito de la cultura en España. ¿Será consciente? me temo que sí, pues estas cosas se realizan por encargo. Del argumento de la señora Montero se desprende no sólo que deberíamos retirar de los cursos de bachiller el Quijote y la Celestina, sino que con ellos deberían retirarse –y con más razón si cabe- a Platón, a Descartes, a Kant… y también las matemáticas, la física y algunas más, pues como “pestiños” no se quedan atrás.

Pero quizá la responsabilidad de estas cosas está en los propios profesores de literatura que ya llevan algunos años que en las pruebas de selectividad, y en los cursos preparatorios para las PAU, se dedican a proponer análisis de los artículos de Rosa Montero.

En fin, qué pena.
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lunes, 12 de abril de 2010

Ricardo Moreno ataca de nuevo

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Un nuevo manifiesto de profesores circula por la red. El promotor de esta iniciativa es el conocido Ricardo Moreno, un nuevo manifiesto que demanda cambios en el sistema de enseñanza; esencialmente el abandono del modelo “pedagogista” instituido por la reforma Logse.

Un texto escueto, pero que resultará más que polémico. En el ambiente huele a trifulca vehemente y escocida. ¿El fragor de los insultos silenciará nuevamente los argumentos?.

Pónganse cómodos, observen y disfruten. E intervengan, incluso a ser posible con argumentos.
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domingo, 28 de marzo de 2010

Devenir

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...hacia la luz y las
germinaciones


A falta de trabajo y ganas, tenemos canciones. Ésta es una que me gusta especialmente; y no tanto por su sentido, sino por como suena, suena muy bien. Sin embargo, otras del mismo cantante no me llegan.

Ante el aserto popular “Los hombres malvados no tienen canciones” preguntaba Nietzsche: ¿cómo es que los rusos las tienen?.

Aquí en Waldenland25 también las tenemos. –Prestadas.



Acabé el seto. En los semilleros asoman los primeros brotes.
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martes, 9 de febrero de 2010

La caída moral

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Me entero por la última página de El Mundo -de hoy. El hombre era topógrafo por formación, pero cayó en el podrido y siniestro mundo de las drogas, y de ahí a la afición por la lectura de filosofía –desde Nietzsche a Bertrand Rusell- , y un nuevo escalón al asalto de bancos y al trullo. ¿Acabará por matricularse a distancia en alguna facultad de teología?

Un caso fáctico de la famosa ley De Quincey.

No se puede bajar la guardia; ahí tenemos el resbalón de Bernard-Henri Lévy. Lo mismo lo arroja a la bebida. O una ulceración.
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Perséfone

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En cuanto he cruzado la puerta, y he visto las estanterías gigantes repletas de tablas, mangueras, lámparas, jardineras, bombillas, abonos, enchufes, celosías, cuerdas, regaderas, kits de librería, simientes, sierras, tornillos, azadas, rastrillos, vaporetas, sopletes, hamacas, alfombras, tablas de parquet, linternas, imitaciones de césped… me he dicho: de aquí tiene que salir un post, aunque sea por enumeración -y aquí me tienen.
He comprado unas bayetas, unos topes para las puertas, y un pequeño invernadero de fácil montaje que me servirá para proteger los semilleros que en breve comenzaré a preparar, pues los almendros en flor anuncian el retorno de Perséfone.

Mientras tanto me engolfo, me idiotizo y naufrago en la melancolía dolorosa con el Libertango de Grace J. –y el recuerdo de las discotecas de Ibiza en los setenta.


…. y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.
¡Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

Gil de Biedma


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lunes, 1 de febrero de 2010

Aspirar a ser el país mejor visto

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¿Lo tomamos como una simple expresión desafortunada a la que hemos escamoteado los matices? ¿O es la expresión certera de aquello en que se ha convertido la política; una tecnología de la imagen sin otro fin que la recolección de votos para seguir en el escaparate? Sea lo que sea, “aspirar a ser bien visto” [con independencia de que sea por los africanos, los sudasiáticos, o nordeuropeos] no es lo que uno esperaría oír en el discurso de un presidente. Banal.

Era mejor lo de follar. ¡Pero, cincuenta veces!.

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lunes, 25 de enero de 2010

De los derechos de los animales

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Ayer traíamos aquí un artículo de Javier Cercas que me pareció magnífico. Lo recomiendo, léanlo. El artículo me hizo reflexionar acerca de la dificultad de hablar y de establecer “los derechos” de los animales y de mantener una posición ética coherente en la relación hombre/ animal –o mejor dicho con respecto al resto de animales. Me parece que el problema radica en que una auténtica relación moral con el otro sólo se sostiene sobre la consideración de éste como un igual. Y esa universalización que puede hacerse efectiva para todos los hombres independientemente de raza, cultura, sexo, edad, difícilmente puede llevarse a la práctica con los animales sin caer en serias dificultades fácticas y lógicas. Se pueden juzgar éticamente muchos comportamientos del hombre con respecto al animal, sí, por ejemplo un maltrato arbitrario a un animal lo consideramos moralmente reprobable, pero su carácter ético se constituye en relación con uno mismo o con lo otros hombres y no con el animal [al que consideramos sensible pero no moral]. De esta forma [en relación con nosotros mismos] los hombres fijamos las conductas que nos parecen condenables y las que nos parecen aceptables; en general hacer sufrir o matar a un animal arbitrariamente, sin ningún motivo o por placer nos parece reprobable mientras que hacerlo con el fin de alimentarnos o alimentar a otros no nos parece reprobable. Pero todos estos límites se desvanecen si tratamos al animal como un auténtico sujeto moral, como un sujeto de auténticos derechos, como un semejante [no simplemente un ser sensible]. Tenemos que conceder que pocas cosas nos parecerían tan aberrantes como criar hombres con el fin de alimentarnos, no digamos hacerlo de forma industrial, organizada y en cantidades ingentes. La vida de la gran mayoría de los hombres se sostiene sobre una radical diferencia entre los humanos y el resto de los animales, a los cuales consideramos a nuestra entera disposición –al menos en lo que al estómago se refiere. Desde una consideración moral del animal hay pocas dudas de que la muerte del toro en la plaza no es más detestable que la muerte industrial en mataderos, donde el animal no recibe otra consideración que la de ser carne. En la polémica sobre el asunto de los toros en Cataluña se ha acusado a los abolicionistas de contaminación por razones políticas, pero la gran mayoría ha manifestado –y no pongo en duda su sinceridad- hacerlo por razones estrictamente “animalistas”. Pero habría entendido mejor que se dijese que lo hacían por razones “humanitarias”; ¿desde una posición “estrictamente animalista” no habría que cerrar antes los mataderos? Porque comer carne parece una cuestión de placer culinario.

He comprobado que el canon del género "toros sí, toros no" exige confesiones, así que confieso no ser aficionado a los toros –quizá asistí a alguna corrida en mi infancia, pero creo que eran “charlotadas”, apenas lo recuerdo pero no creo que hubiese derramamiento de sangre. Por televisión los toros siempre me parecieron un tostón similar al tenis. Una de mis aficiones actuales es el cultivo de hortalizas. El invierno no es muy bueno para el huerto, pero este fin de semana he aprovechado para plantar dos cerezos y comenzar un seto. El trabajo y el frío abren el apetito, y quizá por eso las chuletas que asé en la lumbre las encontré verdaderamente sabrosas acompañadas con un buen vaso de vino tinto. Por último confieso haber sido el dueño de un perro, al que nunca insulté llamándole hombre como dicen que hacía con su caniche el faltón de Schopenhauer.

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domingo, 24 de enero de 2010

De toros y maestros

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Empezaremos por los maestros. Vicente Verdú en Aporías de la nueva década (y 3) ve a éstos muy distraídos, todavía empeñados en valorar esfuerzo, sacrificio y anhelando autoridad. Ambas cosas tenían, según Verdú, sentido en un mundo que ya está acabado; en la sociedad de consumo primero se obtiene la cosa, el placer, y luego vendrán los pagos, los efectos secundarios. Así que, sigue hilando fino el sociólogo, esto mismo es lo que hacen los chicos cuando exigen recompensas antes de haberse esforzado. El esfuerzo está ya finiquitado. Verdú lo dice de forma mucho más poética asociando “disciplinas” –parece que se refiere a las matemáticas y a las lenguas y demás cocos del estudiante- al “universo del dolor”, pero estamos de suerte porque “ese mundo en que el dolor, o el ahorro, o la represión sexual, tenían sentido es ya un mundo acabado”. Parece que lo justo es que ahora de entrada se dé a los chicos el título de medicina, de arquitectura, o de conductor de autobús… y ya ellos verán, que ya vendrán los pagos y los efectos secundarios. No lo duden, que vendrán. Respecto de la autoridad, pues aparte de las consabidas nostalgias de tarimas y la sacralidad del docente – se le ha pasado el asunto de la vara- nos recuerda Verdú que en el presente (Internet) todas las instituciones están desacreditadas, y que en la generación de Internet el conocimiento se adquiere por cooperación, intercambio, participación y no por “obediencia a un jefe” o a “un faraón del conocimiento que imparte doctrina”. Y finaliza: “quien no entienda eso será presa del pasado […] pegajoso […] e impertinente”. No sé en qué pasado imagina Vicente Verdú que habitan “los faraones” que impartieron conocimiento a Descartes, a Kant, a Newton, a Platón, a Einstein, a Cervantes… o los jefes a quienes éstos otorgaron obediencia. Pero sospecho que habitan confortablemente en el mismo espacio en el que se asocian las matemáticas con la represión sexual, y el esfuerzo del pensar con los cilicios intrasotánicos.

Me viene a la memoria la parte sexta del Discurso del Método. [Recomiendo la lectura de esta parte del Discurso que tan por alto se pasa para mayor gloria de la metafísica y en detrimento de hombre que anhelaba un conocimiento claro, seguro y útil para la vida]

“Así pues, teniendo el propósito de emplear toda mi vida en la búsqueda de una ciencia tan necesaria [se refiere a la física y su aplicaciones, sobre todo en la medicina] , y habiendo encontrado un camino tal que, siguiéndolo, me parece que debo infaliblemente encontrarla si no me lo imposibilitan la brevedad de la vida o la falta de experiencias, juzgaba que no existía mejor remedio contra estos impedimentos que el comunicar fielmente al público todo lo poco que yo hubiese encontrado e invitar a los ingenios capaces a intentar progresar, contribuyendo cada uno, según sus inclinaciones y poder, a realizar las experiencias que fueran necesarias y a comunicar cuanto hayan conocido con el fin de que comenzando los últimos donde los precedentes hubiesen concluido y, de esta forma, orientando con una misma finalidad la vida y los trabajos de muchos, llegáramos mediante el trabajo conjunto mucho más lejos de lo que podría hacerlo cada uno en particular”.
René Descartes (1596-1650)

Sin duda; impertinente y pegajoso, el pasado.


Y ahora los toros. Pero he pasado tanto tiempo con los maestros que llego cansado a la plaza. Magnífico artículo el de Javier Cercas Ética de los toros. Un artículo para reflexionar acerca del arte, sobre nosotros y nuestra relación con los animales. Lo más certero que he leído sobre toda esta polémica. Quizá intente un comentario en otra ocasión, pero si algún lector no fuese tacaño con sus ideas al respecto, le quedaría, ciertamente, agradecido.
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domingo, 17 de enero de 2010

Del mal y del otro.

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Es fácil entender el principio (razón) por el cual tendemos a compadecernos de las víctimas, a defenderlas y socorrerlas: sentimos y entendemos el sufrimiento del otro, y comprendemos que esas víctimas podríamos ser nosotros. Para pensadores como Rousseau y Hume, además de la búsqueda del bien propio, es también una inclinación natural el rechazo a ver sufrir a un semejante. En el hombre naturalmente bien constituido, orgullo y compasión, egoísmo y piedad, se equilibran y armonizan mutuamente; buscamos nuestra propia felicidad, pero también sufrimos con el sufrimiento ajeno. Y si en algunos casos nos alegramos del mal ajeno, esto se explicaría por un particular odio personal o envidia hacia aquel que sufre la desgracia. Sin embargo las cosas parecen ser más oscuras, en algún lugar Nietzsche afirma lo que cree una dura lección de la vida: “ver sufrir produce placer y hacer sufrir más placer todavía”, una verdad dura a la que con gusto queremos cerrar los ojos. Lo cierto es que una mirada por Internet, foros, comentarios en blogs, en prensa digital, en redes sociales, muestra que ni la frialdad ni el ensañamiento con las víctimas son algo extraño, ¿a qué obedece el encarnizamiento con las víctimas por parte de personas sin vinculación personal? ¿A qué obedece esa culpabilización del humillado, del vejado...? No es extraño que mujeres maltratadas sean culpabilizadas por otras mujeres, que profesores acosados sean puestos bajo sospecha por los propios compañeros, que víctimas de ataques terroristas sean ninguneados por ciudadanos corrientes… No me sorprende la psicología del agresor, ni la del que siente placer en el sufrimiento ajeno, lo que me sorprende es la actitud del que creyéndose bueno niega a las víctimas. Sospecho que éste –el que se considera a sí mismo bueno- no reconociendo la injusticia, y al negar la inocencia de la víctima, pretende quedar el mismo a salvo del mal. El mal no existe, es lo que viene a pensar y decir, quien lo recibe es porque lo merece. Y, claro, ese no es su caso.
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martes, 12 de enero de 2010

Comprensión lectora

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Si siguen el enlace del video en Youtube y leen los comentarios comprenderán el porqué del título de esta entrada. Pero cuidado no se rían con tanta suficiencia, tan despreocupadamente y con ese compasivo desdén – que les estoy viendo- Quizá eso de la comprensión lectora no sea tan evidente de suyo como creemos, por algún rincón de alguna estantería debe dormir profundamente aquel mamotreto de Gadamer, Verdad y Método, del que me quedó aquella idea del maestro de la Selva Negra, “el tiempo como horizonte de comprensión…”… y que recogen los versos de Gil de Biedma -quizá sin haber leído al filósofo- Ay, el tiempo! ya todo se comprende.

La canción me ha traído a la memoria la muerte de José Agustín Goytisolo, escuché la noticia por la radio mientras estacionaba mi coche en el aparcamiento de un hotel de Mojácar donde pensaba pasar un fin de semana, había conducido hasta allí bordeando la costa y el trayecto me había parecido bellísimo, el mar, rocas oscuras, flores amarillas. Hasta compuse algo que quería ser un poema, se titulaba: El toro de Falaris. Puede que también sobreviva en el fondo de alguna caja repleta de papeles… o más seguramente haya seguido el camino de la trituradora.

Y ahora, si no les importa, voy a escuchar Como tú

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sábado, 2 de enero de 2010

El Clic



Imagino que ya están ustedes al tanto del milagro pedagógico alumbrado en la era Internet: La teoría del clic en Google [con magníficos antecedentes en el campo de la fantasía erótica] se encuentra resumida en la extendida expresión: “¿y eso para qué, si con un clic en Google lo tienes todo todito?” Verbigracia, que no conocemos la teoría de la relatividad, pues nada, clic en Google ¡comprendida! Y a otra cosa mariposa, que no comprendemos el Tractatus de Wittgenstein, pues nada clic en Google y ¡asimilado!. Que no hemos leído El Quijote clic, clic, clic y la historia de la literatura de las bibliotecas digitales a la mollera. Que tenemos problemas con la formulación química, pues eso, clic, clic, clic. Helo aquí el secreto alquímico de la trasmutación de todos los metales en oro, el mágico alambique que convierte las letras y las imágenes "a simultáneo" en conocimiento.

Sin embargo siempre hay espíritus negativos que recelan del progreso para conservar sus oscuros y necios privilegios. Vean con que meridiana claridad lo expone el otrora presidente de la Junta de Extremadura y hoy paladín sin par de las TICS:

“Cualquier joven de 20 años entiende, por ejemplo, que es un disparate seguir rompiéndose las muñecas tomando apuntes en las clases magistrales, cuando un simple clic en cualquier buscador de Internet ofrece miles y miles de páginas, mucho más atractivas para su forma de aprender y entender, que los famosos apuntes manuales a los que tan aficionados son los que reclaman autoridad para el profesor y no para el cacharro (ordenador) que da más información sobre cualquier tema académico que el que puede acumular una persona a lo largo de toda su vida.” Progresistas y tecnologías de la comunicación

El señor Ibarra y yo hemos conservado milagrosamente las muñecas, pero nuestros jóvenes, quizá sus hijos, querido lector, corren verdadero peligro en manos de esos fascistas reaccionarios del apunte manual que reclaman autoridad. ¿Autoridad? ¡Habrase visto!¡Cuánto facha, joer!


PD. Una minuciosa respuesta al artículo Progresistas y tecnología la pueden encontrar en Deseducativos, El mito del progreso y las nuevas tecnologías por Juan Pedro Viñuela
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