lunes, 4 de mayo de 2009

Teoría de la endosimbiosis seriada. Lynn Margulis.



Creo que la mayor parte de la novedad evolutiva surgió y todavía surge directamente de la simbiosis.
Lynn Margulis


En un breve artículo “Individualidad por incorporación” expone Lynn Margulis los puntos principales de su Teoría de la endosimbiosis seriada. El artículo está disponible en castellano en Planeta simbiótico. Un nuevo punto de vista sobre la evolución. Editorial Debate y también en un volumen publicado por la Universitat de València, Col-lecció Honoris Causa que recoge un conjunto de escritos seleccionados bajo el título Una revolución en la evolución. Lynn Margulis.

He realizado un extracto del artículo con las ideas que considero fundamentales y accesibles a un público no especializado –entre el que me cuento. También el dibujo (Kathryn Delisle) de la imagen proviene del mismo artículo

1. Veamos un breve resumen del contenido de la Teoría de la endosimbiosis seriada (SET) por la propia Lynn Margulis:

Intentaré resumir de forma tan simple como se posible. En primer lugar un tipo de bacteria amante del azufre y del calor, llamada arqueobacteria se fusionó con una bacteria nadadora. Juntos los dos componentes integrados de la fusión se convirtieron en el nucleocitoplasma, las sustancia base de los ancestros de las células animales, vegetales, fúngicas. Este temprano protista nadador era, como sus descendientes actuales, un organismo anaerobio. Envenenado por el oxígeno vivía en arenas y lodos donde abundaba la materia orgánica, en grietas de las rocas, en charcos y estanques donde este elemento estaba ausente o era escaso[...] otro tipo de microorganismo de vida libre fue incorporado a la fusión: una bacteria que respiraba oxígeno. Surgieron células todavía mas grandes, más complejas. El triplemente complejo respirador de oxígeno (amante del calor y del ácido, nadador y respirador de oxígeno) se volvió capaz de engullir alimento en forma de partículas. Estas células con núcleo, seres complejos y asombrosos que nadaban y respiraban oxígeno, aparecieron por primera vez sobre la tierra quizá tan pronto como hace unos 2.000 millones de años. Esta segunda fusión, en la que el anaerobio nadador adquirió un respirador de oxígeno, condujo a células con tres componentes cada vez más preparadas para soportar los niveles de oxígeno libre que se acumulaban en el aire. Juntos, el delicado nadador, la arqueobacteria tolerante al calor y al ácido y el respirador de oxígeno, formaban ahora un único y prolífico individuo que produjo nubes de prole.[Todos los animales y hongos; quién no recuerda aquí al Abraham de la ciudad de Ur, cuyos descendientes serían innumerables como estrellas]

[y ahora las plantas]

En la adquisición final de la serie generadora de células complejas, los respiradores de oxígeno engulleron , ingirieron, pero no pudieron digerir bacterias fotosintéticas de color verde brillante. La “incorporación” literal tuvo lugar tras una gran lucha en la que las bacterias verdes no digeridas sobrevivieron y la fusión completa prevaleció. Con el tiempo las bacterias verdes se convirtieron en cloroplastos. Como cuarto miembro, estos productivos amantes del sol se integraron con los demás socios antes independientes. Esta fusión final dio lugar a las algas verdes nadadoras. Estas antiguas algas verdes nadadoras no sólo son los ancestros de las células vegetales actuales, todos sus componentes individuales todavía están vivos y en buena forma, nadando y fermentando y respirando oxígeno.

2. Según la propia Lynn Margulis tres de los cuatros puntos de esta teoría están probados y son generalmente aceptados:

Ahora podemos identificar tres de los cuatro socios que subyacen al origen de la individualidad celular. Los científicos interesados en este asunto están de acuerdo en que la sustancia base de las células, el núcleocitoplasma, descendió de las arqueobacterias [...] Las mitocondrias respiradoras de oxígeno de nuestras células [...] evolucionaron a partir de simbiontes bacterianos ahora llamados “bacterias púrpura” o “proteobacterias. Los cloroplastos [...] fueron en su tiempo cianobacterias fotosintéticas de vida libre

3. El punto polémico:

Un tema principal y polémico perdura [...] Mi hipótesis de que el nadador –otro microorganismo diferente- fue adquirido simbióticamente en el primer y más antiguo paso del origen de las células nucleadas es el componente de idea más difícil de defender. Esta fusión tuvo lugar hace quizá 2.000 millones de años. La idea clave de la SET es que los cilios, las colas de los espermatozoides, las protuberancias sensoriales y muchos otros apéndices de las células nucleadas surgieron en la fusión original de la arqueobacterias con la bacteria nadadora.

[ Contrario a este idea Max Taylor propone una teoría no simbiótica para el origen de las células nucleadas: teoría de la filiación directa]

4. El nadador invasor:

“todavía tiene parientes de vida libre. Son las espiroquetas. Sus ancestros, los antiguos serpenteadotes silvestres, hambrientos y desesperados, invadieron muchas arqueobacterias, algunas incluso parecidas a las actuales Thermoplasma. Las invasiones fueron seguidas de treguas. Yo postulo que las células nucleadas más tempranas emergieron después de que las espiroquetas y las arqueobacterias sobrevivieran en estado fusionado. La célula con núcleo evolucionó mediante simbiogénesis.” [...] Las espiroquetas con forma de sacacorchos, los bólidos del mundo microbiano, parecen serpientes helicoidales. Estas bacterias se abren paso vertiginosamente, hacia delante y hacia atrás, hacia arriba y hacia abajo y hacia derecha e izquierda [..] En el pasado remoto, como ahora adelantaban a las demás bacterias. Rápidas y prolíficas las espiroquetas invadieron el espacio interno de las arqueobacterias y aquellas que interactuaron sobrevivieron. Sus descendientes vivos están ahora inextricablemente involucrados en los movimientos mitóticos y otras actividades de las células complejas. Los socios están tan fusionados que la trama del origen es difícil de reconstruir, pero no imposible.

5. Punto final: seres simbióticos sobre un planeta simbiótico.

Incluso si la investigación demuestra que mi hipótesis de las espiroquetas es falsa, el mismo hecho de pensar en la simbiosis es un fenómeno simbiótico. El oxígeno que respiramos penetra en nuestro cerebro procedente de las corriente sanguínea y es incesantemente metabolizado por las mitocondrias que sabemos que son antiguas bacterias respiradoras. Estén o no las serpenteantes espiroquetas en el centro de nuestro ser, seguiremos siendo seres simbióticos sobre un planeta simbiótico.

6. Gaia. Esto sería tema para un nuevo post.



jueves, 23 de abril de 2009

Días del libro


De lo que un momento en nuestras manos
poder de realidad y sueños tuvo
y que ahora, con arañado menester, nos acerca
y nos llama, inútilmente,
lo mismo que si fuera el corazón de una campana
doblando en el silencio de la noche.

Juan Luis Panero


Es costumbre en este blog lanzar algunas diatribas y maldiciones con ocasión de la celebración del Día del Libro, y así sumarnos a los festejos -teatritos, pancartas, flores y vociferantes altavoces- en calidad de contreras y aguafiestas (como mi admirado Javier Marías en Semana Santa). Pero ocupado como estoy ultimando los detalles del huerto que espero cultivar en los largos, soleados y apacibles días estivales –que tanto añoro-, casi se me pasa el acontecimiento y el cumplimiento del rito. Pero allá vamos.

A una feria, con ocasión de esta celebración de hoy, debo mi descubrimiento de Kafka. Tendría yo unos catorce o quince años, disponía supongo que de unas generosas cien o doscientas pesetas para la ocasión, y recorría los mostradores observado los libros expuestos cuando distinguí una cucaracha; la reacción natural, como comprenderán, fue la de coger el bicho, el libro no era voluminoso, la portada prometía, el nombre del autor sonaba interesante y exótico al oído del páramo, y además el precio se ajustaba al presupuesto. Di por finalizada la visita y corrí a casa satisfecho con el trofeo. No puedo recordar la impresión que me produjo su lectura en aquel momento, pero sí sé que en los años siguientes busqué y leí los libros de aquel autor, para mí desconocido hasta ese día y que pasaría a ser durante años uno de mis autores favoritos, a pesar de que tuve que quitar sus cuentos de la mesita de noche; imaginar caballos entre despojos y comiendo carroña no me producía buenos sueños.

Por supuesto seguí visitando y comprando libros en las ferias con ocasión del Día del Libro durante muchos años –los últimos ya no-. Sin embargo no puedo recordar los libros que he comprado salvo aquel volumen de La Metamorfosis. ¡Falso! ahora recuerdo una edición de Una temporada en el infierno de Rimbaud en la editorial Visor -¿puede que fuese traducción de Gabriel Celaya?- “Tengo de mis antepasados galos el blanco azul de los ojos, la frente estrecha y la torpeza en el combate. Y todos los vicios: la pereza, la mentira, y la lujuria...maravillosa la lujuria”. Y hasta es posible que comprase una edición de El origen del hombre de Darwin, sin duda escogida por otra prometedora portada representando hombres primitivos.

Pensado desde hoy veo que nunca me han parecido los libros tan valiosos como me lo resultaban en aquel tiempo.

Hoy tengo algunas estanterías con bastantes libros, pero aquellos volúmenes de los que hablo no están en ellas, debieron quedar en la caja de alguna mudanza, o los dejaría olvidados en alguna parte, deteriorados.

Buenas noches, espero que hayan pasado un feliz día del libro.


sábado, 11 de abril de 2009

Sábado Santo


Salmo


Nadie nos modela de nuevo de tierra y arcilla
nadie hechiza nuestro polvo
Nadie.

Alabado seas tú, Nadie
por amor a ti queremos
florecer
contra ti.

Una nada
fuimos, somos, seremos,
permanecemos, floreciendo:
rosa de nada,
rosa de nadie.

Con
el pistilo claro cual alma
el filamento desierto cual cielo
la corona roja
de la palabra púrpura, que nosotros cantamos
sobre, oh sobre
la espina.

Paul Celan


Psalm

Niemand knetet uns wieder aus Erde und Lehm
niemand bespricht unsern Staub
Niemand.

Gelobt seist du,Niemand
Dir zuliebt wollen
wir Blünh.
Dir
Entegegen

Ein Nichts
waren wir, sind wir, werden,
wir bleiben, blühend:
Die Nichts-, die
Niemandrose.

Mit
dem Griffell seelenhell
dem Staubfaden himmelswüst,
der Krone rot
vom Purpurwort, das wir sangen
über, o über
dem Dorn

Paul Celan

......
Oro, sangre o marfil o tenebrosa
Como en sus manos, invisible rosa.

Una rosa y Milton. Jorge Luis Borges


miércoles, 8 de abril de 2009

Y cómo pasa el tiempo...


Sigo siendo tan malo para los fechas de aniversario como siempre; ayer 7 de abril Waldenland25 cumplió dos años... 181 post con éste, no son pocos. Y, aunque no era el propósito, la cuestión educativa ha sido el tema más frecuente; además la práctica totalidad de visitantes-lectores –al menos los que se atreven a comentar- se cuentan entre la profesión docente. No sé si es un dato preocupante. Pero sí un tanto extraño para un lugar que nació inspirado en el retiro solitario:

"Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme sólo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir cuando tuviera que morir, que no había vivido. Quería vivir con profundidad y absorber toda la medula de la vida".

Henry David Thoreau. Walden


Y con un cierto aire entre esperanzado –y poético.

1.

Han desaparecido
las dunas del desierto
la arena, la sombra perfilada
sinuosa.

Ahora se abre amenazante
la oscuridad ambigua
de cada acto

2.

Edificado
sobre arenas por siglos
molida.

Lo acostumbrado,
sin saberlo, nos pertenece;
como los sueños.


Bienvenidos a este bosque. Y con su permiso me retiro a servirme un sherry para celebrarlo.

Les dejo con un poco de música:



domingo, 5 de abril de 2009

Sobre la felicidad, educación y carácter.


Sabes lo que has de hacer para vivir feliz; ¿por qué no lo haces? Porque eres irrazonable. Una vida mala es una vida irrazonable. Lo que importa es no enfadarse.


Ludwig Wittgenstein. Diarios secretos. 12 de agosto de 1916.

Cada vez estoy más convencido de que la felicidad es una cuestión de carácter. Y éste se forja en la educación más temprana y en la propia constitución. Creo que Hume decía que un buen temperamento es una herencia preferible a miles de libras. “Lo que importa es no enfadarse”, pero eso se debe haber aprendido en la infancia. O como sugiere Descartes mediante continuadas meditaciones y hábitos. Nuestro sistema educativo parece confiar en un par de horas semanales en un par de cursos... y en los objetivos transversales. Pero para esos días está el pescado ya vendido.

19 de julio de 1916
Sigo enfadándome. Soy una persona débil.

20 de julio de 1916
Para llegar a ser bueno, sigue trabajando.

24 de julio de 1916
Estamos siendo tiroteados. Y a cada disparo mi alma se estremece. ¡Me gustaría tanto seguir viviendo!.

Ludwig Wittgenstein.


¡Y mientras tanto, todos esos manuales y esas horas de la escuelas dedicadas a pudrir el carácter!.


sábado, 28 de marzo de 2009

De los espíritus desenkantados y de los espejos


“No puedes imaginarte el estremecimiento que sacudió todo mi ser cuando cayeron sobre su ataúd los primeros terrones helados –mi cabeza y mi corazón siguen aún temblando”

Así se expresa un prominente konigberguense con ocasión del entierro de Inmanuel Kant un frío día de febrero de 1804. -Referido por Manfred Kuehn en su biografía del filósofo.

No cayeron, sin embargo, los terrones helados sobre su obra. Desde hace casi veinte años, en los días de marzo y abril como si de un rito sagrado se tratase, releo algunas de sus más famosas palabras y me entretengo en someterlas a rígidos esquemas -ornamentales como lápidas.

Pero estoy convencido de que el hombre no pervive en su obra, salvo como reflejo falso e ilusorio; la obra se independiza y en su multiplicación ilusoria no perdura ni la más leve chispa del espíritu originario, pues éste se extinguió junto con el de aquellos que personalmente en vida lo trataron; como quiso Platón, el espíritu sólo vive en la oralidad –y sólo a través de ella se trasmite- y nunca en la escritura que lo aniquila. Y lo trasforma: esto que hoy leemos e interpretamos no es sino uno de los innumerables, por infinitos, espejos que constituyen lo que llamamos mundo.

¡Ay!¿ y este vaho que enturbia el cristal de Waldenland25?

lunes, 23 de marzo de 2009

Formas de la sensibilidad


Con la primavera llega mi tiempo kantiano, paradójicamente no como progreso sino como persistente retorno.

Hace unos meses traíamos a este lugar un melancólico vídeo de Nina Hagen “En tanto que de rosa y d’azucena”. Ocupado como estoy en fatigosas tareas pre-vacacionales he buceado en Youtube en busca de la musa; y aquí os la traigo.



La Lechuza de Minerva nos invita a un ejercicio de análisis kantiano a propósito del Carro de Manolo; le robo la original idea y os propongo reflexionar acerca de la objetividad desde el tiempo, apenas una década; el espacio: de la DDR a Brasil; y las categorías de sustancia-accidente, causa-efecto, unidad-multiplicidad.

El fenómeno Nina y la cosa en-sí.

lunes, 16 de marzo de 2009

Sobre la felicidad


El hombre, tal y como Dios lo pensó y tal como la poesía y la sabiduría de los pueblos lo han comprendido desde hace miles de años, ha sido creado con un órgano para la belleza, una facultad que le permite alegrarse ante cosas de las cuales no puede hacer ningún uso. En la alegría del hombre ante lo bello, espíritu y sentidos participan en igual medida. Inmersos en las dificultades y peligros de sus vidas los hombres son capaces de sentir alegría por cosas tales como el juego de colores en la naturaleza o en un cuadro, o sentir una llamada en la voz de la tormenta, del mar o en la música de creación humana.

Y tras la superficie de los intereses y las penurias son capaces de sentir el mundo como un todo.

Glück. Hermann Hesse
Traducción de Serenus Zeitbloom.


sábado, 14 de marzo de 2009

De la bondad humana


Que el hombre es bueno es una de las peores premisas de las que puede partir una concepción educativa. Falsa en su origen, y nefasta en sus consecuencias. De esta manera tan sentenciosa (ustedes me disculparán el estilo) acababa un comentario mío a un artículo sobre educación. Me gustaría rectificar: no es una de las peores, es la peor. Y me gustaría aportar una pequeña prueba para no resultar tan dogmático: “El gran Torino”.

Sí, ayer tocó compras, y de paso, la película de la semana. Me gustó la película, pero Dios mío qué doblaje tan nefasto: el del chico protagonista y el de todos los demás jóvenes pandilleros.. ¿cómo se puede hacer tan mal?, ya saben que yo las cuestiones técnicas no las juzgo, pero es que el doblaje de la película de ayer roza lo delictivo, -ya me lo cuentan ustedes si son cosas mías-. A pesar de los doblajes, la película es buena. Al menos para la reflexión educativa es interesante; la realidad de los barrios, de la segregación, la violencia, la injusticia.

Sé que muchos docentes creen que la escuela, la educación, son medios para cambiar la sociedad, que tienen esa función moral y que son instrumentos para corregir la injusticias. Ellos mismos como docentes se sienten con esa responsabilidad y la exigen de los otros. No comparto esa visión. No es que la considere utópica, ingenua o irrealizable; lo que ocurre es que la considero nefasta, y ni moral ni políticamente deseable. Mi posición es muy sencilla; el conocimiento es un bien y la función de la educación es trasmitirlo a los miembros de cada generación; y es responsabilidad del político, de los representantes del estado, el asegurar la posibilidad de la educación. No se trata, como les gusta grandilocuentemente decir a muchos, de que la educación se transforme radicalmente para llegar a toda la sociedad y transformarla, sino que la sociedad –el estado- debe poner las condiciones para que la educación sea posible. Porque la educación es lo que es, como lo es la medicina, una tiene como objeto remediar la enfermedad y la otra la ignorancia. Después podemos hablar de recursos, de medios... etc.

Y volviendo al Gran Torino, nuestro personaje no era bueno, pero hizo el bien. Era ruin pero acabó como un héroe. Hasta es posible que acabase siendo, si no bueno, mejor.

Para finalizar, una duda que planteo al lector que haya visto la película: ¿qué sentido tiene la confesión con el cura, puesto que su mayor falta no la revela? ¿ las cuestiones importantes se resuelven de tú a tú con Dios, sin intermediarios?.


martes, 10 de marzo de 2009

Un limón, un limonero.... me gusta más...


Me llega el premio Limonada ( sin alcohol, leider ). No somos por aquí muy amantes del sabor amargo (quizá de lo ácido, aunque esperemos que llegue convenientemente azucarada). Pero me llega desde Seres Vacíos y la Tortuga Bicéfala ( sospecho que es un híbrido -fruto de un desliz- entre la Falsa Tortuga de Carroll y la Tortuga Inalcanzable de Zenón ), y uno, pues, agradece la deferencia, y se siente honrado por habitar en memorias duplicadas. Tengo, sin embargo, un problema: reenviar el meme-premio.

Si de mostrar gratitud se trata, pues se la debo a todos aquellos que se dejan caer por este blog y con sus comentarios lo animan. Sin ellos difícilmente este blog estaría próximo a cumplir su segundo año.

¡Quedan por tanto, todos premiados!



sábado, 7 de marzo de 2009

Días raros


El eventual lector no desconocerá a estas alturas el suceso acaecido en un instituto de Alicante. Un profesor detenido, esposado e incomunicado durante cuarenta y ocho horas acusado de hacer desaparecer unas cámaras de vigilancia en su instituto. Hoy sábado leo una entrevista al profesor, en ella reconoce los hechos, manifiesta mostrarse arrepentido de su acción y llega a dudar de si debe considerarse a sí mismo como un modelo educativo.

Merece la pena reflexionar sobre esto último. Sospecho que aquellos que abogan por colocar cámaras en la centros y aquellos que las toleran sin rechistar no tienen ninguna duda acerca de su propia bondad paradigmática. Es digno de hacerse notar la facilidad con que se propagan las actitudes paternalistas, vigilantes de nuestro bien, (de forma incidental señalaré que cualquier tirano, tiranuelo o tiranillo se presenta siempre a sí mismo como benefactor). Pero volvamos a nuestras cámaras; cuando se propone una medida como ésta –colocar un sistema de vigilancia- es muy complicado oponerse a ella de forma eficaz; quien se opone a una medida tal, se convierte en el acto en sospechoso “algo quiere ocultar”, pero quien defiende la medida muestra ufano su torso desnudo y nos dice “yo nada tengo que ocultar, por mí pongan tantas cámaras como quieran” y así, democráticamente , se van colocando cámaras, y una tras otra se aprueban todas las medidas que disipen sospechas, que reduzcan riesgos –cualquier riesgo, hasta el más ridículo. Hasta hace, poco mas o menos, diez años las puertas de casi todos los institutos de España estaban abiertas, se consideraba natural que así fuese, que se saliese por la puerta y no saltando la verja, que un alumno se comprase el bocadillo en el bar de la esquina si así le apetecía; hoy las puertas están cerradas, y se escuchan argumentos peregrinos –el más gracioso es ese que aduce como razón que la enseñanza es obligatoria, curiosa lógica; habría que contarlo con acento catalán “sabes ese que diu “ - otros no son tan graciosos, pero muy socorridos: ¡y si le pisa un coche qué..!, parece que a un adolescente de trece años no se le puede suponer –ni exigir- que sea capaz de manejarse en el tráfico de un ciudad –o pueblo, lo mismo da. En su día, las puertas comenzaron a cerrarse sensatamente en zonas conflictivas, grandes ciudades, y se pretendía con ello impedir la entrada a elementos peligrosos o no deseables. La sensatez inicial se ha , empero, olvidado y hoy se vigilan las puertas y las verjas de un instituto como si de una guardería se tratase.

A veces, algunos raros días, la luz incide sobre estas verjas y puertas de una manera especial, y uno creer percibir reflejos tenebrosos. Se pasa pronto, suele ser un instante, uno se recompone rápido y se dice “no fue nada” o “se me nubló la mente”. Y también esos raros días, uno ve pasos firmes, torso desnudos y cree adivinar brillos extraños, olores antiguos... Esos días raros ¡que los carga el diablo!.


Acabemos con un poema -así no habremos perdido del todo el tiempo.

El ratonero no tiene nada que reprocharse.
Los escrúpulos le son ajenos a la pantera negra.
No dudan de lo apropiado de sus actos las pirañas.
El crótalo se acepta sin complejos a sí mismo.

No existe un chacal autocrítico.
El tábano, la langosta, la tenia y el caimán
viven como viven y así están satisfechos.

De cien kilos es el corazón de la orca,
pero no le pesa.

Nada más animal
que una conciencia limpia
en el tercer planeta del sol.

Elogio de la mala conciencia de uno mismo. Wislawa Szymborska.

Para saber más : Controlados y El gesto.


martes, 3 de marzo de 2009

Breve noticia pedagógica.


Quien me despierta me ha herido.


Richard Wagner. Sigfrido Acto III.

Recogido por Nietzsche en Humano, demasiado humano.


Forzar a despertar: ¿Quién se atreve hoy a realizar esa peligrosa e ingrata tarea?. ¡Cuánto más agradecida es la tarea de mecer, arrullar y mantener-se en el sueño -aún despiertos!. Y así la educación que se pretende es un arte de mesmerismo que lleva al “educado” del hirviente sueño del salvaje al plácido cabecear del animal doméstico; a través de las técnicas del subrayado fluorescente, de la síntesis del corta y pega, de la motivación con zanahoria, medallas y alfombra roja, de la investigación a golpe de “clic” y “enter”, de valores consignados y emociones consensuadas... y del miedo a cualquier riesgo.

Por su pedagogía de tábano tuvo Sócrates que beber la cicuta; la lección ha quedado bien aprendida, y acuñado su sello: “señores ironistas, avisados quedan”.

Lo han dicho los lobos en todos los tiempos: “entre memos quedarán mejor guardados vuestros corderos”. Y los corderos, como es natural, asienten.


Para saber más.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Los libertinos


Vaya por delante que entre mis aficiones se encuentran: la ensaladilla murciana, la poesía, las películas de indios, la lógica formal, las novelas, el vino tinto -y el blanco-, raramente veo algún partido de la Copa de Europa –que tanto me gustaron en el pasado-, los artículos de Javier Marías –si aparece el capitán Alatriste, pues mejor- la relectura de unos pocos textos clásicos de metafísica y las anchoas. Pero a veces salgo de esas rutinas y me siento en alguna sala de cómodas butacas para escuchar a algún conferenciante o alguna mesa redonda sobre temas filosóficos; si el tema no es demasiado abstruso suele resultarme muy placentero. La verdad es que prefiero la filosofía escuchada a leída, porque la lectura suele ser engorrosa y la convierte en árida, difícil, mientras que la palabra viva dulcifica mucho el esfuerzo, y la hace más comprensible y placentera.

Ayer fue uno de esos días, y tocó el liberalismo. Fueron muchas cosas las cosas que allí se dijeron, pero me quedé con una afirmación rotunda –no sé si una boutade: "Botín ha hecho más por el bien de la humanidad que Teresa de Calcuta, casi estaba convencido de la verdad del, tan aparentemente cínico, aserto. Y, rumiaba, acerca de los bienes del dinero, del liberalismo y del crecimiento “que es siempre sostenible” según el orador. Rumiaba, todo esto, cuando en la noche, visitando mis habituales lugares de la red, comencé a leer acerca de una experiencia que me resultaba muy familiar: un viajero despreocupado contempla el mar rompiendo contra el espigón, y se deleita con la sensación de que “el mundo está bien hecho”. He tenido esta sensación de plenitud “mística” al menos dos veces: ante una sinagoga, y ante el mar rompiendo en un espigón en el mes de septiembre, y la he reconocido de forma más clara en el poema Felicidad en Herat. Pero de repente, al creer advertir el despreocupado turista que su pizza Margarita ha sido cocinada con la sangre tutsi de Rwanda, esta sensación se trocaba en algo muy distinto: “la verdad desagradable asoma” y el paraíso se convertía en infierno en unos instantes, [es curioso que cuando he vuelto a encontrar noticias sobre Herat éstas eran acerca de la guerra y atentados terroristas] y mis elucubraciones liberal-optimistas de la tarde se enfrentaban a un panorama deprimente, y los esfuerzos finales del autor del post por extraer una consecuencia positiva de la desolación solo consiguieron recordarme al Toro de Falaris, cuya versión más perfecta convertía los alaridos de los torturados no en mugidos sino en hermosas melodías..

Pero volvamos a Botín y la madre Teresa. No es nada descabellado admitir que el bienestar humano es más producto del egoísmo y el interés propio que de las obras altruistas de sacrificados individuos. Y que la codicia es un defecto menor comparado con los desmanes del afán de Verdad, de Nación, de Igualdad, de Pureza, de Inmortalidad.

Hasta hace no mucho pensaba yo –con Cioran- que puestos a elegir un verdadero benefactor del género humano deberíamos elegir entre un libertino o un perezoso. Sin embargo ,ahora sé que éstos son, en realidad, verdaderos modelos de felicidad humana, pero que son solo posibles gracias a la laboriosidad de los codiciosos. Auténticos benefactores de la humanidad.

domingo, 22 de febrero de 2009

El lector/The reader


Con El Lector he podido este sábado disfrutar nuevamente del cine, algo que no conseguimos todos los fines de semana; Australia y Walkiria apenas ayudaron a entretener una tarde de compras en el Carrefour; a Nicole Kidman el botox le sienta genial, Tom Cruise mejora como intérprete con la madurez, y el Dolby Surround saca lo mejor de sí mismo en los bombardeos de la aviación.

Pero El lector consigue emocionar y, a la vez, hacernos pensar. Esta película es de las que me hacen reparar en la diferencia entre el cine y la literatura, mi opinión -que he defendido ya en varios lugares- es que el cine no puede llegar a la complejidad de la literatura. No he leído la novela, pero supongo que aclararía mis intuiciones – bien para confirmarlas, bien para descartarlas-. Creo que el núcleo de la película es una analogía, una metáfora: la relación que se establece entre la analfabeta Hanna y el ilustrado joven es una precisa metáfora (manifiesta en cada detalle) de la relación que establece el nazismo con Alemania; Hanna marca a Michael de la misma manera que lo hace el nazismo: la debilidad original, la seducción, la ausencia de determinación –miedo- y la culpa –su genuina marca-. Hanna, una mujer analfabeta –avergonzada por ello- de carácter firme, decidido, con exacerbados sentimientos mitómanos y carente de empatía hacia las personas concretas, marca la vida del cultivado Michael -al que socorre en un momento crítico, y con el que se vuelve a reencontrar ya convaleciente- Michael, seducido y abandonado, se muestra indeciso moralmente, decide olvidar (evadirse), pero es atrapado en un sentimiento de culpabilidad que marca su vida.

Una nueva metáfora que pretende acercarnos a la comprensión de un acontecimiento histórico que no acabamos de aceptar: ¿cómo fue posible aquello? ¿ precisamente en aquella nación culta, tierra de pensadores y de poetas, de grandes científicos y geniales músicos ?.

Una comprensión metafórica que ya intentó Thomas Mann con su Doktor Faustus en términos de posesión y locura en su triple analogía: Nietzsche, Alemania, y Adrian Leverkühn.

Se oyó con el silencio la voz asmática del Dr Kranich, diciendo con precisa articulación:
-Este hombre está loco. Hace ya rato que no es posible ponerlo en duda y es de lamentar que la psiquiatría no esté representada entre nosotros. Como numismático, me siento yo aquí completamente fuera de lugar.
Dichas estas palabras se marchó él también.
Thomas Mann. Doktor Faustus


domingo, 15 de febrero de 2009

¡ Por Manitú !




Hace poco leía un comentario en un blog afín; alguien se preguntaba allí si nadie se va atrever a decirlo: con la LOE tenemos el peor bachiller de Europa y el peor de la historia de España.

Mi conocimiento de los sistemas europeos es bastante insuficiente, apenas conozco superficialmente el sistema alemán, en cuanto a la historia de España, la memoria tampoco me alcanza como para un afirmación tan rotunda. Pero sí coincido en algo: es muy malo, mucho. Y me espanto: ¿cómo serían los peores, -si es que los hubiese?.

En filosofía las últimas reformas apuntan a golpe de gracia, por ejemplo en las comunidades con lengua autóctona la ahora llamada filosofía y ciudadanía ha perdido una hora –se queda en dos horas semanales- mientras aparece una nueva materia divulgativa (también de dos horas): “ciencias para el mundo contemporáneo”, una materia vacía de riguroso contenido científico y tan ideológica como la famosa EpC. Por otra parte ganan una hora las materias optativas (cuatro horas semanales) –ya sabemos que el éxito de éstas depende en mucho de que se consigan altas calificaciones para inflar expediente a cambio del mínimo esfuerzo , y por otra parte del relleno de horarios).Nadie se atreve tampoco a tocar la hora de tutoría -y sólo tímidamente la religión.

Por último tenemos el asunto de permitir la matrícula en segundo curso con hasta cuatro materias suspensas... lo cual ya tiene mérito dado el giro a “marías” que han tomado el grueso de materias. Tratemos de imaginar en qué se convertirá el bachiller –ya de por sí escaso con solo dos cursos-: en primero habrá muchos alumnos repitiendo asignaturas aisladas junto con los que las cursan de primer año –entre ellos muchos a los que previamente se les habrá “regalado” la titulación de la ESO por aquello de que quería “ponerse a trabajar” o hacer un módulo-, y una gran proporción de alumnos tendrán una buena cantidad de materias de primero pendientes –hasta cuatro- pero engrosarán las aulas de segundo. Creo que quien juzgue este panorama con un mínimo de objetividad debe encontrarlo desolador, absurdo –por innecesario- y sobre todo injusto –la escuela pública no se merecía esto.

Como curiosidad en borradores para la reforma de optativas en segundo curso aparecía la optativa de psicopedagogía. [por si alguien a estas alturas no sabía de dónde venía la peste].

Pero todavía los hay que tienen la desfachatez de afirmar que el profesorado no es un interlocutor válido en los asuntos educativos dada su escasez de conocimientos en teoría y práctica pedagógica y anclado como está en “el mero conocimiento indígena”.

“Sin embargo los profesores, que son los que conocen y sufren estas dificultades, no van a ser interlocutores válidos mientras no estén preparados para hablar de educación con un conocimiento sólido de la teoría educativa, usando un discurso apropiado y no recurriendo a lo que Horn (2002) denominó conocimiento indígena (traducción del inglés indigenous knowledge), que es el que se adquiere como resultado de la experiencia” La pedagogía no tiene la culpa. Ana Benito.(Versión completa en PDF)

¡Diantres! ¡Cáspitas! ¡Retruécanos!.


Agradecemos a Efervescente2H el habernos dado a conocer el artículo de la Teórica de la Educación.

Críticas a la pedagogía oficial .


domingo, 8 de febrero de 2009

Un pantera en el sótano


Después de leer “Contra el fanatismo” -por recomendación y en generoso préstamo para aliviar la cuesta de enero- decidí seguir con Amos Oz con la intención de conocer algo de primera mano sobre Israel. Reconozco sentir simpatía por el pueblo judío, aunque mi conocimiento es más bien escaso y difícil de mejorar dada mi naturaleza dispersa y mi falible memoria. Pero recuerdo haber disfrutado sobremanera con la lectura de Los Judíos, historia de un pueblo de Howard Fast (del que apenas me ha quedado solo una idea brumosa de La Diáspora) y mucho más aún con Las historias de Jaacob, primera parte de José y sus hermanos, de Thomas Mann (como prueba de mi dispersión: no he continuado la tetralogía).

Una pantera en el sótano me ha permitido recrearme en el ambiente del Jerusalén inmediatamente anterior a la creación del estado de Israel; un ambiente sobre el que pesaba reciente la persecución y la matanza en Europa, el sentimiento de sentirse solos, rodeados de enemigos, y odiados siempre y en todas partes.

Yardena, una joven por la que Profi –el niño protagonista y narrador de la historia- está fascinado, le dice al niño: “Lo que tú tienes de especial es que todo lo que cuentas realmente se puede ver”. Al leer este afirmación, pensé: “Eso es lo que tiene de especial la novela, sobre todo cuando es auténtica”, al leer este libro me pareció estar viendo Jerusalén, la piedra, el sol calcinante del verano y la sombra, los soldados británicos, el fieltro verde de la mesa de billar, los disparos lejanos y retardados en la oscuridad, los patios, las aldeas árabes del desierto...

Y la historia que refiere el padre mientras esperan oír en la radio los resultados de la votación de la ONU:

“...me contó con voz sombría cómo era cuando él y mi madre eran niños y vecinos en una pequeña ciudad de Polonia. Cómo los maltrataban los matones del barrio [...] que una vez lo desnudaron en clase, delante de las chicas y de mi madre, para reírse de su circuncisión. Su padre o sea mi abuelo, uno de los abuelos que después Hitler asesinó, fue con traje y corbata de seda a quejarse al director, pero al salir del despacho lo cogieron los matones a él y también lo desnudaron por la fuerza, en la clase, delante de las chicas. Y aún con voz sombría, mi padre me dijo: “Pero desde ahora habrá un estado hebreo” ... “

Y para acabar una pregunta:

¿ Y cuál es la otra cara de lo que realmente ha pasado?


martes, 3 de febrero de 2009

Introducción a la búsqueda en Google y Teoría del Copy and Paste


Tengo una bonita edición de las obras completas de Borges, uno de mis autores preferidos, especialmente me gusta su poesía. Ustedes recordarán que hace años circulaba por la red un poema atribuido al poeta que contenía el verso:

Si volviera a nacer[....]
comería
más helados y menos habas.”

Gracias a Dios, -y al talento del argentino- tal verso no está contenido en mi bonita edición de Círculo de Lectores. Hubo otro poema, que incluso llegó a entrar en una importante web dedicada al fomento de la lectura entre el público infantil, atribuido también a Borges que contenía profundas sentencias del tipo:

“Puedes comprarte una Casa, pero no un Hogar,
Puedes comprarte una Cama, pero no hacerte Dormir
..
...”

Y otras lindezas semejantes que me recordaron una afirmación de Borges acerca de una antología titulada “Las cien mejores poesías de la lengua castellana” y que contiene un poema con los famosos versos :”Ande yo caliente, ríase la gente”, lo que llevó al argentino a exclamar: “Si estos son los mejores, cómo serán los menos buenos”. Lo cierto es que está anécdota no la puedo confirmar, ronda por mi cabeza, pero quizá es uno de esos recuerdos falsos sobre los que se constituye la personalidad y quizá, el mundo -no tan solo el virtual- . En un retrato –¿es él verdaderamente?- se representa a Descartes sosteniendo un libro con la inscripción: Mundus est Fabula. Y todos los expertos parecen coincidir hoy en que el más conocido de los retratos de Descartes es una doble falsedad: ni es Descartes el representado, ni el autor es Frans Hals como se había pretendido -hoy el cuadro está confinado, apartado del público, en algún oscuro sótano del Louvre.

Según Nietzsche a Cervantes se le fue la mano al escribir el Quijote, y un ataque dirigido contra una perversión del gusto literario se convirtió en ataque a todos los ideales nobles, siendo esta la particular contribución de Cervantes a la decadencia española, y lo que convierte a Don Quijote en una desgracia nacional. [Todo esto creo haberlo leído en una nota del traductor en la Genealogía de la moral, suele indignar a mis amigos de lengua y literatura cuando la refiero, y suele ocurrir que se irritan con Nietzsche y conmigo]. De forma similar había comenzado yo aquí: pretendiendo una crítica contra esa tendencia de la pedagogía oficial que lanza pestes contra la memoria y la enseñanza memorística, por aquello (dicen) que ahora se encuentra todo con un simple clic en internet; y sin embargo en mi mala cabeza está pretensión original se está convirtiendo en un ataque a la civilización.

En fin, como el mismo Newton afirma: “A un lunes, sigue un martes.”

Y que salga el Sol por Málaga o por Malagón.


domingo, 1 de febrero de 2009

La clase


Sin mucho entusiasmo y con bastante recelo acudí a ver La clase. Personas, cuyo juicio me merecen confianza, y la unanimidad de la crítica me la recomendaban, pero no parece el más sensato de los planes, con el fragor de las aulas todavía resonando, comenzar el fin de semana entrando en un instituto francés de barrio periférico. Desoyendo a mi demonio interior pagué los trece euros y entré en el cine.

Durante bastante minutos, con la película avanzando, estuve valorando la posibilidad de abandonar la sala, y cambiar el instituto francés por una cervecita y unas gambitas al ajillo. Había, sin embargo, desembolsado trece euros, estaba acompañado, y por otra parte sólo recuerdo haber abandonado el cine dos veces en mi vida, con “Sexo en tres dimensiones” en los tiempos de estudiante [del sonrojo que me produjo mirar hacia atrás y ver al escaso público pertrechado con las gafas para visión tridimensional, mientras las actrices arrojaban piezas de lencería produciendo el efecto de que iban a salir de la pantalla para caer entre las butacas -no hace falta que describa otros efectos similares], No recuerdo el nombre de la otra película que no conseguí acabar, pero era una laureada película alemana –en la que podían pasar tranquilamente quince minutos mientras una bicicleta cruzaba un paso a nivel-, y todo esto ocurría en un pequeño cine donde las butacas de escai rojo se pegaban a la espalda a más de 30 grados de temperatura. Y entre los hechos heroicos recuerdo haber soportado varias horas en los rocosos asientos del cine Flumen mientras en la pantalla discurría Don Giovanni en la versión de Joseph Losey.

Resistí pues, y no lo lamento: creo que la película es un excelente test de Rorschach, que recomendaría a todas las personas relacionadas con la educación y cuyo comentario nos diría mucho acerca de su concepción de ésta. No voy a narrarles la trama, pues no deseo quitarles el placer de disfrutar del descubrimiento de esta, a mi juicio, excelente película. Sólo apuntar unas breves impresiones.

A pesar del innegable paralelismo entre la situación francesa y española, existen notables diferencias:

Sorprendente me resultó la prohibición del tuteo, el hecho de que los alumnos se levantasen con la entrada del director me sorprendió menos, pues alguna cosa había comentado Sarkozy al respecto. En general me pareció que el sistema educativo francés es mucho menos condescendiente que el español. La película trasmite también una valoración positiva del profesorado, como profesionales esforzados, sensatos, y, dentro de lo posible, eficientes. Un visión muy, pero que muy lejana de la consideración del profesorado español, no sólo desde fuera, sino de las propias autocríticas culpabilizantes y casi siempre trenzadas con acusaciones y descalificaciones. Ya me diréis cómo creéis que habría quedado el incidente del profesor con las dos alumnas en España.

Si tuviese que extraer una moraleja de la película sería que la supuesta “democratización” de la escuela, y de las relaciones entre alumno y profesor, deja al alumno desvalido ante sus propios abusos. "Democratización" que pretende justificarse con valores como la igualdad y la eliminación de abusos de autoridad, pero que no es más que una concesión enmascarada al clientelismo político. La relación entre los propios alumnos se constituye como una relación tiránica, verdugo-víctima. En descargo del profesorado francés, la película sugiere que se trata de una imposición política -o social- a la que no da bula, ni justifica.

Una película, en definitiva, interesante, sin idealización ni melodrama. Un espejo donde estudiarse. La confesión final de una estudiante me dejó un enigma que espero me ayudéis a resolver.

domingo, 25 de enero de 2009

Y sin pisarlo

2009 ha comenzado literariamente intenso; en este mes de enero he podido saldar una vieja deuda: Pedro Páramo, y retomar un aplazamiento: Todos los hermosos caballos. Ambos tienen algo en común: México; su desierto, sus gentes, su violencia [espeluznante la historia que dan estos días las televisiones sobre el ocultamiento de crímenes del narcotráfico ], su magia, su profundidad cósmica. La perspectiva, sin embargo, es distinta. De una parte la visión desde dentro –y hacia dentro- de Juan Rulfo, enraizado con su mundo desde el nacimiento, y antes de él, por la familia y las generaciones; el retorno de Juan Preciado hacia su centro. De otra, Cormac McCarthy, la mirada del norte; la epopeya de John Grady Cole, el extranjero en su viaje hacia el sur; un viaje, como todos, de formación y descubrimiento.

Mis nociones acerca de México se reducían a unos escasos tópicos: imágenes inconexas del western, la belleza de Salma Hayek, los tipismos musicales, la Coronitas, el tequila, y algunos platos típicos en los “típicos” restaurantes mexicanos. Literariamente tengo tan solo una experiencia reciente y precisamente también con McCarthy, Meridiano de sangre, una novela intensísima, pero , a mí juicio, sin la rara belleza y la finura de la que hoy trataba. Hace casi dos décadas leí con deleite a Castaneda, fueron unas lecturas de verano de las que guardo muy buenos recuerdos, sobre todo humorísticos ante la ingenuidad desvalida de Carlitos frente a Don Juan y Don Genaro.

Pero de todas estas lecturas emerge, como gran protagonista y seductor, el paisaje, sean las montañas, la pradera, y sobre todo el desierto. McCarthy es un verdadero maestro en la descripción poética y cósmica –metafísica.

“El desierto por el que cabalgaba era rojo y rojo el polvo que levantaba, el polvo fino que cubría las patas del caballo que montaba [...] en el crepúsculo topó con un toro solitario revolviéndose en el polvo contra la puesta de sol de color rojo sangre como un animal en el tormento de un rito [...] cabalgaba con el sol cubriéndole la cara de cobre [...] jinete y caballo pasaban de largo y sus largas sombras pasaban en tándem como la sombra de un solo ser. Pasaban y palidecían en la tierra oscurecida, el mundo venidero” Todos los hermosos caballos.

Y les debo dejar pues me aguardan, En la frontera, Ciudades de la llanura y El Llano en llamas.


jueves, 22 de enero de 2009

Encuentro


Había pasado gran parte de la noche en una discoteca de moda en Prenzlauer Berg . Regresaba con un grupo de acompañantes, noctámbulos como yo, por las tristes y desoladas avenidas del Este, desiertas aún del tráfico del día, pero transitadas por otras almas en retirada –en grupo o solitarias, a pie y también en bicicleta. Continué solo a partir de Alex, pues el resto aprovechó la estación para coger los primeros trenes de la madrugada. Crucé en solitario las amplias y casi desérticas plazas, herederas de un mundo desaparecido, entre los grises y rectangulares edificios del “pueblo” y las espigadas torres cónicas del “espíritu”. Dejé a mi derecha el pequeño laberinto de patios comunicados, cuyos auténticos habitantes habían abandonado hace más de sesenta años, y paseé junto a la verja y al pequeño parque en el que aquellos habían visto gotear las ausencias sin querer advertirlo del todo, y donde pronto no quedó sino el vacío, y mucho más tarde unas piedras en memoria y algunas losas entre la hierba. De la larga noche me quedaba aún una extraña paz, caminaba despreocupado y pensaba en grandes llanuras verdes, en mirlos solitarios y en gigantescas bandadas de estorninos, giré por una calle curva y angosta de decrépitos edificios grises y oscuros en cuyas fachadas podían aún observarse las marcas del fin de la contienda. El gris comenzaba a clarear y se tornaba en neblina azul, y al alzar la vista pude verla, sobresaliendo tras los torcidos tejados, alta, dorada, sensual... la cúpula de la Sinagoga.

Sentado en los escalones del umbral fumé uno de mis últimos cigarrillos, mudo, asombrado, y con el pensamiento lleno aún de llanura y estorninos. Unos minutos después me levanté absolutamente despreocupado con un sentimiento de felicidad inmediata, directa, incondicionada, concreta, densa y vacía. Entré en la casa con los primeros rayos de sol en la mañana de un sábado del mes de julio.


Belleza


sábado, 17 de enero de 2009

Abnegación


El emperador no quiso nunca contrariar a sus súbditos. En la creencia de que su poder no se vería así comprometido no dudaba, pues, en ofrecerles en sacrificio –y en bandeja- toda cabeza que aquellos reclamaran. Y, lógicamente, acabó por entregar la propia cuando le fue exigida.

Esto no es, como pudiera parecer, tan solo una moderna fábula futbolística.

Pan, circo y, aquí y allá, un rodar de cabezas. ¡La fuerza de lo clásico!.


martes, 13 de enero de 2009

¡En la mesa no se juega!


Hay una predisposición general a hacer del juego el modelo de toda actividad. A los niños (en general a los cachorros de todos los mamíferos) les gusta el juego, tienden a jugar en cualquier situación, quieren convertirlo todo en juego. Recuerdo, espero que no se me tenga por reaccionario por remover el pasado, que a veces me reprendían: “¡en la mesa no se juega! cuando convertía el pan en bolitas para jugar al billar, en imaginarios coches de miga que estrellaba unos contra otros, o en disimulados proyectiles contra mis hermanos. Sin la reprimenda habría modelado ejércitos de pieles rojas y habría representado “murieron con las botas puestas” a las dos de la tarde. Ahora en la publicidad que podemos ver en la televisión, niños y padres comparten juego y comida con alimentos de subidos colores y divertidas formas y texturas; los alimentos no sólo han de ser nutritivos, sino que deben ser divertidos. Hay que divertir al niño para que coma –nadie puede negar la importancia de la comida- y si la comida les aburre... malo, malo (¡hay que motivarlos!). Sospecho que no tardarán en comercializar juguetes que amenicen nuestros esforzados ratos en el “inodoro”. O quizá estoy en la inopia y ustedes ya disponen del cacharrito.

Sin embargo mi padres eran bastante “modernos” y nos permitían unas libertades durante la comida impensables en casa de los abuelos, donde la comida era un verdadero sacramento. Ese carácter sagrado de la comida lo relacionaban con la experiencia del hambre –de la guerra. A nosotros nos parecían fastidiosas aquellas historias remotas, alejadas de nuestra experiencia inmediata, la que decíamos “nuestra realidad”, la que nos había tocado vivir. Me vienen a la memoria las observaciones de un liberado de un campo de concentración nazi ( no estoy seguro del autor y cito con la distorsión interesada de la memoria), nos cuenta como al final de la guerra europea entre la alegría general resultaban fastidiosos y patéticos los relatos de los famélicos prisioneros de los campos de concentración con sus piojos, su pena, su resentimiento. Las muchachas querían bailar y divertirse con los vencedores del frente y no escuchar deprimentes historias de humillaciones.

Empecé hablando del juego y ya ven por dónde voy. No sacaré conclusiones.

sábado, 10 de enero de 2009

Miopía


Nietzsche
es un tesoro. Ayer hablaba del resultado de mi revisión de la vista –y el arte de trilero del óptico... ¿así o mejor así?- . Sobre mi mesa, a la derecha, tengo un tomo de la edición de Akal de Humano, demasiado humano –qué maravilla de edición- que suelo hojear de manera azarosa, leyendo los aforismos desordenadamente según me llamen la atención, y no es extraño que me proporcionen material e inspiración para el crecimiento regular de waldenland25. Hoy he abierto, como siempre, al azar, y vean con el primer aforismo que me he topado:

Contra el descuido de la vista. ¿No podría demostrarse una disminución de la agudeza visual cada diez años entre las clases cultas de Inglaterra que leen el Times?
F. Niezsche. Humano, demasiado humano.

¿Qué no diría Nietzsche en el siglo XXI si conociese el fenómeno de los blogs?, ¿qué tal se entendería con Javier Marías?, ¿o quizá opinaría que se pierde más agudeza leyendo El País? [tanto da si en papel o en versión digital].

Entre los problemas de salud de Nietzsche se encontraba una visión muy deficiente que suplía con creces la finura de su olfato.

[ciego como un murciélago por culpa de la masturbación, hacían decir a Wagner en una serie televisiva, no sé si con fiable documentación]

Y sigo leyendo a Nietzsche: El arte de Wagner vale para los miopes –es necesaria demasiada cercanía (miniatura)- y al mismo tiempo para los présbitas. Pero no para un ojo normal.

Demasiada cercanía acabó por hartar a Nietzsche. Su miopía le instaba a acercarse, su olfato a alejarse.

viernes, 9 de enero de 2009

Encuestas,. moralidades y opulencias

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Un jardincito, higos, quesitos y además tres o cuatro amigos, ésa fue la opulencia de Epicuro.


Nietzsche. Humano, demasiado humano.

En el blog de Pascual se nos propone una encuesta sobre ética aparentemente sencillita (debo decir se nos proponía, pues al intentar enlazar la página encuentro que la entrada ha desaparecido). Me proponía rellenarla, pero ya en la primera pregunta me encontré en dificultades, no digamos ya en la segunda o tercera. Eran, creo recordar, tan solo 4 o 5 preguntas, pero es complicado contestar SI o NO a cuestiones que tratan de temas tan delicados como la tortura, el asesinato de inocentes, la cuantificación del mal... De hecho no contesté la encuesta porque me sentía firmando un cheque en blanco a un desconocido –no va por Pascual, alto- o vendiendo mi alma al diablo sin tener claras las condiciones del contrato. No la rellené pues, porque necesitaba matizar las cuestiones y aclarar el sentido y el alcance de las preguntas; si tengo que vender mi alma me gustaría que no fuese una decisión tomada a la ligera. Esta indecisión e imposibilidad, también por falta de matices y datos, de llegar a una resolución la he encontrado a la hora de tomar partido en el conflicto de Gaza, (rebosante de opiniones y comentarios en blogs y diarios digitales). De nuevo la sensación del cheque en blanco y venta del alma. Tampoco quería optar por la “equidistancia” de lo políticamente correcto y el guardar las apariencias. Así que he optado por el silencio, espero que no sea el silencio cobarde sino el silencio místico, la no-acción y la compasión. Decisión vedada a los agentes/pacientes directos del conflicto.

Pero todo esto era una “propedéutica” para proponerles también una encuesta moral (como juego de matices), relacionada con la cita que encabeza el post. ¿ Coinciden con Epicuro?¿consideran completa la fórmula de la felicidad epicúrea? ¿qué añadirían a la enumeración de Nietzsche?

¿Saben?, hoy estuve en el óptico revisando mi visión. A pesar de mi indecisión con los cristalitos de prueba (¿mejor con éste o mejor ahora?, ¿y entre éste y éste?...) el resultado fáctico e inapelable es que he aumentado 0.5 dioptrías. Parece, pues, que la vida sigue su curso ajena e indiferente ante mis dudas.

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miércoles, 7 de enero de 2009

Acerca del humor




Ésta es una de mis escenas favoritas en la película La vida es bella. La conversación entre padre e hijo tras leer el cartel: “prohibida la entrada a perros y judíos”.

La actitud del padre parece responder a un intento de ocultar la realidad al niño. Considerado así el humor sería una forma de escapismo: “la ironía del alma bella” enfrentada a la brutalidad reinante.

El padre reduce la inscripción al género de lo intrascendente y arbitrario; caballos y españoles, canguros y chinos... arañas y visigodos. La escena nos hace sonreír porque transforma lo perverso en ridículo y de esa forma lo vence, -o tenemos al menos la sensación de haberlo vencido. Al niño le pasa desapercibido el elemento humorístico, pues desconoce el fundamento perverso y el cartel pasa a ser para él sólo una expresión anodina de lo intrascendente-cotidiano, irrelevante, arbitrario. Nuestra sonrisa, en cambio, se tiñe rápidamente de tristeza pues sabemos que la victoria, aunque real, es solo provisional y que la verdad fea y perversa acabará por imponerse.

Pero esto nos permite rechazar aquella consideración inicial del humor como escapismo y del humorista como encarnación del “alma bella que muere en el hastío” Podemos, al contrario, considerar también el humor como la actitud verdaderamente heroica y vital. Y al ironista como el héroe que no renuncia a la vida, a sus placeres y sus dichas, a sabiendas que sus victorias no pueden ser duraderas.


.......... La sombra lo ha cercado.
Todo nos dijo adiós, todo se aleja.
La memoria no acuña su moneda.
Y sin embargo hay algo que se queda
y sin embargo hay algo que se queja.

Jorge Luis Borges. Son los ríos.


PD. ¡Me tienen frito los visigodos!