domingo, 20 de diciembre de 2009

Del pensamiento crítico “madrugado”

.

Hace unos días en uno de los blogs que frecuento se planteaban algunos interrogantes acerca del valor y sentido de la crítica, a su vez originados a partir de las reflexiones de otro. La cuestión ha revoloteado por mi mente en estos días de ingrata tarea evaluadora. Efectivamente la palabra crítica goza de gran predicamento -sobre todo adjetivando al ciudadano y en el contexto educativo. En casi todas las proclamas educativas, en textos legales refrendados por el gobierno en ejercicio, en múltiples manifiestos docentes de diversa índole, en panfletos estudiantiles, la formación de ciudadanos críticos aparece como uno de los objetivos fundamentales del sistema educativo. Dentro del gremio parece que los profesores de filosofía se consideran a sí mismos los paladines genuinos de la crítica, y entre los valores que atribuyen a su disciplina destaca, sin duda, el de la crítica.

La idea está muy extendida, apuesto a que no existe texto que relacione filosofía y educación en el que la crítica no aparezca como objetivo principalmente relevante. Debemos, sin embargo, ser precavidos con todas las ideas que se propagan tan rápidamente entre la felicidad y el beneplácito general; si una idea provoca un asentimiento tan unánime y general es porque no debe molestar demasiado, o porque pertenece a ese grupo de opiniones al que oponerse supone levantar sospechas contra uno mismo. En el primer caso se trata de ideas cómodas, pero superficiales o anodinas, en el segundo quizá de peligrosos dogmas. Pero, ¿cómo podría ser la crítica algo anodino o dogmático? ¿ y cómo es posible que el pensamiento crítico no sea molesto, y que desde todos los lugares –despachos incluidos- sea reivindicado y hasta fomentado?. No me negarán que algo huele de forma extraña en toda esta cantinela de la formación del ciudadano crítico.

Creo haber advertido –corríjanme si es otra su experiencia- que hay una relación de proporción directa entre el ardor por la formación del ciudadano crítico y el desdén por la historia de la filosofía, y constato que los más aguerridos formadores encuentran que los densos programas de contenidos históricos (que a menudo juzgan de caducos) les restan tiempo y energía para la “formación del ciudadano crítico”. Tarea a la que podrían –eso creen- dedicarse de forma inmediata; enfrentándose a pecho descubierto con la realidad concreta y circundante, en sus manifestaciones cotidianas, prensa, televisión, publicidad... Pero me temo que es una perspectiva de ilusos o de fraude manifiesto. Creo que incurren en un error que ha señalado muy certeramente Sánchez Ferlosio en su artículo de hoy, del que les cito un fragmento. “Es ridícula y hasta poco decente la buena voluntad de los que proponen remedios frente a lo que en su fuero interno reconocen por fatídico: así, los que recomiendan que los padres acompañen a sus hijos ante la pantalla para incoarles "espíritu crítico", o los que predican un "consumo responsable". Pero hace ya muchos años que a estos buenos consejos "les ha madrugado", por decirlo en palabras mexicanas, la publicidad, que aún más de madrugada, respecto de la edad, empieza a seducir y acuñar a las criaturas, para que sin resistencia se sometan y queden sometidas de modo perdurable al grado de compulsión y servidumbre capaz de perpetuar la conveniente adaptación” Televisión para niños.


No nos preocupemos tanto por la epifanía inmediata del espíritu crítico. Intentemos aprender de Platón, Epicuro, Aristóteles, Descartes, Spinoza, Hume, Kant, Nietzsche… que con seguridad tienen mucho que enseñarnos. Aunque, a veces, nos resulten molestos.
.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El daño no es de ayer, ni tampoco de ahora...

.

Siguiendo la propuesta de Toni Solano aquí dejo mi selección.

Cuando allá dicen unos
Que mis versos nacieron
De la separación y la nostalgia
Por la que fue mi tierra,
¿Sólo la más remota oyen entre mis voces?
Hablan en el poeta voces varias:
Escuchemos su coro concertado,
Adonde la creída dominante
Es tan sólo una voz entre las otras.

Lo que el espíritu del hombre
Ganó para el espíritu del hombre
A través de los siglos,
Es patrimonio nuestro y es herencia
De los hombres futuros.
Al tolerar que nos lo nieguen
y secuestren, el hombre entonces baja,
¿Y cuánto?, en esa dura escala
Que desde el animal llega hasta el hombre.

Así ocurre en tu tierra, la tierra de los muertos,
Adonde ahora todo nace muerto,
Vive muerto y muere muerto;
Pertinaz pesadilla: procesión ponderosa
Con restaurados restos y reliquias,
A la que dan escolta hábitos y uniformes,
En medio del silencio: todos mudos,
Desolados del desorden endémico
Que el temor, sin domarlo, así doblega.

La vida siempre obtiene
Revancha contra quienes la negaron:
La historia de mi tierra fue actuada
Por enemigos enconados de la vida.
El daño no es de ayer, ni tampoco de ahora,
Sino de siempre. Por eso es hoy.
La existencia española, llegada al paroxismo,
Estúpida y cruel como su fiesta de los toros.

Un pueblo sin razón, adoctrinado desde antiguo
En creer que la razón de soberbia adolece
y ante el cual se grita impune:
Muera la inteligencia, predestinado estaba
A acabar adorando las cadenas
y que ese culto obsceno le trajese
Adonde hoy le vemos: en cadenas,
Sin alegría, libertad ni pensamiento.

Si yo soy español, lo soy .
A la manera de aquellos que no pueden
Ser otra cosa: y entre todas las cargas
Que, al nacer yo, el destino pusiera
Sobre mí, ha sido ésa la más dura.
No he cambiado de tierra,
Porque no es posible a quien su lengua une,
Hasta la muerte, al menester de poesía.

La poesía habla en nosotros
La misma lengua con que hablaron antes,
y mucho antes de nacer nosotros,
Las gentes en que hallara raíz nuestra existencia;
No es el poeta sólo quien ahí habla,
Sino las bocas mudas de los suyos
A quienes él da voz y les libera.

¿Puede cambiarse eso? Poeta alguno
Su tradición escoge, ni su tierra,
Ni tampoco su lengua; él las sirve,
Fielmente si es posible.
Mas la fidelidad más alta
Es para su conciencia; y yo a ésa sirvo
Pues, sirviéndola, así a la poesía
Al mismo tiempo sirvo.

Soy español sin ganas
Que vive como puede bien lejos de su tierra
Sin pesar ni nostalgia. He aprendido
El oficio de hombre duramente,
Por eso en él puse mi fe. Tanto que prefiero
No volver a una tierra cuya fe, si una tiene, dejó de ser la mía,
Cuyas maneras rara vez me fueron propias,
Cuyo recuerdo tan hostil se me ha vuelto
y de la cual ausencia y tiempo me extrañaron.

No hablo para quienes una burla del destino
Compatriotas míos hiciera, sino que hablo a solas
(Quien habla a solas espera hablar a Dios un día)
O para aquellos pocos que me escuchen
Con bien dispuesto entendimiento.
Aquellos que como yo respeten
El albedrío libre humano
Disponiendo la vida que hoy es nuestra,
Diciendo el pensamiento al que alimenta nuestra vida.

¿Qué herencia sino ésa recibimos?
¿Qué herencia sino ésa dejaremos?



Luis Cernuda
. Es lástima que fuera mi tierra.

.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

La Glosa

.

Postergué una glosa con la intención de evadirme. Y sigo en ello. Sin embargo, en alguna parte he escrito lo siguiente: “El destino de José ejemplifica, quizá, el destino del hombre de conocimiento en todas la épocas” [fin de autocita] y añado aquí, ¿nos estamos convirtiendo los docentes hoy en la voz de la hermanos de José? ¿somos nosotros [los docentes] quienes hemos desterrado (prohibido) a Eliecer? ¿ y de esa forma aniquilar de raíz a José?

¡Ay! ¡Qué amable aquella sombra del árbol divino! Y, sin embargo, José sigue acudiendo cada día con mirada abierta a sentarse entre estas rejas!

José, ¿ qué clase de aventura has venido a buscar?



.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Instrucción

.
Eliecer explicaba a José al pie del árbol divino. El mozo, a instancias del viejo, lo apuntaba todo y se lo leía a sí mismo en voz alta, con la cabeza apoyada en el hombro, hasta sabérselo de memoria. Por supuesto, la lectura y la escritura eran la base y el acompañamiento de todo; de otro modo las cosas pasarían fugazmente por el oído de los hombres para olvidarlas enseguida. Por eso José tenía que sentarse muy erguido al pie del árbol, con las piernas cruzadas, y sostener en su regazo los utensilios de escritura: la tabla de arcilla en la que grababa con el buril signos cuneiformes, o las hojas pegadas de tejido de junco, o la piel alisada de oveja y cabra, sobre los que iba alineando sus garabatos con la caña estrujada por los mordiscos o tallada en punta, que sumergía en los huecos rojo y negro de su tintero. Unas veces se valía de la escritura del país, la escritura humana que le servía para retener su lengua y modo de hablar cotidiano (...); y otras, de la escritura divina, la oficial y sagrada de Babel, la escritura de la ley, de la doctrina y de las leyendas [...]
Luego José se marchaba con paso garboso en busca de sus hermanos, que andaban por los campos o los pastos, para hacerles de zagal, en las tareas menos arduas. Pero ellos decían, enseñando los dientes:
"¡Mirad ahí viene con paso garboso el fantoche de los dedos entintados, después de pasarse el día leyendo piedras de antes de la Inundación! ¿Se dignará a ordeñar las cabras, o sólo viene a acecharnos, a ver si el les cortamos trozos de carne a los animales para echarlos al puchero? ¡Ay, si fuera por las ganas que tenemos de apalearlo, no se iría de rositas, como por desgracia sucede por culpa del Terror de Jacob!."

José y sus hermanos. Vol II. El joven José. Thomas Mann.

La glosa otro día.
.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Perplejidad, de lo bueno y lo perverso.


Durante algunos días me ronda una idea que me fue sugerida mientras reponía fuerzas devorando un sabroso –y colosal- bocadillo de tortilla francesa acompañada de una loncha de jamón asado.

No me gusta apropiarme de lo ajeno, sobre todo cuando pertenece a los amigos, así que me gustaría que quien me la ha sugerido también la desarrolle –supongo que me leerá-, pero la idea es demasiado importante como para confiarla a una sola persona –que además actualmente no se prodiga. Hace algunos días escribí un post titulado Mañana por la mañana”, ponía allí en duda que la sugerencia del ministro acerca de la posibilidad de ampliar la obligatoriedad de la educación hasta los dieciocho años pudiera llegar a realizarse. Lo cierto es que a nadie parece molestarle demasiado esa sugerencia: la izquierda “progre” la bendice y la derecha apenas es capaz de musitar un “pero”. Y todos nos preguntamos acerca de los medios para llevarla a cabo, como si en sí misma fuese una propuesta bondadosa, razonable y deseable. Una reflexión interesante es la de Antonio en Repaso de lengua; nos recuerda con ironía que deberían “implicarse” psiquiatras, jueces y obispos, y puestos a mejorar podríamos demorar la mayoría de edad a los veintiuno –o a los veintisiete.

Lo curioso es que nadie parece darse cuenta -o no se atreven a hacerlo público descarnadamente- de la perversidad atroz que supone que a chicos que ya a los doce o trece años aborrecen el estudio se les quiera obligar a permanecer en el sistema educativo hasta los dieciocho. No hace tantos años censurábamos a aquellos padres que se empeñaban en que sus hijos continuasen con los estudios más allá de la escuela obligatoria contra su voluntad, nos parecía irracional y autoritario, y solía ocurrir que por mucho que los papás se empeñasen el niño no daba palo al agua, y si no se le ponía remedio la cosa solía acabar muy mal. Pasados algunos años resulta que los más progres del lugar aplauden esta misma obligatoriedad proviniendo del estado, y sancionada por él.

La cosa da para pensar. ¿Los pondremos en manos de asistentes sociales, de jueces y de policías, de psicólogos y psiquiatras por no querer abrir un libro?. Piensen amigos: ¿qué hay detrás de la sugerencia del ministro?. Y no sólo piensen, pónganlo también por escrito.
.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Variaciones Krahe acerca de las pasiones

.

Variatio I De la pérdida y la melancolía.



Variatio II De la resignación y del ciudadano.




Yo te contaré, si quieres, mis propias experiencias sobre la cuestión.

Sócrates en el Fedón 95e

Recogido por Guthrie en Historia de la Filosofía Griega. Volumen IV. Introducción a Aristóteles. Una obra que quizá debería estar leyendo en vez de improvisar posts de dudoso sentido.


sábado, 31 de octubre de 2009

Mañana por la mañana

.

Más que un globo sonda, la sugerencia del metafísico ministro debemos interpretarla como una biopsia que nos dará información acerca del subsuelo ideológico de nuestro sistema social.

Hablamos, por si quedase algún despistado, de la posibilidad de ampliar la educación obligatoria hasta los 18 añitos o añazos. De momento el ala izquierda, sindicatos y “padres progresistas, parecen haberla acogido con entusiasmo y desde la derecha con algunos tímidos “peros”. No es de extrañar tal propuesta, pues les vendría muy bien para maquillar listas de paro en época de crisis. Además ¿quién se va a oponer a tan bienintencionada propuesta? ¿algún profesional melancólico? ¿algún mozalbete respondón? Bah, no faltarán vocaciones y “vocados”. Pero la metafísica criatura ministerial advierte que no será para “mañana para la tarde”, y uno se pregunta para cuándo entonces y por qué tal sugerencia. Al cuando respondo con el título del post. Creo que la razón de esta “sugerencia” es la voluntad del ministro de manifestar su respaldo a la política educativa mantenida por su partido desde los años 90 y de situar sus acciones dentro del espíritu de la Logse y la reciente LOE. Pero creo –y ahora ejerzo de adivino- que esto lo afirma porque las próximos cambios se podrían interpretar como objeciones a aquellas dos leyes; creo que se extiende el convencimiento de que previo a los 16 años deben comenzar a crearse itinerarios que desvíen a parte del alumnado a estudios profesionales, y de que el bachiller de dos años no es sostenible y deberán adelantar, al menos, un año su comienzo.

Tengo la impresión de que el ministro intenta convencer (se) a sus “vocados” de que esto sólo será un paso atrás para coger carrerilla y saltar hacia delante: hacia el Paraíso Pedagógico en la Tierra. Dios me oiga.
.

martes, 27 de octubre de 2009

Contra las vocaciones y Plaza de Honduras II.

.




Hace algún tiempo ya alertamos aquí acerca de la vocaciones. Uno se va haciendo más liberal –ya saben: esa saludable tolerancia al mal- con la edad, lo cual es natural pues cada otoño tiene uno que lidiar con nuevos inquilinos: la presbicia, los cálculos renales, el déficit de memoria, el colesterol que aumenta... pero volvamos a las vocaciones; si anteriormente manifestamos cierta desconfianza acerca de la bondad de las vocaciones, hoy (con ánimo liberal) nuestra posición es de casi claro repudio. Si anteriormente nos pareció una virtud privada, hoy nos parece más un vicio público, y más que indiferente la vocación nos parece un obstáculo para el ejercicio eficiente de la profesión docente. Dicho claramente un profesor vocacional tiene muchas más papeletas para ser un mal profesional que aquel que ha llegado a la docencia movido por intereses más prosaicos: seguridad laboral, tiempo libre, condiciones de trabajo, sueldo fijo... podríamos dar al menos entre veinticinco y treinta argumentos a favor de nuestra tesis, pero nos limitaremos a un par de ellos: 1º generalmente el profesor vocacional –convencido de la bondad de sus motivos- tenderá a ser menos autocrítico, pues es “natural” tender a creer que la bondad de las intenciones trasmite bondad a las acciones y resultados [lo que es claramente falaz ], el profesor “cínico” , en cambio, dado que es consciente de lo “turbio” de sus motivaciones pondrá empeño en que tal calidad no se trasmita a sus hechos, y sin duda extremará la prudencia aunque solo sea por conservar sus “privilegios”. 2º Al profesor vocacional también le resultará más duro asumir los fracasos, pues los considerará injustos con sus intenciones. Y será más proclive a la frustración personal que aquel que mantenga una mayor distancia personal y afectiva con respecto a su tarea profesional. Y por señalar un tercero: la vocación exige una pasión que, en la inmensa mayoría de los casos, no puede ser duradera. No tanto como para mantenerse durante los más de treinta años de una vida profesional corriente.

Cuando esa exigencia de vocacionalidad –tan recurrente- se erradique, o al menos se la contemple con una sonrisa- empezaremos a pensar que la educación está enderezando su camino. Aunque a veces creo que los vocacionales somos nosotros, y que ellos, los “novísimos pedagógicos” son más listos que el hambre.

Plaza de Honduras I

.

domingo, 25 de octubre de 2009

El bien, el fumar, la prohibición y los píos.

.
Hace algo más de seis años apagaba mi último cigarrillo. Hoy lo recordaba mientras cumplía mi rito dominical de desayuno y lectura de la página de Javier Marías en el suplemento de El País. El novelista acusaba al gobierno y en especial a Zapatero de actitudes antidemocráticas y ponía como ejemplo la nueva propuesta legal respecto al consumo de tabaco en bares y restaurantes, parece que se pretende que fumar esté prohibido en todos ellos.

El artículo es interesante porque trata muchos aspectos del asunto. Yo no pretendo resumirlo para ustedes, así que les aconsejo su lectura. Pero coincido con Javier Marías, me parece antidemocrática esa postura: realmente los no fumadores tenemos nuestros derechos muy bien cubiertos legalmente, si alguien aguanta humos es sencillamente porque lo desea, espacios libres de humo de tabaco son muy fáciles de encontrar. Actualmente no tolero los lugares cargados de humo y sencillamente en lugares así simplemente no entro. No siempre fue así, he fumado casi desde que tengo uso de razón, y he sido fumador empedernido de los de dos paquetes diarios, incluso no podía dormir si no me aseguraba antes el tener, al menos, un cigarrillo para el despertar, pues, ¿ cómo enfrentarse al nuevo día sin la dosis básica de nicotina?. Yo aconsejaría a todos lo fumadores que dejasen ese hábito, aunque sé que es difícil – soy el primer sorprendido de haber sido capaz de hacerlo, nadie habría dado un duro por mí, y yo menos que nadie, no sé cómo ha sido posible, pero así ha sido. Aconsejaría, pues, que dejasen el tabaco, pero me parece antidemocrático –y no suscribo- que se prohiba fumar en todos los bares y restaurantes, de la misma manera que me parecen una cursilada esas prohibiciones, por aquello del ejemplo, en los recintos escolares , y una patada a la razón esos corros de profesores fumando un metro más allá de la puerta del recinto.

Es curiosa la generosa plasticidad humana para la imbecilidad y la ceguera intelectual voluntaria, esta propuesta legal es un claro ejemplo de la voluntad de algunos-muchos de imponer al resto su particular visión del bien -y un ejemplo aún más claro de filisteísmo político-. El talante democrático –liberal- exige renunciar al BIEN y desarrollar una saludable tolerancia al mal. Aunque sé que esto último pone los pelos de punta –y de los nervios- a algunos píos. Feliz domingo.

.

jueves, 22 de octubre de 2009

1984




Sé que sin mí Dios no puede vivir un instante; si yo desaparezco, él, necesariamente, ha de declinar su espíritu.

Angelus Silesius


Es la nostalgia y el miedo de la criatura lo que mueve el misterio.
Jacob Böhme


.


domingo, 11 de octubre de 2009

El yo y el nosotros

.

Espíritu colectivo. Un buen escritor tiene no sólo su propio espíritu, sino también el espíritu de sus amigos.
Friedrich Nietsche. Humano, demasiado humano.

Hasta el solitario paseante de Sils-Maria entendió su escritura como la expresión no de un yo sino de un nosotros. Aunque quizá esos amigos eran el sueño ineludible de su yo.
.

miércoles, 7 de octubre de 2009

De esencias y apariencias, fraudes e imposturas

.
Si siendo yo un escolar el maestro me hubiese dicho que no necesitaba aprenderme las tablas de multiplicar de memoria lo habría recibido con alborozo y lo habría colocado en el altar de mi héroes. Era aquella una tarea ingrata, sobre todo la tabla del nueve, nueveporcinco cuarentaycinco, nueveporseis cincuentaycuatro, nueveporsiete,mm,mmnueveporsiete mmm, ya nueverporsiete sesentaytres, nueveporocho setentaydos, nuevepornueve mm mmm nuevepornueve, mmm nuevepornueve ochentayuno, y ¡nuevepordiez noventa!. Me vienen a la memoria aquellos lápices blancos que llevaban la tabla escrita y que le servían a uno para repasar –o para copiar. Eran la calculadora de los sesenta. Imagino al maestro que nos hubiese dicho: “no aprendáis la tabla que para eso está el lápiz maravilloso que apenas cuesta una peseta”. Sin duda que habríamos aplaudido, pateado, y vitoreado al inspirado .

Y el regocijo daría paso al asombro al escuchar por labios del ungido: “el lápiz calcula por vosotros, pero yo os enseñaré LA ESENCIA DE LA MULTIPLICACIÓN”. Me complace imaginar como el inspirado metafísico comenzaría a escindir con verbo y pensamiento certero la esencia de la apariencia ante los maravillados escolares de segundo de básica; arrobados, con sus uniformes azules y el nombre grabado, en la visión imperturbable y completa de la esencia pura de la multiplicación separada de los cálculos pueriles y engañosos. Y comprendida la esencia pura –y completada las ascensión del entendimiento puro- podrían, si así lo deseasen, dejar el baby en el perchero y por medio de las necesarias deducciones exigidas por la férrea razón bajar hasta el mundo de los mercadeos y allí asombrar a los profanos con la exactitud de sus cálculos, blandiendo el lápiz mágico.

No debió ser Don Claudio –que no claudillo- de este parecer, o bien ignoraba los descubrimiento de la moderna pedagogía o bien las depreciaba como modas francesas, pues no se conformó con la tabla de multiplicar, sino que siguió con los espantosos números quebrados, las pavorosas raíces cuadradas, las dantescas ecuaciones, incluso nos obligó a recitar y a despertar al truculento Espronceda que dormía apacible en un estante de la biblioteca. Y así aprendimos de rima, que no todo iba a ser malo en aquella tremebunda escuela.

Avive el seso y despierte... no, si va a resultar melancolía lo mío.

De lo fumable y lo infumable.
.

domingo, 4 de octubre de 2009

No es verdad que no sea verdad

.
Hace tiempo que leí el famoso manifiesto “No es verdad”. Es difícil expresar el cansancio infinito y la desesperanza que me trasmitió esa mezcla de resentimiento, ignorancia, cinismo y mala uva que rezuma. No es menos cierto que uno también se ríe ante una patanería tan manifiesta, y se asombra con esa violación impertinente y gozosa de la lógica, aunque se le ponen a uno los pelos de punta con la legión de firmantes y asusta pensar en el gran pacto educativo cuanto uno imagina lo que estará sentado alrededor de esa mesa –no digamos ya lo que se pondrá encima. Tras aquella primera lectura pensé que era necesario una crítica en clave de humor de cada una de sus líneas, pero “El-manifiesto-no-es-verdad” exhibía tal calibre de insensatez , era su redacción tan repetitiva, tan ausente de ingenio, tan chata en ideas, tan exenta de gracia y monocorde -y el hedor, ¿qué decir del hedor?- que se me hizo evidente la flaqueza de mis fuerzas para tal empeño.

Era un tarea digna de un héroe quimérico en el que se amalgamasen el camello, el león y el niño (resistencia, rebeldía e ilusión). Y esta tarea es la que ha llevado con sensatez, gracia y una pizca de humor irónico Ricardo Moreno en No es verdad que no sea verdad. Os aconsejo su lectura.

PD. Y gracias al "técnico" de Antes de las cenizas que nos facilita el acceso y difusión.

.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Lo ignoto

.

Recordarán ustedes la famosa sentencia de Thomas de Quincey en la que desaconseja cometer asesinatos:

“Si uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente. Una vez que empieza uno a deslizarse cuesta abajo, ya no se sabe dónde podrá detenerse”.

Comenzar a cultivar un huerto es algo semejante, pero de consecuencias provechosas y gratificantes que lo encaminan a uno hacia un estado de beatitud terrenal; un auténtico giro copernicano en el disfrute de la vida, pues ésta aparece repleta de goces al alcance de la mano. Les cuento, hasta hace bien poco me era totalmente desconocido el placer de pasear por un gran almacén de ferretería, sin embargo la semana pasada me alegró encontrar unas varillas metálicas y unos plásticos perforados, tanto que ayer mismo volví a por más varillas y de paso me traje unas cuerdecitas de goma muy prácticas para entutorar hortalizas. No crean que el placer está en el consumo, no; el regocijo reside en el descubrimiento, pasear asombrado por pasillos de estantes repletos de plásticos, herramientas, cuerdas, macetas, mangueras, grifos, acoples.

Hoy estuve en un chino y conseguí un paraguas –que todavía funciona aunque no consigo plegar hasta reintroducir nuevamente en su funda- y un chubasquero, todo por menos de cinco euros. Tengo que volver para buscar un chándal y quizá unas botas para regar. O quizá me acerque al Aldi o al Lidl.

¡Ah, y las ensaladas nada que ver con las que compras en el Mercadona!
.

domingo, 20 de septiembre de 2009

de la autoridad y el respeto II. Motivaciones.



Le vengo dando algunas vueltas al asunto de por qué algunos [o bastantes] profesores no parecen estar de acuerdo con que se les otorgue el rango de autoridad educativa. Creo que he encontrado una solución sencilla –y elegante-, además de respetuosa con el principio que nos lleva a desear y buscar el propio bien y el de nuestros semejantes. Me parece que estos docentes simplemente piensan estar investidos ya de tal autoridad, y además creen que tal posesión es producto de sus propios méritos. Sería por tanto una medida redundante, y además según el principio de equidad no sería de justicia que a otros le fuese otorgada (regalada) por la legislación sin haber hecho los méritos pertinentes. Incluso no se abstienen de señalar que algunos más bien merecerían ser degradados.

También algunas asociaciones de padres , o miembros de ellas –como un elemento que visto hoy en Antena 3-, insisten en aquello de que los profesores deben ganarse la autoridad –aunque no sé por qué razón no se lo exigen a jueces y guardia civil, tiempo al tiempo-. Comprendo a “esos padres”; es muy duro aceptar que la autoridad que ellos han perdido la vayan a obtener otros con menos padecimiento. Una simpática motivación.

En fin.


miércoles, 16 de septiembre de 2009

de la autoridad y el respeto.



Curioso este gremio de los profesores. Resulta que pretenden darles el rango de autoridad y ellos levantan cejas, aguzan ojos, oídos -y boca- movidos por la desconfianza. Alguno se alarma ante la posibilidad de que tales poderes vayan a caer en manos de vagos y borrachos o cualquier otra especie de maleantes, otros se horrorizan ante la perspectiva de que los centros se conviertan en cuarteles o en campos de exterminio –espiritual se entiende. Pero el tema del que pretendía ocuparme no era tanto de la autoridad como del respeto. Aquí de nuevo el gremio vuelve a ser sorprendente, y la gran mayoría entiende y admite que “...ha de ganarse el respeto”. Es cosa fascinante, pues yo tengo entendido que en el resto de trabajos -y hasta en las actividades de ocio- se suele presuponer el respeto, pues comúnmente se admite que el respeto es la base y el punto de partida de sus relaciones. Los representantes de asociaciones de padres de alumnos también son del mismo parecer: el respeto han de ganárselo en el día a día; los profesores, claro, porque ellos –y por sus niños- es lo primero que piden: respeto, lo mismo en la escuela y en la piscina, que en la consulta del médico. Pero los profesores son de otra pasta, ellos no sólo quieren ganarse el sueldo, sino también el respeto. Estaba por pensar que pertenecían a la raza de los santos, de los Asís y los Jobs, de los humildes, pero sospecho que es más certero –y honesto- preguntarse: ¿qué temen perder éstos si les otorgan autoridad y se les exige el respeto?.

Aunque si lo que pretenden es ser admirados; entonces sí, entonces, amigos, eso hay que currárselo. Yo no pretendo tanto. Lo que entiendo aquí por respeto necesario es la cortesía y el cuidado, no la reverencia ni el miedo. Y ese respeto mínimo pero necesario es el que se pretende asegurar al otorgar autoridad. Sinceramente no sé dónde reside el problema..
.

martes, 15 de septiembre de 2009

Refugio

.
¡Tan claros venís y tan nuevos!
Parece que todos traéis la alegría sin brumas.

Jose Hierro.


Ya me han asignado las horas de oficio. En el templo recomenzaremos el diálogo -o el monólogo- con el divino Platón, el metódico y enmascarado Descartes, el asombroso Kant, el superhombre angustiado de Sils-Maria. De las trincheras y del fuego cruzado en campo abierto prefiero no hablar y estar alerta.

El verano no estuvo mal. Aunque no cumplí mi propósito de leer “El hombre sin atributos" -apenas leí unas sesenta páginas. Tampoco me queda un céntimo de la devolución de hacienda.

Se nos viene encima el otoño. Tendré que ir haciendo acopio de cecinas leonesas, queso extremeño, guardar algunos higos y unos buenos tintos. Y mimar las verduras, que salpicadas de tierra, con brotes tronchados y hojas perforadas han sobrevivido a la primera tormenta.

Seguimos. Dejaremos, también, a José Hierro por aquí cerca.
.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Un modelo equitativo



Que la educación española está a la cola de los países desarrollados es la noticia que recoge toda la prensa española de hoy. Nadie lo ponía en duda. Ahora bien, El País destaca, no obstante, que “El agujero educativo es menos profundo”, y nos recuerda que “ Un modelo equitativo evita la fractura social”, acaba el artículo hablando de Finlandia, donde "los alumnos más espabilados arrastran a los más torpes” , claro que el periodista nos recuerda que para eso hace falta un profesorado especializado capaz de trabajar con grupos pequeños... En estas estaba yo por servirme un copazo de FINLANDIA vodka of Finland, cuando leo: el presidente del gobierno aseguró que este estudio "marca una tendencia positiva" en la educación española. Me he quedao tieso, frotándome los ojos. Yo de verdad es que creo que les importa un pimiento. Entre otras cosas en el informe se hablaba de la falta de titulados en FP Grado Medio. No sé de qué se extrañan, por una parte han hecho un bachillerito con el que para acceder a la Universidad o al Grado Superior basta con poner el culo en el pupitre y esperar. Y por otra parte, alumnos a los que podía interesarles la formación profesional salen escopetados de una ESO donde se han sentido prisioneros de un sistema que solo les ofrecía unos estudios teóricos que no les interesaban o para los que no tenían las aptitudes adecuadas. Pérdida de tiempo, capacidades desaprovechadas, malos hábitos, y desconfianza. Y ellos... que si tendencia positiva... que si sistema equitativo.. que si menos profundo. “Hasta que pete” me dice un compañero.

¿Saben aquel del sueco y el finlandés que se van de copas?. El sueco levanta el vaso y dice: ¡Salud!, el finlandés lacónico y despectivo exclama: ¿Hemos venido a hablar o beber?

No soy yo tan huraño como el finlandés: ¡hasta que pete! ¡salud!

lunes, 7 de septiembre de 2009

Efecto mariposa



Leo que en la Universidad los profesores se autojubilan anticipadamente porque los “chicos” no tienen intereses intelectuales. Leo que los profesores jóvenes caen en la desesperanza o en el cinismo al observar que la calidad científica es impotente ante la astucia administrativa, que la investigación más rentable es sumergirse en el BOE y la posición más gallarda sentarse a la sombra de un carguito.

Leo todo eso. Y a punto estoy de sonrojarles con mis gritos imitando ese spot publicitario de no sé que grupo bancario.

Leo todo eso e intento calcular cuántos profesores de secundaria deben haberse desesperado, deprimido, enloquecido, mutilado -o sin más suprimido- para que un profesor universitario se jubile anticipadamente.

Imaginen, queridos lectores, la belleza sutil -y terrible- del efecto mariposa invertido; un gigantesco terremoto en un continente lejano hace temblar las alas de una mariposa en un jardín barroco o el sillón de un catedrático en la Complutense.


jueves, 3 de septiembre de 2009

Solución final

.
Espero que me disculpen si resulto malévolo y oportunista. Pero es que no me inspira mucha confianza el mensaje supuestamente tranquilizador que nos mandan los ministros respecto a la dichosa gripe, ¿o no eran estos los del crisis what crisis?, en fin, comprendan que con estos precedentes... Y, bueno, lo de excluir de la vacunación al gremio de profesores después de las Logsesloes no deja de evocarme (con un poco de humor negro) a la Solución Final.

En fin, diga Hola.

.

domingo, 9 de agosto de 2009

Callar -y en agosto.

.
Vampirizado mi espíritu por la calima y el esfuerzo –no del todo infructuoso- con tomates, pimientos y calabacines, y mientras yazgo amurriado en el sofá reiteradamente se me muestra. Seguro que la han visto conmigo; ella se contempla en el espejo y, digna de Homer Simpson, exclama:
“Tengo más de cuarenta años y nadie lo diría, ni yo misma”.

Y nosotros, ay, cuántas cosas callaríamos –también ante nosotros mismos. Y no por simple pereza.
.

lunes, 3 de agosto de 2009

Desgracia. Unos años después.




Hoy he visto la película Desgracia –versión cinematográfica de la novela de mismo título de J. M. Coetzee.

Desgracia fue la primera obra que leí de Coetzee, de ello hace cuatro años. Esta novela me impresionó y convirtió a Coetzee en uno de mis autores preferidos; a esta lectura siguieron Hombre lento, Historia de Michael K, Elisabeth Costello, Esperando a los bárbaros, [ más] (mi preferida junto a Desgracia) el libro de ensayos Contra la censura, [más] y Diario de un mal año (la que me ha parecido inferior entre sus obras, pero también interesante).

La película me ha producido la misma impresión brutal que la lectura del libro, de la que me resulta indistinguible. Me gustaría conocer la opinión de aquellos que la hayan visto sin haber leído la novela previamente, pues me queda la duda de si esta fuerte impresión está mediada –sugerida o directamente influida- por el recuerdo de la lectura previa. Tengo la creencia –no sé si acertada- de que estamos ante una de esas escasas veces –quizá única, pues no sería capaz de citar otro caso- en que novela y película encajan en una perfecta identidad indiferenciada.

Se trata de una historia de las que te “arregla el cuerpo”, digna de ver era la expresión en el rostro de los espectadores a la salida de la sala de proyección. Una película de la que deberían abstenerse aquellos que buscan del cine el pasar un buen rato, para estos Nueva York para principiantes es una buena opción (la vi la semana pasada). También tenemos la posibilidad de seguir la pretemporada del Madrid en la Sexta.

Pero Desgracia y Coetzee son otra cosa. Malkovich está convincente.


domingo, 12 de julio de 2009

en la frontera



Con algo de retraso he acabado Ciudades de la llanura de Cormac McCarthy, y con él he puesto fin a la denominada Trilogía de la frontera, completada por Todos los hermosos caballos y En la frontera. (Seguir el correcto orden en su lectura es imprescindible y es cosa que no queda demasiado explícito en las ediciones DeBolsillo). Los he leído sin lápiz, sin tomar notas, sin subrayados ni anotaciones. Pero dejaré algunas impresiones para animar a su lectura -y para que me cuenten..

La Trilogía es el retrato de un mundo y de unos hombres ya extinguidos o en el borde mismo de la extinción . El espacio físico ha sido tratado con diferentes coordenadas temporales en Meridiano de sangre y en No es país para viejos, este último se puede enlazar con la trilogía –de hecho el Sheriff protagonista es un representante de ese mundo descrito en la trilogía; sus reflexiones, su sorpresa y su decepción, se pueden entender a la luz de este mundo de la trilogía y de los personajes y sucesos que lo pueblan-

De los tres volúmenes “En la frontera”, el más “filosófico” de los tres, es una historia repleta de historias, el más denso y de mucha mayor complejidad de contenido –también el más voluminoso- , Todos los hermosos caballos –primero de la trilogía- es de una lectura mucho más liviana, aúna las aventuras y un completo retrato del mundo y la vida en los ranchos y en México. Mientras que Ciudades de la llanura no puede ser leído sino como culminación de los anteriores, y por sí solo carece de entidad.

La obra de McCarthy es muy compleja, con aportaciones y lecturas muy diversas, pero lo que yo destacaría –lo que a mí más me llega e impresiona- de estos libros es su impacto “cosmológico”, su sensibilidad poética y filosófica. La sensación permanente de extrañeza del mundo y ante el mundo. Esta sensación de extrañeza está siempre presente en sus descripciones de la naturaleza y de los ciclos temporales... “nosotros mismos somos nuestro propio viaje. Y por eso somos también somos el tiempo. Somos como el tiempo. Huidizos. Inescrutables. Despiadados.”

“ Toda muerte suple a otra muerte. Y puesto que la muerte nos llega a todos el único modo de mitigar el miedo que nos causa es amar a aquel que nos suple. No estamos esperando que se escriba su historia. Pasó por aquí hace mucho. El hombre que es todos los hombres... ¿Amas a ese hombre? ¿Querrás escuchar su historia?.”
McCarthy

jueves, 9 de julio de 2009

Desarrollo lógico-dialéctico de la optatividad.


En cierta manera es un desarrollo lógico lo que sucede. En las optativas que introdujo la Reforma Logse a algunos nos pareció ver una compensación por la pérdida de horas de filosofía, para muchos –filósofos prologse inclusive- era una forma de actualizar los contenidos filosóficos, que juzgaban obsoletos -anclados en la metafísica o en la aridez de la lógica-, también de proporcionar materias específicas a titulaciones emergentes, psicología, sociología... hasta algunos “pragmáticos optimistas” veían en ello una manera de ganar horas para los departamentos de la filosofía. Pero la realidad es que lo que desde el principio tenían a la base era el desdén por los contenidos filosóficos, conceptos, métodos y actitudes. Es esta verdad primera lo que ha surgido a la luz en este devenir –a la manera hegeliana. La filosofía acaba siendo fagocitada y sustituida por los prejuicios ideológicos y las concepciones sociales y políticas que estaban a la base de aquella nueva ordenación. Lo que aquí es más destacable es que sea precisamente un gobierno “no-logsiano” el que está culminando la tarea. Debe ser la lógica dialéctica y la astucia de la razón –que actúa a través de lo "otro" y de la negación-. O quizá, simplemente, dadas las masivas críticas que ha tenido el proyecto de la ciudadanía en inglés, es la forma en que nuestros gobernantes han querido congraciarse con los modernos-defensores-propulsores de la nueva pedagogía. O quizá que las orugas se han comido hasta el último pimiento.

Me da que es lo último.

miércoles, 8 de julio de 2009

Una plaga de orugas



Uno no debería escribir sobre educación en estos meses de verano, pero acabo de leer Que nos la meten doblada en Antes de las cenizas.

Lo que desde supuestos “pedagógicos” se está haciendo en el sistema educativo español –y en especial con la filosofía- es una verdadera tropelía. Como una verdadera plaga de orugas en un cultivo están dispuestos a no dejar ni un brote de cultura. El origen de todo este desmán está en los iluminados impulsores de la LOGSE; tuve el “honor” de impartir Reforma cuando todavía estaba en fase experimental y el disparate se veía venir, ahora estamos en su segunda versión: la LOE –más nefasta aún-. Pero lo peor es que el espíritu ha calado muy hondo, a estas alturas todos los partidos políticos participan de esta concepción “socio-psico-pedagogista” . Desde principios de los noventa los defensores de esta “nueva pedagogía” vienen enarbolando una consigna: “¡contra los contenidos!” que después matizaron “ ¡contra los contenidos conceptuales¡ ¡demasiados conceptos! “ . Y esto, traducida la jerga pringosa a vulgar castellano, significa: “contra la cultura”, “demasiada cultura”.

Y, usted –si no es del gremio- se preguntará, ¿por qué habían de tener estos señores socio-psico-pedagogos y sus coros efiálticos nada contra la cultura?. La respuesta es sencilla, lo que tienen contra la cultura es su carencia de ella; porque quien tiene cultura clásica no quiere eliminar el latín y el griego de los institutos, quien gusta de la buena literatura no quiere eliminar a los grandes autores de los institutos y de las escuelas, quien disfruta con la filosofía no quiere desterrar a Platón ni a Kant de los institutos, y lo mismo con el arte, la música... y la ciencia.

Pero estos "nuevos educadores" nos quieren dejar a cambio pseudocultura, ideología y “actividades dinámicas”. Mariposas, y no otra cosa.