martes, 9 de febrero de 2010

La caída moral

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Me entero por la última página de El Mundo -de hoy. El hombre era topógrafo por formación, pero cayó en el podrido y siniestro mundo de las drogas, y de ahí a la afición por la lectura de filosofía –desde Nietzsche a Bertrand Rusell- , y un nuevo escalón al asalto de bancos y al trullo. ¿Acabará por matricularse a distancia en alguna facultad de teología?

Un caso fáctico de la famosa ley De Quincey.

No se puede bajar la guardia; ahí tenemos el resbalón de Bernard-Henri Lévy. Lo mismo lo arroja a la bebida. O una ulceración.
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Perséfone

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En cuanto he cruzado la puerta, y he visto las estanterías gigantes repletas de tablas, mangueras, lámparas, jardineras, bombillas, abonos, enchufes, celosías, cuerdas, regaderas, kits de librería, simientes, sierras, tornillos, azadas, rastrillos, vaporetas, sopletes, hamacas, alfombras, tablas de parquet, linternas, imitaciones de césped… me he dicho: de aquí tiene que salir un post, aunque sea por enumeración -y aquí me tienen.
He comprado unas bayetas, unos topes para las puertas, y un pequeño invernadero de fácil montaje que me servirá para proteger los semilleros que en breve comenzaré a preparar, pues los almendros en flor anuncian el retorno de Perséfone.

Mientras tanto me engolfo, me idiotizo y naufrago en la melancolía dolorosa con el Libertango de Grace J. –y el recuerdo de las discotecas de Ibiza en los setenta.


…. y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.
¡Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

Gil de Biedma


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lunes, 1 de febrero de 2010

Aspirar a ser el país mejor visto

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¿Lo tomamos como una simple expresión desafortunada a la que hemos escamoteado los matices? ¿O es la expresión certera de aquello en que se ha convertido la política; una tecnología de la imagen sin otro fin que la recolección de votos para seguir en el escaparate? Sea lo que sea, “aspirar a ser bien visto” [con independencia de que sea por los africanos, los sudasiáticos, o nordeuropeos] no es lo que uno esperaría oír en el discurso de un presidente. Banal.

Era mejor lo de follar. ¡Pero, cincuenta veces!.

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lunes, 25 de enero de 2010

De los derechos de los animales

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Ayer traíamos aquí un artículo de Javier Cercas que me pareció magnífico. Lo recomiendo, léanlo. El artículo me hizo reflexionar acerca de la dificultad de hablar y de establecer “los derechos” de los animales y de mantener una posición ética coherente en la relación hombre/ animal –o mejor dicho con respecto al resto de animales. Me parece que el problema radica en que una auténtica relación moral con el otro sólo se sostiene sobre la consideración de éste como un igual. Y esa universalización que puede hacerse efectiva para todos los hombres independientemente de raza, cultura, sexo, edad, difícilmente puede llevarse a la práctica con los animales sin caer en serias dificultades fácticas y lógicas. Se pueden juzgar éticamente muchos comportamientos del hombre con respecto al animal, sí, por ejemplo un maltrato arbitrario a un animal lo consideramos moralmente reprobable, pero su carácter ético se constituye en relación con uno mismo o con lo otros hombres y no con el animal [al que consideramos sensible pero no moral]. De esta forma [en relación con nosotros mismos] los hombres fijamos las conductas que nos parecen condenables y las que nos parecen aceptables; en general hacer sufrir o matar a un animal arbitrariamente, sin ningún motivo o por placer nos parece reprobable mientras que hacerlo con el fin de alimentarnos o alimentar a otros no nos parece reprobable. Pero todos estos límites se desvanecen si tratamos al animal como un auténtico sujeto moral, como un sujeto de auténticos derechos, como un semejante [no simplemente un ser sensible]. Tenemos que conceder que pocas cosas nos parecerían tan aberrantes como criar hombres con el fin de alimentarnos, no digamos hacerlo de forma industrial, organizada y en cantidades ingentes. La vida de la gran mayoría de los hombres se sostiene sobre una radical diferencia entre los humanos y el resto de los animales, a los cuales consideramos a nuestra entera disposición –al menos en lo que al estómago se refiere. Desde una consideración moral del animal hay pocas dudas de que la muerte del toro en la plaza no es más detestable que la muerte industrial en mataderos, donde el animal no recibe otra consideración que la de ser carne. En la polémica sobre el asunto de los toros en Cataluña se ha acusado a los abolicionistas de contaminación por razones políticas, pero la gran mayoría ha manifestado –y no pongo en duda su sinceridad- hacerlo por razones estrictamente “animalistas”. Pero habría entendido mejor que se dijese que lo hacían por razones “humanitarias”; ¿desde una posición “estrictamente animalista” no habría que cerrar antes los mataderos? Porque comer carne parece una cuestión de placer culinario.

He comprobado que el canon del género "toros sí, toros no" exige confesiones, así que confieso no ser aficionado a los toros –quizá asistí a alguna corrida en mi infancia, pero creo que eran “charlotadas”, apenas lo recuerdo pero no creo que hubiese derramamiento de sangre. Por televisión los toros siempre me parecieron un tostón similar al tenis. Una de mis aficiones actuales es el cultivo de hortalizas. El invierno no es muy bueno para el huerto, pero este fin de semana he aprovechado para plantar dos cerezos y comenzar un seto. El trabajo y el frío abren el apetito, y quizá por eso las chuletas que asé en la lumbre las encontré verdaderamente sabrosas acompañadas con un buen vaso de vino tinto. Por último confieso haber sido el dueño de un perro, al que nunca insulté llamándole hombre como dicen que hacía con su caniche el faltón de Schopenhauer.

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domingo, 24 de enero de 2010

De toros y maestros

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Empezaremos por los maestros. Vicente Verdú en Aporías de la nueva década (y 3) ve a éstos muy distraídos, todavía empeñados en valorar esfuerzo, sacrificio y anhelando autoridad. Ambas cosas tenían, según Verdú, sentido en un mundo que ya está acabado; en la sociedad de consumo primero se obtiene la cosa, el placer, y luego vendrán los pagos, los efectos secundarios. Así que, sigue hilando fino el sociólogo, esto mismo es lo que hacen los chicos cuando exigen recompensas antes de haberse esforzado. El esfuerzo está ya finiquitado. Verdú lo dice de forma mucho más poética asociando “disciplinas” –parece que se refiere a las matemáticas y a las lenguas y demás cocos del estudiante- al “universo del dolor”, pero estamos de suerte porque “ese mundo en que el dolor, o el ahorro, o la represión sexual, tenían sentido es ya un mundo acabado”. Parece que lo justo es que ahora de entrada se dé a los chicos el título de medicina, de arquitectura, o de conductor de autobús… y ya ellos verán, que ya vendrán los pagos y los efectos secundarios. No lo duden, que vendrán. Respecto de la autoridad, pues aparte de las consabidas nostalgias de tarimas y la sacralidad del docente – se le ha pasado el asunto de la vara- nos recuerda Verdú que en el presente (Internet) todas las instituciones están desacreditadas, y que en la generación de Internet el conocimiento se adquiere por cooperación, intercambio, participación y no por “obediencia a un jefe” o a “un faraón del conocimiento que imparte doctrina”. Y finaliza: “quien no entienda eso será presa del pasado […] pegajoso […] e impertinente”. No sé en qué pasado imagina Vicente Verdú que habitan “los faraones” que impartieron conocimiento a Descartes, a Kant, a Newton, a Platón, a Einstein, a Cervantes… o los jefes a quienes éstos otorgaron obediencia. Pero sospecho que habitan confortablemente en el mismo espacio en el que se asocian las matemáticas con la represión sexual, y el esfuerzo del pensar con los cilicios intrasotánicos.

Me viene a la memoria la parte sexta del Discurso del Método. [Recomiendo la lectura de esta parte del Discurso que tan por alto se pasa para mayor gloria de la metafísica y en detrimento de hombre que anhelaba un conocimiento claro, seguro y útil para la vida]

“Así pues, teniendo el propósito de emplear toda mi vida en la búsqueda de una ciencia tan necesaria [se refiere a la física y su aplicaciones, sobre todo en la medicina] , y habiendo encontrado un camino tal que, siguiéndolo, me parece que debo infaliblemente encontrarla si no me lo imposibilitan la brevedad de la vida o la falta de experiencias, juzgaba que no existía mejor remedio contra estos impedimentos que el comunicar fielmente al público todo lo poco que yo hubiese encontrado e invitar a los ingenios capaces a intentar progresar, contribuyendo cada uno, según sus inclinaciones y poder, a realizar las experiencias que fueran necesarias y a comunicar cuanto hayan conocido con el fin de que comenzando los últimos donde los precedentes hubiesen concluido y, de esta forma, orientando con una misma finalidad la vida y los trabajos de muchos, llegáramos mediante el trabajo conjunto mucho más lejos de lo que podría hacerlo cada uno en particular”.
René Descartes (1596-1650)

Sin duda; impertinente y pegajoso, el pasado.


Y ahora los toros. Pero he pasado tanto tiempo con los maestros que llego cansado a la plaza. Magnífico artículo el de Javier Cercas Ética de los toros. Un artículo para reflexionar acerca del arte, sobre nosotros y nuestra relación con los animales. Lo más certero que he leído sobre toda esta polémica. Quizá intente un comentario en otra ocasión, pero si algún lector no fuese tacaño con sus ideas al respecto, le quedaría, ciertamente, agradecido.
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domingo, 17 de enero de 2010

Del mal y del otro.

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Es fácil entender el principio (razón) por el cual tendemos a compadecernos de las víctimas, a defenderlas y socorrerlas: sentimos y entendemos el sufrimiento del otro, y comprendemos que esas víctimas podríamos ser nosotros. Para pensadores como Rousseau y Hume, además de la búsqueda del bien propio, es también una inclinación natural el rechazo a ver sufrir a un semejante. En el hombre naturalmente bien constituido, orgullo y compasión, egoísmo y piedad, se equilibran y armonizan mutuamente; buscamos nuestra propia felicidad, pero también sufrimos con el sufrimiento ajeno. Y si en algunos casos nos alegramos del mal ajeno, esto se explicaría por un particular odio personal o envidia hacia aquel que sufre la desgracia. Sin embargo las cosas parecen ser más oscuras, en algún lugar Nietzsche afirma lo que cree una dura lección de la vida: “ver sufrir produce placer y hacer sufrir más placer todavía”, una verdad dura a la que con gusto queremos cerrar los ojos. Lo cierto es que una mirada por Internet, foros, comentarios en blogs, en prensa digital, en redes sociales, muestra que ni la frialdad ni el ensañamiento con las víctimas son algo extraño, ¿a qué obedece el encarnizamiento con las víctimas por parte de personas sin vinculación personal? ¿A qué obedece esa culpabilización del humillado, del vejado...? No es extraño que mujeres maltratadas sean culpabilizadas por otras mujeres, que profesores acosados sean puestos bajo sospecha por los propios compañeros, que víctimas de ataques terroristas sean ninguneados por ciudadanos corrientes… No me sorprende la psicología del agresor, ni la del que siente placer en el sufrimiento ajeno, lo que me sorprende es la actitud del que creyéndose bueno niega a las víctimas. Sospecho que éste –el que se considera a sí mismo bueno- no reconociendo la injusticia, y al negar la inocencia de la víctima, pretende quedar el mismo a salvo del mal. El mal no existe, es lo que viene a pensar y decir, quien lo recibe es porque lo merece. Y, claro, ese no es su caso.
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martes, 12 de enero de 2010

Comprensión lectora

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Si siguen el enlace del video en Youtube y leen los comentarios comprenderán el porqué del título de esta entrada. Pero cuidado no se rían con tanta suficiencia, tan despreocupadamente y con ese compasivo desdén – que les estoy viendo- Quizá eso de la comprensión lectora no sea tan evidente de suyo como creemos, por algún rincón de alguna estantería debe dormir profundamente aquel mamotreto de Gadamer, Verdad y Método, del que me quedó aquella idea del maestro de la Selva Negra, “el tiempo como horizonte de comprensión…”… y que recogen los versos de Gil de Biedma -quizá sin haber leído al filósofo- Ay, el tiempo! ya todo se comprende.

La canción me ha traído a la memoria la muerte de José Agustín Goytisolo, escuché la noticia por la radio mientras estacionaba mi coche en el aparcamiento de un hotel de Mojácar donde pensaba pasar un fin de semana, había conducido hasta allí bordeando la costa y el trayecto me había parecido bellísimo, el mar, rocas oscuras, flores amarillas. Hasta compuse algo que quería ser un poema, se titulaba: El toro de Falaris. Puede que también sobreviva en el fondo de alguna caja repleta de papeles… o más seguramente haya seguido el camino de la trituradora.

Y ahora, si no les importa, voy a escuchar Como tú

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sábado, 2 de enero de 2010

El Clic



Imagino que ya están ustedes al tanto del milagro pedagógico alumbrado en la era Internet: La teoría del clic en Google [con magníficos antecedentes en el campo de la fantasía erótica] se encuentra resumida en la extendida expresión: “¿y eso para qué, si con un clic en Google lo tienes todo todito?” Verbigracia, que no conocemos la teoría de la relatividad, pues nada, clic en Google ¡comprendida! Y a otra cosa mariposa, que no comprendemos el Tractatus de Wittgenstein, pues nada clic en Google y ¡asimilado!. Que no hemos leído El Quijote clic, clic, clic y la historia de la literatura de las bibliotecas digitales a la mollera. Que tenemos problemas con la formulación química, pues eso, clic, clic, clic. Helo aquí el secreto alquímico de la trasmutación de todos los metales en oro, el mágico alambique que convierte las letras y las imágenes "a simultáneo" en conocimiento.

Sin embargo siempre hay espíritus negativos que recelan del progreso para conservar sus oscuros y necios privilegios. Vean con que meridiana claridad lo expone el otrora presidente de la Junta de Extremadura y hoy paladín sin par de las TICS:

“Cualquier joven de 20 años entiende, por ejemplo, que es un disparate seguir rompiéndose las muñecas tomando apuntes en las clases magistrales, cuando un simple clic en cualquier buscador de Internet ofrece miles y miles de páginas, mucho más atractivas para su forma de aprender y entender, que los famosos apuntes manuales a los que tan aficionados son los que reclaman autoridad para el profesor y no para el cacharro (ordenador) que da más información sobre cualquier tema académico que el que puede acumular una persona a lo largo de toda su vida.” Progresistas y tecnologías de la comunicación

El señor Ibarra y yo hemos conservado milagrosamente las muñecas, pero nuestros jóvenes, quizá sus hijos, querido lector, corren verdadero peligro en manos de esos fascistas reaccionarios del apunte manual que reclaman autoridad. ¿Autoridad? ¡Habrase visto!¡Cuánto facha, joer!


PD. Una minuciosa respuesta al artículo Progresistas y tecnología la pueden encontrar en Deseducativos, El mito del progreso y las nuevas tecnologías por Juan Pedro Viñuela
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jueves, 31 de diciembre de 2009

Anámnesis y bendición



Cumpliremos el rito; llega el momento de la selección anual, pero seré breve: solo tres.

Uno tiene sus momentos místicos, y le gusta recordarlo –y contarlo

Autoconciencia

Y una pasión temprana: la lectura

Que el 2010 sea amable con todos ustedes. ¡Salud!

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martes, 29 de diciembre de 2009

Intermitencias

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Siendo tu carne joven, una mañana te mostró que tu más ardiente fortuna no era sino ilusión y delirio. Habrás de hacerte viejo para averiguar que, de igual forma, no fue sino ilusión y delirio tu más amargo dolor.

Thomas Mann. José y sus hermanos. Volumen II El joven José.


Algo provechoso llevamos hecho en estos días de vacaciones. He finalizado el segundo volumen de José y sus hermanos, El joven José. La cosa venía aplazada de largo.

En el otoño del 2000 tropecé en una papelería-librería de algún lugar de la costa murciana con Las historias de Jaacob, salí de aquel establecimiento con el periódico y con Thomas Mann bajo el brazo, imagino que también con una fuerte ansiedad en el estómago pues llevaba una semana acometiendo mi segundo intento por dejar de fumar –el primero debió de ser unos veinte años antes y apenas se prolongó de la mañana al atardecer del mismo día. No recuerdo de manera exacta el tiempo que tardé en leer aquella novela, pero no debió ser más que lo que tardaría en volver a fumar: seis o siete días. Recuerdo una lectura entusiasmada, tanto como Doktor Faustus o La montaña mágica, quizá más aún, más fluida que las anteriores y la recuerdo repleta de irónico y paródico humor. La edición que había comprado acababa de salir en castellano ese mismo año, pero desgraciadamente no estaban traducidos los tres volúmenes siguientes, así que se pueden imaginar mi frustración. No fue hasta el 2003, de nuevo en otoño, cuando di con el segundo volumen, no recuerdo el lugar ni tampoco la fecha con exactitud, he examinado el libro, y extrañamente hay una inscripción en lápiz en la esquina superior de una de las páginas de guarda: 19’50, N: 23.9.03, GAIA, que hubiese imaginado como el precio en euros, la fecha, y el nombre de la librería, sin embargo consta que la primera edición impresa es de octubre del 2003, así que no sé. Bueno, a lo que íbamos, tres años después encuentro el libro deseado; me lancé ávido a su lectura, las primeras páginas me parecieron maravillosamente escritas y sin embargo no leí mas allá quince o veinte. El libro quedó abandonado junto a otros del mismo autor hasta hace unas cuantas semanas en que volví a retomarlo, me sirvió para un post, una glosa y un par de discusiones, pero todo ello no impidió que volviese a la estantería a hacerle compañía a Carlota en Weimar -quien sabe si por media docena de años más- Pero es lo que tienen las vacaciones y la casualidad, hace un par de horas llegaba, de nuevo entusiasmado, a su última página. Y deseando que llegue mañana para acercarme a la FNAC o La casa del libro a por José en Egipto.


Aunque sería más provechoso volver casi diez años después a Las historias de Jaacob no soy sin embargo dado a las relecturas. Tampoco un portento de memoria, pero tengo el volumen en mis manos, Librería Rada, Plaza Bohemia, Edif. Las Tejas (Junto Gasolinera). LA MANGA. Desde hace algo más de seis años perdura mi tercer intento por dejar de fumar. Reconozcan que que para eso hace falta voluntad. Y a pesar de no ser amigo de relecturas echaré un vistazo para recordar que pasó con Shimeon y Levílos robustos hijos de Lía” en Shequem y a Rubén con Bala que le costó la primogenitura.


Hondo es el pozo del pasado
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jueves, 24 de diciembre de 2009

Brindis

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Y mientras se ilumina mi cabeza
ruego por el que he sido en la tristeza
a las divinidades de la vida.

Jose Hierro.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Del pensamiento crítico “madrugado”

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Hace unos días en uno de los blogs que frecuento se planteaban algunos interrogantes acerca del valor y sentido de la crítica, a su vez originados a partir de las reflexiones de otro. La cuestión ha revoloteado por mi mente en estos días de ingrata tarea evaluadora. Efectivamente la palabra crítica goza de gran predicamento -sobre todo adjetivando al ciudadano y en el contexto educativo. En casi todas las proclamas educativas, en textos legales refrendados por el gobierno en ejercicio, en múltiples manifiestos docentes de diversa índole, en panfletos estudiantiles, la formación de ciudadanos críticos aparece como uno de los objetivos fundamentales del sistema educativo. Dentro del gremio parece que los profesores de filosofía se consideran a sí mismos los paladines genuinos de la crítica, y entre los valores que atribuyen a su disciplina destaca, sin duda, el de la crítica.

La idea está muy extendida, apuesto a que no existe texto que relacione filosofía y educación en el que la crítica no aparezca como objetivo principalmente relevante. Debemos, sin embargo, ser precavidos con todas las ideas que se propagan tan rápidamente entre la felicidad y el beneplácito general; si una idea provoca un asentimiento tan unánime y general es porque no debe molestar demasiado, o porque pertenece a ese grupo de opiniones al que oponerse supone levantar sospechas contra uno mismo. En el primer caso se trata de ideas cómodas, pero superficiales o anodinas, en el segundo quizá de peligrosos dogmas. Pero, ¿cómo podría ser la crítica algo anodino o dogmático? ¿ y cómo es posible que el pensamiento crítico no sea molesto, y que desde todos los lugares –despachos incluidos- sea reivindicado y hasta fomentado?. No me negarán que algo huele de forma extraña en toda esta cantinela de la formación del ciudadano crítico.

Creo haber advertido –corríjanme si es otra su experiencia- que hay una relación de proporción directa entre el ardor por la formación del ciudadano crítico y el desdén por la historia de la filosofía, y constato que los más aguerridos formadores encuentran que los densos programas de contenidos históricos (que a menudo juzgan de caducos) les restan tiempo y energía para la “formación del ciudadano crítico”. Tarea a la que podrían –eso creen- dedicarse de forma inmediata; enfrentándose a pecho descubierto con la realidad concreta y circundante, en sus manifestaciones cotidianas, prensa, televisión, publicidad... Pero me temo que es una perspectiva de ilusos o de fraude manifiesto. Creo que incurren en un error que ha señalado muy certeramente Sánchez Ferlosio en su artículo de hoy, del que les cito un fragmento. “Es ridícula y hasta poco decente la buena voluntad de los que proponen remedios frente a lo que en su fuero interno reconocen por fatídico: así, los que recomiendan que los padres acompañen a sus hijos ante la pantalla para incoarles "espíritu crítico", o los que predican un "consumo responsable". Pero hace ya muchos años que a estos buenos consejos "les ha madrugado", por decirlo en palabras mexicanas, la publicidad, que aún más de madrugada, respecto de la edad, empieza a seducir y acuñar a las criaturas, para que sin resistencia se sometan y queden sometidas de modo perdurable al grado de compulsión y servidumbre capaz de perpetuar la conveniente adaptación” Televisión para niños.


No nos preocupemos tanto por la epifanía inmediata del espíritu crítico. Intentemos aprender de Platón, Epicuro, Aristóteles, Descartes, Spinoza, Hume, Kant, Nietzsche… que con seguridad tienen mucho que enseñarnos. Aunque, a veces, nos resulten molestos.
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miércoles, 16 de diciembre de 2009

El daño no es de ayer, ni tampoco de ahora...

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Siguiendo la propuesta de Toni Solano aquí dejo mi selección.

Cuando allá dicen unos
Que mis versos nacieron
De la separación y la nostalgia
Por la que fue mi tierra,
¿Sólo la más remota oyen entre mis voces?
Hablan en el poeta voces varias:
Escuchemos su coro concertado,
Adonde la creída dominante
Es tan sólo una voz entre las otras.

Lo que el espíritu del hombre
Ganó para el espíritu del hombre
A través de los siglos,
Es patrimonio nuestro y es herencia
De los hombres futuros.
Al tolerar que nos lo nieguen
y secuestren, el hombre entonces baja,
¿Y cuánto?, en esa dura escala
Que desde el animal llega hasta el hombre.

Así ocurre en tu tierra, la tierra de los muertos,
Adonde ahora todo nace muerto,
Vive muerto y muere muerto;
Pertinaz pesadilla: procesión ponderosa
Con restaurados restos y reliquias,
A la que dan escolta hábitos y uniformes,
En medio del silencio: todos mudos,
Desolados del desorden endémico
Que el temor, sin domarlo, así doblega.

La vida siempre obtiene
Revancha contra quienes la negaron:
La historia de mi tierra fue actuada
Por enemigos enconados de la vida.
El daño no es de ayer, ni tampoco de ahora,
Sino de siempre. Por eso es hoy.
La existencia española, llegada al paroxismo,
Estúpida y cruel como su fiesta de los toros.

Un pueblo sin razón, adoctrinado desde antiguo
En creer que la razón de soberbia adolece
y ante el cual se grita impune:
Muera la inteligencia, predestinado estaba
A acabar adorando las cadenas
y que ese culto obsceno le trajese
Adonde hoy le vemos: en cadenas,
Sin alegría, libertad ni pensamiento.

Si yo soy español, lo soy .
A la manera de aquellos que no pueden
Ser otra cosa: y entre todas las cargas
Que, al nacer yo, el destino pusiera
Sobre mí, ha sido ésa la más dura.
No he cambiado de tierra,
Porque no es posible a quien su lengua une,
Hasta la muerte, al menester de poesía.

La poesía habla en nosotros
La misma lengua con que hablaron antes,
y mucho antes de nacer nosotros,
Las gentes en que hallara raíz nuestra existencia;
No es el poeta sólo quien ahí habla,
Sino las bocas mudas de los suyos
A quienes él da voz y les libera.

¿Puede cambiarse eso? Poeta alguno
Su tradición escoge, ni su tierra,
Ni tampoco su lengua; él las sirve,
Fielmente si es posible.
Mas la fidelidad más alta
Es para su conciencia; y yo a ésa sirvo
Pues, sirviéndola, así a la poesía
Al mismo tiempo sirvo.

Soy español sin ganas
Que vive como puede bien lejos de su tierra
Sin pesar ni nostalgia. He aprendido
El oficio de hombre duramente,
Por eso en él puse mi fe. Tanto que prefiero
No volver a una tierra cuya fe, si una tiene, dejó de ser la mía,
Cuyas maneras rara vez me fueron propias,
Cuyo recuerdo tan hostil se me ha vuelto
y de la cual ausencia y tiempo me extrañaron.

No hablo para quienes una burla del destino
Compatriotas míos hiciera, sino que hablo a solas
(Quien habla a solas espera hablar a Dios un día)
O para aquellos pocos que me escuchen
Con bien dispuesto entendimiento.
Aquellos que como yo respeten
El albedrío libre humano
Disponiendo la vida que hoy es nuestra,
Diciendo el pensamiento al que alimenta nuestra vida.

¿Qué herencia sino ésa recibimos?
¿Qué herencia sino ésa dejaremos?



Luis Cernuda
. Es lástima que fuera mi tierra.

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miércoles, 9 de diciembre de 2009

La Glosa

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Postergué una glosa con la intención de evadirme. Y sigo en ello. Sin embargo, en alguna parte he escrito lo siguiente: “El destino de José ejemplifica, quizá, el destino del hombre de conocimiento en todas la épocas” [fin de autocita] y añado aquí, ¿nos estamos convirtiendo los docentes hoy en la voz de la hermanos de José? ¿somos nosotros [los docentes] quienes hemos desterrado (prohibido) a Eliecer? ¿ y de esa forma aniquilar de raíz a José?

¡Ay! ¡Qué amable aquella sombra del árbol divino! Y, sin embargo, José sigue acudiendo cada día con mirada abierta a sentarse entre estas rejas!

José, ¿ qué clase de aventura has venido a buscar?



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domingo, 22 de noviembre de 2009

Instrucción

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Eliecer explicaba a José al pie del árbol divino. El mozo, a instancias del viejo, lo apuntaba todo y se lo leía a sí mismo en voz alta, con la cabeza apoyada en el hombro, hasta sabérselo de memoria. Por supuesto, la lectura y la escritura eran la base y el acompañamiento de todo; de otro modo las cosas pasarían fugazmente por el oído de los hombres para olvidarlas enseguida. Por eso José tenía que sentarse muy erguido al pie del árbol, con las piernas cruzadas, y sostener en su regazo los utensilios de escritura: la tabla de arcilla en la que grababa con el buril signos cuneiformes, o las hojas pegadas de tejido de junco, o la piel alisada de oveja y cabra, sobre los que iba alineando sus garabatos con la caña estrujada por los mordiscos o tallada en punta, que sumergía en los huecos rojo y negro de su tintero. Unas veces se valía de la escritura del país, la escritura humana que le servía para retener su lengua y modo de hablar cotidiano (...); y otras, de la escritura divina, la oficial y sagrada de Babel, la escritura de la ley, de la doctrina y de las leyendas [...]
Luego José se marchaba con paso garboso en busca de sus hermanos, que andaban por los campos o los pastos, para hacerles de zagal, en las tareas menos arduas. Pero ellos decían, enseñando los dientes:
"¡Mirad ahí viene con paso garboso el fantoche de los dedos entintados, después de pasarse el día leyendo piedras de antes de la Inundación! ¿Se dignará a ordeñar las cabras, o sólo viene a acecharnos, a ver si el les cortamos trozos de carne a los animales para echarlos al puchero? ¡Ay, si fuera por las ganas que tenemos de apalearlo, no se iría de rositas, como por desgracia sucede por culpa del Terror de Jacob!."

José y sus hermanos. Vol II. El joven José. Thomas Mann.

La glosa otro día.
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sábado, 7 de noviembre de 2009

Perplejidad, de lo bueno y lo perverso.


Durante algunos días me ronda una idea que me fue sugerida mientras reponía fuerzas devorando un sabroso –y colosal- bocadillo de tortilla francesa acompañada de una loncha de jamón asado.

No me gusta apropiarme de lo ajeno, sobre todo cuando pertenece a los amigos, así que me gustaría que quien me la ha sugerido también la desarrolle –supongo que me leerá-, pero la idea es demasiado importante como para confiarla a una sola persona –que además actualmente no se prodiga. Hace algunos días escribí un post titulado Mañana por la mañana”, ponía allí en duda que la sugerencia del ministro acerca de la posibilidad de ampliar la obligatoriedad de la educación hasta los dieciocho años pudiera llegar a realizarse. Lo cierto es que a nadie parece molestarle demasiado esa sugerencia: la izquierda “progre” la bendice y la derecha apenas es capaz de musitar un “pero”. Y todos nos preguntamos acerca de los medios para llevarla a cabo, como si en sí misma fuese una propuesta bondadosa, razonable y deseable. Una reflexión interesante es la de Antonio en Repaso de lengua; nos recuerda con ironía que deberían “implicarse” psiquiatras, jueces y obispos, y puestos a mejorar podríamos demorar la mayoría de edad a los veintiuno –o a los veintisiete.

Lo curioso es que nadie parece darse cuenta -o no se atreven a hacerlo público descarnadamente- de la perversidad atroz que supone que a chicos que ya a los doce o trece años aborrecen el estudio se les quiera obligar a permanecer en el sistema educativo hasta los dieciocho. No hace tantos años censurábamos a aquellos padres que se empeñaban en que sus hijos continuasen con los estudios más allá de la escuela obligatoria contra su voluntad, nos parecía irracional y autoritario, y solía ocurrir que por mucho que los papás se empeñasen el niño no daba palo al agua, y si no se le ponía remedio la cosa solía acabar muy mal. Pasados algunos años resulta que los más progres del lugar aplauden esta misma obligatoriedad proviniendo del estado, y sancionada por él.

La cosa da para pensar. ¿Los pondremos en manos de asistentes sociales, de jueces y de policías, de psicólogos y psiquiatras por no querer abrir un libro?. Piensen amigos: ¿qué hay detrás de la sugerencia del ministro?. Y no sólo piensen, pónganlo también por escrito.
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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Variaciones Krahe acerca de las pasiones

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Variatio I De la pérdida y la melancolía.



Variatio II De la resignación y del ciudadano.




Yo te contaré, si quieres, mis propias experiencias sobre la cuestión.

Sócrates en el Fedón 95e

Recogido por Guthrie en Historia de la Filosofía Griega. Volumen IV. Introducción a Aristóteles. Una obra que quizá debería estar leyendo en vez de improvisar posts de dudoso sentido.


sábado, 31 de octubre de 2009

Mañana por la mañana

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Más que un globo sonda, la sugerencia del metafísico ministro debemos interpretarla como una biopsia que nos dará información acerca del subsuelo ideológico de nuestro sistema social.

Hablamos, por si quedase algún despistado, de la posibilidad de ampliar la educación obligatoria hasta los 18 añitos o añazos. De momento el ala izquierda, sindicatos y “padres progresistas, parecen haberla acogido con entusiasmo y desde la derecha con algunos tímidos “peros”. No es de extrañar tal propuesta, pues les vendría muy bien para maquillar listas de paro en época de crisis. Además ¿quién se va a oponer a tan bienintencionada propuesta? ¿algún profesional melancólico? ¿algún mozalbete respondón? Bah, no faltarán vocaciones y “vocados”. Pero la metafísica criatura ministerial advierte que no será para “mañana para la tarde”, y uno se pregunta para cuándo entonces y por qué tal sugerencia. Al cuando respondo con el título del post. Creo que la razón de esta “sugerencia” es la voluntad del ministro de manifestar su respaldo a la política educativa mantenida por su partido desde los años 90 y de situar sus acciones dentro del espíritu de la Logse y la reciente LOE. Pero creo –y ahora ejerzo de adivino- que esto lo afirma porque las próximos cambios se podrían interpretar como objeciones a aquellas dos leyes; creo que se extiende el convencimiento de que previo a los 16 años deben comenzar a crearse itinerarios que desvíen a parte del alumnado a estudios profesionales, y de que el bachiller de dos años no es sostenible y deberán adelantar, al menos, un año su comienzo.

Tengo la impresión de que el ministro intenta convencer (se) a sus “vocados” de que esto sólo será un paso atrás para coger carrerilla y saltar hacia delante: hacia el Paraíso Pedagógico en la Tierra. Dios me oiga.
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martes, 27 de octubre de 2009

Contra las vocaciones y Plaza de Honduras II.

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Hace algún tiempo ya alertamos aquí acerca de la vocaciones. Uno se va haciendo más liberal –ya saben: esa saludable tolerancia al mal- con la edad, lo cual es natural pues cada otoño tiene uno que lidiar con nuevos inquilinos: la presbicia, los cálculos renales, el déficit de memoria, el colesterol que aumenta... pero volvamos a las vocaciones; si anteriormente manifestamos cierta desconfianza acerca de la bondad de las vocaciones, hoy (con ánimo liberal) nuestra posición es de casi claro repudio. Si anteriormente nos pareció una virtud privada, hoy nos parece más un vicio público, y más que indiferente la vocación nos parece un obstáculo para el ejercicio eficiente de la profesión docente. Dicho claramente un profesor vocacional tiene muchas más papeletas para ser un mal profesional que aquel que ha llegado a la docencia movido por intereses más prosaicos: seguridad laboral, tiempo libre, condiciones de trabajo, sueldo fijo... podríamos dar al menos entre veinticinco y treinta argumentos a favor de nuestra tesis, pero nos limitaremos a un par de ellos: 1º generalmente el profesor vocacional –convencido de la bondad de sus motivos- tenderá a ser menos autocrítico, pues es “natural” tender a creer que la bondad de las intenciones trasmite bondad a las acciones y resultados [lo que es claramente falaz ], el profesor “cínico” , en cambio, dado que es consciente de lo “turbio” de sus motivaciones pondrá empeño en que tal calidad no se trasmita a sus hechos, y sin duda extremará la prudencia aunque solo sea por conservar sus “privilegios”. 2º Al profesor vocacional también le resultará más duro asumir los fracasos, pues los considerará injustos con sus intenciones. Y será más proclive a la frustración personal que aquel que mantenga una mayor distancia personal y afectiva con respecto a su tarea profesional. Y por señalar un tercero: la vocación exige una pasión que, en la inmensa mayoría de los casos, no puede ser duradera. No tanto como para mantenerse durante los más de treinta años de una vida profesional corriente.

Cuando esa exigencia de vocacionalidad –tan recurrente- se erradique, o al menos se la contemple con una sonrisa- empezaremos a pensar que la educación está enderezando su camino. Aunque a veces creo que los vocacionales somos nosotros, y que ellos, los “novísimos pedagógicos” son más listos que el hambre.

Plaza de Honduras I

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domingo, 25 de octubre de 2009

El bien, el fumar, la prohibición y los píos.

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Hace algo más de seis años apagaba mi último cigarrillo. Hoy lo recordaba mientras cumplía mi rito dominical de desayuno y lectura de la página de Javier Marías en el suplemento de El País. El novelista acusaba al gobierno y en especial a Zapatero de actitudes antidemocráticas y ponía como ejemplo la nueva propuesta legal respecto al consumo de tabaco en bares y restaurantes, parece que se pretende que fumar esté prohibido en todos ellos.

El artículo es interesante porque trata muchos aspectos del asunto. Yo no pretendo resumirlo para ustedes, así que les aconsejo su lectura. Pero coincido con Javier Marías, me parece antidemocrática esa postura: realmente los no fumadores tenemos nuestros derechos muy bien cubiertos legalmente, si alguien aguanta humos es sencillamente porque lo desea, espacios libres de humo de tabaco son muy fáciles de encontrar. Actualmente no tolero los lugares cargados de humo y sencillamente en lugares así simplemente no entro. No siempre fue así, he fumado casi desde que tengo uso de razón, y he sido fumador empedernido de los de dos paquetes diarios, incluso no podía dormir si no me aseguraba antes el tener, al menos, un cigarrillo para el despertar, pues, ¿ cómo enfrentarse al nuevo día sin la dosis básica de nicotina?. Yo aconsejaría a todos lo fumadores que dejasen ese hábito, aunque sé que es difícil – soy el primer sorprendido de haber sido capaz de hacerlo, nadie habría dado un duro por mí, y yo menos que nadie, no sé cómo ha sido posible, pero así ha sido. Aconsejaría, pues, que dejasen el tabaco, pero me parece antidemocrático –y no suscribo- que se prohiba fumar en todos los bares y restaurantes, de la misma manera que me parecen una cursilada esas prohibiciones, por aquello del ejemplo, en los recintos escolares , y una patada a la razón esos corros de profesores fumando un metro más allá de la puerta del recinto.

Es curiosa la generosa plasticidad humana para la imbecilidad y la ceguera intelectual voluntaria, esta propuesta legal es un claro ejemplo de la voluntad de algunos-muchos de imponer al resto su particular visión del bien -y un ejemplo aún más claro de filisteísmo político-. El talante democrático –liberal- exige renunciar al BIEN y desarrollar una saludable tolerancia al mal. Aunque sé que esto último pone los pelos de punta –y de los nervios- a algunos píos. Feliz domingo.

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jueves, 22 de octubre de 2009

1984




Sé que sin mí Dios no puede vivir un instante; si yo desaparezco, él, necesariamente, ha de declinar su espíritu.

Angelus Silesius


Es la nostalgia y el miedo de la criatura lo que mueve el misterio.
Jacob Böhme


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domingo, 11 de octubre de 2009

El yo y el nosotros

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Espíritu colectivo. Un buen escritor tiene no sólo su propio espíritu, sino también el espíritu de sus amigos.
Friedrich Nietsche. Humano, demasiado humano.

Hasta el solitario paseante de Sils-Maria entendió su escritura como la expresión no de un yo sino de un nosotros. Aunque quizá esos amigos eran el sueño ineludible de su yo.
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miércoles, 7 de octubre de 2009

De esencias y apariencias, fraudes e imposturas

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Si siendo yo un escolar el maestro me hubiese dicho que no necesitaba aprenderme las tablas de multiplicar de memoria lo habría recibido con alborozo y lo habría colocado en el altar de mi héroes. Era aquella una tarea ingrata, sobre todo la tabla del nueve, nueveporcinco cuarentaycinco, nueveporseis cincuentaycuatro, nueveporsiete,mm,mmnueveporsiete mmm, ya nueverporsiete sesentaytres, nueveporocho setentaydos, nuevepornueve mm mmm nuevepornueve, mmm nuevepornueve ochentayuno, y ¡nuevepordiez noventa!. Me vienen a la memoria aquellos lápices blancos que llevaban la tabla escrita y que le servían a uno para repasar –o para copiar. Eran la calculadora de los sesenta. Imagino al maestro que nos hubiese dicho: “no aprendáis la tabla que para eso está el lápiz maravilloso que apenas cuesta una peseta”. Sin duda que habríamos aplaudido, pateado, y vitoreado al inspirado .

Y el regocijo daría paso al asombro al escuchar por labios del ungido: “el lápiz calcula por vosotros, pero yo os enseñaré LA ESENCIA DE LA MULTIPLICACIÓN”. Me complace imaginar como el inspirado metafísico comenzaría a escindir con verbo y pensamiento certero la esencia de la apariencia ante los maravillados escolares de segundo de básica; arrobados, con sus uniformes azules y el nombre grabado, en la visión imperturbable y completa de la esencia pura de la multiplicación separada de los cálculos pueriles y engañosos. Y comprendida la esencia pura –y completada las ascensión del entendimiento puro- podrían, si así lo deseasen, dejar el baby en el perchero y por medio de las necesarias deducciones exigidas por la férrea razón bajar hasta el mundo de los mercadeos y allí asombrar a los profanos con la exactitud de sus cálculos, blandiendo el lápiz mágico.

No debió ser Don Claudio –que no claudillo- de este parecer, o bien ignoraba los descubrimiento de la moderna pedagogía o bien las depreciaba como modas francesas, pues no se conformó con la tabla de multiplicar, sino que siguió con los espantosos números quebrados, las pavorosas raíces cuadradas, las dantescas ecuaciones, incluso nos obligó a recitar y a despertar al truculento Espronceda que dormía apacible en un estante de la biblioteca. Y así aprendimos de rima, que no todo iba a ser malo en aquella tremebunda escuela.

Avive el seso y despierte... no, si va a resultar melancolía lo mío.

De lo fumable y lo infumable.
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domingo, 4 de octubre de 2009

No es verdad que no sea verdad

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Hace tiempo que leí el famoso manifiesto “No es verdad”. Es difícil expresar el cansancio infinito y la desesperanza que me trasmitió esa mezcla de resentimiento, ignorancia, cinismo y mala uva que rezuma. No es menos cierto que uno también se ríe ante una patanería tan manifiesta, y se asombra con esa violación impertinente y gozosa de la lógica, aunque se le ponen a uno los pelos de punta con la legión de firmantes y asusta pensar en el gran pacto educativo cuanto uno imagina lo que estará sentado alrededor de esa mesa –no digamos ya lo que se pondrá encima. Tras aquella primera lectura pensé que era necesario una crítica en clave de humor de cada una de sus líneas, pero “El-manifiesto-no-es-verdad” exhibía tal calibre de insensatez , era su redacción tan repetitiva, tan ausente de ingenio, tan chata en ideas, tan exenta de gracia y monocorde -y el hedor, ¿qué decir del hedor?- que se me hizo evidente la flaqueza de mis fuerzas para tal empeño.

Era un tarea digna de un héroe quimérico en el que se amalgamasen el camello, el león y el niño (resistencia, rebeldía e ilusión). Y esta tarea es la que ha llevado con sensatez, gracia y una pizca de humor irónico Ricardo Moreno en No es verdad que no sea verdad. Os aconsejo su lectura.

PD. Y gracias al "técnico" de Antes de las cenizas que nos facilita el acceso y difusión.

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