viernes, 9 de enero de 2009

Encuestas,. moralidades y opulencias

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Un jardincito, higos, quesitos y además tres o cuatro amigos, ésa fue la opulencia de Epicuro.


Nietzsche. Humano, demasiado humano.

En el blog de Pascual se nos propone una encuesta sobre ética aparentemente sencillita (debo decir se nos proponía, pues al intentar enlazar la página encuentro que la entrada ha desaparecido). Me proponía rellenarla, pero ya en la primera pregunta me encontré en dificultades, no digamos ya en la segunda o tercera. Eran, creo recordar, tan solo 4 o 5 preguntas, pero es complicado contestar SI o NO a cuestiones que tratan de temas tan delicados como la tortura, el asesinato de inocentes, la cuantificación del mal... De hecho no contesté la encuesta porque me sentía firmando un cheque en blanco a un desconocido –no va por Pascual, alto- o vendiendo mi alma al diablo sin tener claras las condiciones del contrato. No la rellené pues, porque necesitaba matizar las cuestiones y aclarar el sentido y el alcance de las preguntas; si tengo que vender mi alma me gustaría que no fuese una decisión tomada a la ligera. Esta indecisión e imposibilidad, también por falta de matices y datos, de llegar a una resolución la he encontrado a la hora de tomar partido en el conflicto de Gaza, (rebosante de opiniones y comentarios en blogs y diarios digitales). De nuevo la sensación del cheque en blanco y venta del alma. Tampoco quería optar por la “equidistancia” de lo políticamente correcto y el guardar las apariencias. Así que he optado por el silencio, espero que no sea el silencio cobarde sino el silencio místico, la no-acción y la compasión. Decisión vedada a los agentes/pacientes directos del conflicto.

Pero todo esto era una “propedéutica” para proponerles también una encuesta moral (como juego de matices), relacionada con la cita que encabeza el post. ¿ Coinciden con Epicuro?¿consideran completa la fórmula de la felicidad epicúrea? ¿qué añadirían a la enumeración de Nietzsche?

¿Saben?, hoy estuve en el óptico revisando mi visión. A pesar de mi indecisión con los cristalitos de prueba (¿mejor con éste o mejor ahora?, ¿y entre éste y éste?...) el resultado fáctico e inapelable es que he aumentado 0.5 dioptrías. Parece, pues, que la vida sigue su curso ajena e indiferente ante mis dudas.

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9 comentarios:

Pascual González dijo...

La encuesta vuelve a estar en el blog (problemas técnicos). La idea surgió tras estar hablando de MAquiavelo en clase, y sobre el problema de cuándo determinados fines pueden justificar determinados medios.

La idea es que recoger respuestas lo más espontaneas posibles, antes incluso de abordar esos ejemplos en clase. Y, obviamente, son cuestiones difíciles cuyas respuestas, sean las que sean, no nos suelen dejar contentos. Pero también pienso que es interesante porque la mayor parte de las veces la vida no nos obliga a elegir entre lo malo y lo bueno, sino entre lo malo y lo peor.

También creo que será muy interesante recabar el mayor número de respuestas anónimas y comprobar qué opciones han prevalecido de forma clara.

Joselu dijo...

Los dilemas de Pascual González van todos en la misma dirección. Son diversos grados de lo mismo. No quiero contestar. Si la niña secuestrada fuera mi hija ¿qué no haría yo por liberarla? Si entre las víctimas potenciales del atentado estuviera mi mujer y mis hijas ¿qué no haría yo por salvarlas? No quiero contestar, sin acritud, pero con decisión.

En cuanto al jardín de Epicuro, creo que Nietzsche tenía razón, pero de esto sólo es una enseñanza de la sabiduría que proporciona la madurez y haber llegado a un cierto nivel de conocimiento. A poco más se puede aspirar que a esas cosas. De todo lo demás se puede prescindir, aunque cabría hacer matizaciones. En mi caso, hablaría de mi familia, de mi conexión a internet, de la posibilidad de pasear por la naturaleza... Son pocas cosas pero fundamentales. Eso y los amigos,que no cuestan dinero y son la sal de la vida. Pienso que esta reflexión nietzscheana tiene la misma base que los Ensayos de Montaigne, tras una vida de experiencias y reflexiones. En el fondo son muy pocas las cosas realmente importantes.

Pascual González dijo...

Si te soy sincero, Joselu, yo tampoco quiero contestar. O no querría tener que hacerlo por nada del mundo. Ése es el problema de los principios morales: individualmente, uno por uno, suelen estar claros: amamos la seguridad, detestamos el crimen etc. El problema es que en la vida rara vez tenemos que aceptarlos o rechazarlos solos, sino en contradicción con otros, lo que nos obliga a jerarquizar. A veces a jerarquizar al borde de un abismo.

Por supuesto, la encuesta en sí misma no trata de justificar nada (ni de deslegitimar, por cierto). Pero creo que se parece más a la vida real, y por tanto, a los problemas morales reales, que la mera defensa no problematizada de los valores. Una ética realista no puede limitarse a la defensa aproblemática de valores morales, sino que debe enfrentarnos a elecciones problemáticas. Simplemente porque la vida está llena de ellas.

En todo caso, insisto, esa encuesta no trata de legitimar nada ni, por supuesto, pretende ser un cheque en blanco de nada. El único propósito es forzar a pensar lo que es difícil, e incluso lo terrible. Después de todo, si Homero o Shakespeare son terribles, ¿por qué no puede serlo la asignatura de filosofía? ¿qué podríamos aprender de un Shakespeare pasado por el filtro de la corrección moral? Personalmente tampoco me parece demasiado fecundo convertir la filosofía en una sucesión de campañas edificantes. Prefiero los dilemas.

Serenus Zeitbloom dijo...

Pascual, recuerdo una polémica, ya lejana, entre Savater y Adela Cortina (en El País), no recuerdo ya muy bien el objeto. Pero recuerdo una frase ingeniosa -y retórica, maliciosa al estilo de Savater- la carta se titulaba "Una piadosa calculatriz" y nos comentaba allí Savater que los cálculos morales son aún más dolorosos que los renales.

No intentaba en mi post polemizar sobre el valor de la encuesta, (no dudo de su valor con fines didácticos). Al contrario coincido contigo en que las elecciones que nos exige la vida son las más de las veces muy dolorosas, e insatisfactorias.

Pero las preguntas suponen ciertas situaciones abstractas, y con Joselu coincido en que nuestras respuestas pueden ser muy diferentes dependiendo de detalles y situaciones concretas. De ahí la dificultad para contestar, no por "escrúpulos" sino por la dificultad en saber que es lo que uno realmente haría o lo que realmente piensa.

Pasando a otro tema: coincido con Joselu en que la experiencia vital -¿o madurez?- , es fundamental en las cuestiones éticas. Tanto que soy muy escéptico respecto al valor de la materia de ética en 4º de ESO -ni te cuento de la EpC en primero-. Tengo la impresión de que con la enseñanza de la ética se consigue lo contrario de lo que se persigue... la "hipermoralización" de la que tú mismo, Pascual, hablabas. Que, paradójicamente, puede tener como resultado la "insensibilización moral"..
[La idea de Wittgenstein de que sobre algunos temas se dice más callando sobre ellos que "parloteando".[

Comentaré la encuesta con un grupo reducido de alumnos que tengo. No dejo comentario en tu blog para no influir ;)

Saludos a ambos,Pascual y Joselu. Gracias por vuestros comentarios.

Joselu dijo...

Pascual y Serenus, agradezco el clima de diálogo sereno. Las preguntas problematizadoras son terribles. Si el estado nos preguntara todo lo que se puede enjuiciar moralmente, los resultados serían sorprendentes y diferentes de lo que es nuestro ordenamiento jurídico. ¿Estás a favor de la pena de muerte? Una buena parte de la sociedad contestaría que sí, y yo no tengo claro qué contestaría cuando veo a seres como De Juana Chaos saliendo a disfrutar de la vida después de haber matado a veinticinco personas, o el que mató a la niña Mari Luz, o el que quema viva a su mujer... El estado me retira la posibilidad de opinar sobre la pena de muerte. ¿Qué opinaría yo si fuera el padre de Mari Luz? Otra pregunta ¿Cuántos estarían dispuestos a ver una ejecución en directo? Mis alumnos la mayoría contestaron que sí una vez que les hice esta pregunta. No creo que fuera un espectáculo al que le faltaran espectadores. Cuando mataron a Sadam Hussein el vídeo se vio masivamente. ¿Quién admitiría la tortura para conseguir información sobre un atentado que se va a producir? La mayoría la admitiría sin ninguna restricción. El problema es que el estado no debe basarse en la sensibilidad pública, y a ésta no debe preguntársele directamente porque contestará lo que no se espera. Por eso no hay referéndum sobre estos temas, igual que sobre el matrimonio homosexual, o la presencia de inmigrantes y sus derechos en la seguridad social y en la escuela. El estado no pregunta porque el trasfondo social está mucho más allá o más acá de los valores reconocidos como tales. Por eso hacer determinadas preguntas puede ser peligroso en un debate ético o en un referéndum.

Pascual González dijo...

Bueno, Joselu, desde luego que no pretendo legitimar nada con una encuesta así. Mi interés es mucho más "sociológico" que "normativo". Si te das cuenta, lo que se pretende discutir con ella es el utilitarismo, y también el problema de los medios y los fines. Esos temas casi obligan a recurrir a dilemas. Y de ahí la encuesta.

El problema que planteas sobre el Estado y los referendos es muy interesante. Yo no veo tan claro que asuntos como la pena de muerte no puedan consultarse en un referéndum. Incluso lo planteé aquí. Lo que no sería razonable es plantear un debate y una consulta sobre la pena en el contexto de casos tan terribles como los que citas. Eso sería una concesión inaceptable al populismo.

Aun así, no soy tan "democrático" como pudiera pensarse, y no creo que una mayoría esté legitimada para cualquier cosa (por ejemplo, para cercenar el estatuto de ciudadano de una minoría). Tal cosa no superaría nunca el velo de la ignorancia rawlsiano. Pero me da que la pena de muerte es un caso distinto, siempre que no se plantee de forma populista.

El problema cuando rechazamos la consulta pública como mecanismo decisorio y legitimador es distinguir cuándo estamos protegiendo una norma necesariamente racional y por tanto irrenunciable, o cuándo estamos tratando de hacer prevalecer nuestra particular intuición moral. El problema es qué argumentos tenemos para establecer que una norma es irrenunciable con independencia de que una mayoría suficiente mantenga durante un tiempo prolongado su deseo de renunciar a la misma. Confieso que a mí me cuesta argumentar en este punto.

Pero eso da para otro debate aparte.

Un saludo.

Clares dijo...

Oye, pero qué peroratas os marcáis aquí. Nunca había entrado a este blog y me encuentro con poco menos que la enciclopedia británica. hace un año o así lei un libro que se llamaba "101 problemas éticos", y era interesante, pero yo terminaba que no sabía qué pensar de tantos tiquismiquis, hasta que decidí que lo mejor era sentir, una vez bien informada, todo para un lado, y a ver qué se siente. Pues yo tengo un principio: el dolor del otro. Siempre causar el menor dolor posible o ninguno si fuera posible. Luego miraré esos dilemas, a ver qué siento.
Lo del jardín. Me parece que el alemán -es que el nombre es una lata para escribirlo, porque para decirlo, decimos "niche" y se acabó- digo que me parece que hizo una reducción un poco caricaturesca del epicureísmo. También Voltaire aconseja "cultivar el jardín", pero no quiere decir eso concretamente. Joselu, cuando Epicuro no había internet; si hubiera habido, lo habría puesto en la parte de los amigos. Lo de la familia también entra en ese lado.

Serenus, la ensalada en ropa negra entra también en los placeres de los epicúreos. Seguro que te gusta.

Serenus Zeitbloom dijo...

Clares, nos gustaría saber qué sientes.

Escribir Nietzsche es muy fácil, mira, primero escribes NIET, luego Z, le añades SCHE. ¡Y ya lo tienes!.En castellano yo he escuchado más decir NICH [un toque afrancesado].

Bienvenida a este "jardín".

Clares dijo...

Hola, Serenus. En efecto, me fui a la encuesta de las cinco preguntas, que resultó, a mi parecer, que era la misma pregunta, cada vez apelando a materia más sensible. A todas las preguntas respondí que no, porque si se contesta no a la primera sería absurdo contestar sí en las demás. Lo que vi en definitiva era que la(s) pregunta(s) era una falacia. Aqui y ahora, delante de ti, hay un tipo que dicen que es un terrorista o que de verdad lo es. Si mi principio, por sentimiento, por convicción moral, y por conocimiento de la historia (y de la historia de la tortura concretamente) estoy en contra de la tortura como medio coercitivo y jurídico (?) tengo que estarlo en cualquier situación. El recurso a la tortura no es válido ni eficaz, y además es un pretexto para sádicos. Lo que ese hombre diga en esa situación no vale para nada, ni será información fidedigna, y en el caso de que lo pudiera ser, todo estaría invalidado éticamente. Un suceso, el de aquí y ahora, el hombre torturado, no tiene relación con el asesinato con que se amenaza. Torturarlo ni lo propiciará ni lo evitará.
La pregunta es similar a ésta: Si tuvieras delante de ti un niño de tres años llamado Adolfo Hitler y por una revelación supieras cuál iba a ser su trayectoria vital, ¿lo matarías? Pues no sé lo que diréis vosotros, pero yo no.
Pues nada, ahora la perorata ha sido mía. Es que estas cosas tienen eso.