sábado, 6 de junio de 2009

Relatividad


Desde mis días en la universidad – empieza a abrirse una distancia que rebasa las dos décadas- guardo la costumbre de desayunar fuera de casa y de acompañar el cortado con El País, raramente añado una tostada o una magdalena y ocasionalmente le echo un mirada al Marca para ver como llevamos lo de Stielike o Cristiano Ronaldo. El domingo constituye el rito Javier Marías –como una misa de diez- en esa última página del País Semanal que empecé a leer cuando la firmaba Antonio Gala -¿podría recordarme el lector (suponemos lectores) quién ha escrito en esa última página entre Antonio Gala y Javier Marías?. Curiosamente he seguido fielmente y con entusiasmo a ambos escritores en su faceta periodística pero no en la novelística; de Gala no he leído ninguna novela y de Javier Marías no lo hice hasta el verano pasado con su estupenda “Tu rostro mañana”. Me voy a permitir una petulancia: recuerdo que hace más de 15 años formaba parte de un tribunal de selectividad –del antiguo COU- una de las pruebas comunes consistía en un comentario de texto –creo que podía pertenecer a diferentes géneros-, el texto se presentaba sin datos de autor. La corrección corría a cargo de los compañeros de lengua española; compañeros y vecinos de mesa en la comida que compartimos el tribunal aquel primer día de exámenes; el texto a comentar parece que tenía como idea central “la vida”, los compañeros de lengua pensaban que el texto debía pertenecer a Nietzsche, y requirieron mi opinión –en calidad de experto-, leí el texto y mi veredicto fue que el autor era Antonio Gala, no fue muy bien acogida mi opinión, que debieron interpretar como un sarcasmo o una boutade; es disculpable la reacción pues dada la compañía yo aprovechaba, como es natural, para lanzar diatribas nietzscheanas contra Cervantes y el Quijote; su responsabilidad directa en la decadencia española y su carácter de desgracia nacional. Tengo que decir, en mi descargo, que cuando con ocasión de la convocatoria de septiembre nos volvimos a reunir ya estaba confirmado que el autor del texto en cuestión era efectivamente Antonio Gala, pero mi imagen había quedado irreversiblemente dañada y en consecuencia no se solicitó mi opinión en ninguna otra controversia.

Como siempre, me enfrasco en inútiles digresiones, pero de lo que hoy quería hablar era de cierta información que aparece en El País, la noticia se titula: Los expertos consideran España un país "relativamente corrupto".

Léanlo, la polémica suscitada en los comentarios también es interesante. Entresaco algunas líneas, por si pueden servir para interesarles.

Informe sobre La democracia en España 2009

El informe constata una crítica generalizada a la falta de autonomía del poder político con respecto al económico, los grupos de presión y los medios de comunicación.


Han caído las valoraciones sobre la capacidad de control del Parlamento, la transparencia de la información estadística y de la política presupuestaria. El deterioro de los índices de gobernabilidad se atribuye a la resistencia del Gobierno a admitir la crisis antes del otoño de 2008 y su política cambiante de alianzas.


Los expertos creen que las causas de la corrupción en España son la elevada concentración de poderes políticos en manos de un mismo partido; la acumulación de poder del alcalde y al tamaño de los municipios, lo que facilita la consolidación de redes clientelares y de corrupción.


El informe propone como posible solución un proceso de reagrupamiento de municipios, con la eliminación de las unidades administrativas locales más pequeñas y el establecimiento de gobiernos locales de mayor tamaño y más homogéneos, como ha sucedido en países europeos en décadas recientes.


Quince años después no me atrevería yo a insinuar la responsabilidad de Cervantes y Don Quijote en esta degradación.

Y, aunque hemos salido de la pobreza, todavía tienen sentido los versos de Gil de Biedma:

Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre
...
Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica,
....

2 comentarios:

LUG dijo...

Se sabe que las perversiones de varios tranquilizan al perverso. Yo también ejecuté el ritual - café y El País - hasta hace cosa de un año en que la flojera me venció y ya ni los rituales me salvan ( me salvan más las blog). Creo que entre Gala y Marías estaba Muñoz Molina. Quizás haya más. Supongo que estos autores son conscientes de la expectación vital que producen, de que se convierten en faros de inteligencia y sentido para muchos "deseperanzados esperanzados" que miran los muros de la patria mía.

Pero ya digo. Estoy dejando los rituales porque su reiteración no han provocado "el disparo de nieve" que esperaba.

Respecto a lo de la madre patria prefiero globalizar. Hoy en Babelia Verdú habla de su "capitalismo funeral" y de la tercera guerra mundial que está en curso. Tengo la sensación de que algo importante se me escapa pero no sé si el Apocalipsis ya est´ña teniendo lugar. Creo queAlgo que sucede y no es maravilloso. Investigaré ¿tengo miedo? Salvo por mis hijos, no. El mundo merece morir sin dios.

España y sus místicas de "malos gobiernos y pobreza". No me gusta España, nunca me ha gustado. La ilusión con la entrada en la UE se desvaneció pronto. No nos hacíamos más listos y sí más tarugos. No llega la ilustración. Pensando en la escuela, me dan pena los centenares de chavales que cultivan su desidia en las aulas. Sólo las guapas hijas de la burguesía y las clases cultas me parecen trabajadoras, inteligentes. El rap llena la cabeza de los peor colocados de un tufo rancio de pseudopoder.

Creo que por vez primera no votaré. O tal vez vote en blanco. O al partido antitaurino.

¡Salud y amistad!

Serenus Zeitbloom dijo...

Lug, lo cierto es que los ritos se van quedando vacíos con el tiempo, fíjate que ayer no llegué a leer el Babelia (misa de sábado), lo haré hoy con retraso y echaremos uno ojo a Verdú –que no es santo de mi devoción, por su desconocimiento de la escuela, lo que no le impide sentar cátedra sobre ella-.¡ Qué aburrimiento de sociólogos!.
Coincido contigo, Lug, en lo que dices sobre las aulas, el rap y las guapas y guapos hijas e hijos de la burguesía... la escuela “inclusiva” es lo que tiene: que deja las cosas como están y tal y como salen de casa.

Creo que hoy si salgo, será para sólo para regar el huerto.

Saludos Lug