lunes, 4 de octubre de 2010

Del desayuno, memos e imbéciles.

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Ya he comentado otras veces que los domingos suelo desayunar mientras leo a Javier Marías en la última página del País Semanal. Vengo haciéndolo desde hace años, y me queda un cierto desasosiego y una sensación de incompletud esas mañanas de domingo en las que por algún motivo no lo hago, mayormente porque me he quedado más tiempo del debido en la cama y ya no hay manera de encontrarlo en los kioskos (leerlo en internet no es lo mismo). Sin duda, una patología más como cualquier otra. No siempre coincido con lo que allí se dice. El de esta semana, Red de pardillos, no es de los mejores, pero vale la pena leerlo -quizá soy uno de esos pardillos a los que allí se refiere. Como también vosotros, los que por aquí os dejáis caer -con más papeletas los asiduos. No soy usuario de twiter y apenas de facebook. Pero el mundo de los blogs no es ajeno a esa contaminación narcisista, exhibicionista, y por qué no decirlo: mema, de la que Marías habla.

En los últimos tiempo se ha ido sumando una nueva voz al rito de café con leche, zumo de naranja y tostada con jamón a la catalana -espero que no aprovechen los cacos esta información para desvalijarme la casa mientras desayuno-. Se trata de Javier Cercas, su artículo de ayer, Lo que no saben hacer los imbéciles, es uno de los mejores que he leído últimamente, creo que da en el clavo: no puede haber espíritu creador sin responsabilidad moral (por más que pese a más de un "nuevo creador"). Ni moral sin empatía.
La auténtica creación no puede ser evasión, ni un simple reflejo del narcisismo. Y difícilmente estará presente en "la red de memos", donde la empatía es tan escasa como abundante el veneno de rebaño y el espíritu de linchamiento.

Y pasando a otro asunto al que vengo dándole vueltas:

La filosofía pertenece a lo que algunos han llamado lenguajes de segundo orden o metalenguajes; una reflexión cuyo objeto no es tanto el mundo -esto sería lo propio de la ciencia empírica- sino nuestro "hablar" sobre el mundo. Por eso defienden algunos que el filósofo debería ser experto conocedor de otros campos científicos -en cuyos límites comenzaría el auténtico filosofar- so pena de que su reflexión sea algo meramente vacuo y aparente. Es una posibilidad -y un peligro. Pero es falsa si se plantea como única vía. Pues se olvida que nuestro "hablar sobre el mundo" no se agota en los discursos objetivados académicamente, ya sean de las ciencias naturales o sociales, de las artes, de la religión, de la política o jurisdicción. Existe la "vivencia" personal, y también sobre ella merece la pena reflexionar. Tal fue el caso de Sócrates, de Rousseau, Kierkegaard, o de Nietzsche (que, por enlazar con lo anterior, no fueron ni pardillos ni imbéciles precisamente) Creo además que sin esa "vivencia" -y perspectiva- personal ningún campo académico podría suscitar una reflexión propiamente filosófica, es decir, una experiencia del límite.

Pero es domingo y la hora de las anchoas.
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16 comentarios:

blues dijo...

Hablando de contaminación narcisista en los blogs...lo que hace Marías en su propio blog no se queda atrás. Resulta gracioso que luego critique el autobombeo de los demás. En cualquier caso nada demasiado disntinto al de otros escritores con blog. No sé si es que los "viajes del ego" son más atractivos de lo que imaginaba o es que hay más motivos que se me escapan.

El artículo de Marías no está mal, aunque no veo que aporte gran cosa ni que sea especialmente agudo. Es cierto que en las redes sociales se dan situaciones peculiares como las que describe pero eso es algo que puede comprobar cualquiera que pase un mínimo tiempo en ellas y tenga un poco de capacidad crítica. Quizás sería más interesante si pudiese añadir explicaciones cuando habla de descripciones (ej: ¿por qué la gente es exhibicionista y qué se refleja con ello?, etc...)

Saludos

Serenus Zeitbloom dijo...

Blues

Hay algunas observaciones interesantes en el artículo de Marías, esa pérdida de sentido del peligro que nos hace merecedores del calificativo de pardillos, y que parece resultado de la confianza por haber nacido o vivido bajo regímenes de derecho y libertades, pero que quizá no lo sean tanto como se pretende , regímenes que de forma insidiosa van controlando o recortando parcelas de nuestra autonomía personal sin que acertemos a oponernos a ello...

"parecen haber perdido enteramente cierto instinto de conservación que a lo largo de siglos ha hecho saber a la gente que no convenía dar demasiada información acerca de sí misma y que hacerlo entrañaba peligro"
"Para quienes contamos cierta edad, una de las escasísimas ventajas de haber vivido años bajo una dictadura es que aprendimos muy pronto el riesgo de que se supiera mucho de nosotros, y a no dejar algunos rastros. Hoy vivimos en un régimen supuestamente democrático, pero demasiada gente no se ha percatado aún de que nuestras actuales democracias se asemejan cada vez más a los Estados totalitarios, que se meten en todo y lo controlan y averiguan y espían todo, y no vacilan en aprovecharse de ello y en utilizarlo, eso sí, con más o menos disimulo e hipocresía"


Un caso claro de esta pérdida de autonomía personal la explican aquí
pasado de moda

Joselu dijo...

Leo a Javier Marías, pero, a pesar de algún acierto que otro, no es un escritor que alimente lo que yo llamo mi espíritu. Ni me gusta como novelista ni dejo de percibir ese narcisismo solipsista de que hace gala. No obstante, lo leo siempre.

El artículo de Javier Cercas es otra cosa. Dice algo, tiene densidad y no sólo ocurrencia. Relaciona la creatividad con la responsabilidad moral. Aduce el ejemplo de Kezamburo Oé y su dedicación en la plenitud de su vida a su hijo discapacitado. He leído de Oé, solamente La presa y me pareción excepcional. Al hilo de tu reflexión he reservado los dos títulos a que hace referencia el artículo del domingo. Su responsabilidad moral me lo hace especialmente caro. No sé si el nivel artístico tiene que ver con la moral. Puede ser que para ser un buen novelista no haga falta ser buena persona, pero sin duda el lector agradece tener en sus manos el texto de alguien moralmente responsable, y eso se nota cuando uno lee. Algo que sorprende de Dostoievski es su empatía, cómo cualquier personaje tiene sus razones y ninguno es condenado por el escritor ruso. Esa dimensión moral es necesaria, aunque tal vez haya hijos de puta que sean buenos creadores, pero tengo la impresión de que tarde o temprano se nota. Cela entró en decadencia a partir de La colmena. Su narcisismo egoísta hizo de él según un escritor italiano -Sciascia, creo- la literatura más vacía de Europa. Una obra de arte sin dimensión moral está hueca. Brillante reflexión de Cercas, aunque se equivoque y sea posible lo contrario de lo que defiende.

blues dijo...

Serenus:

Es que por más que lo intento... no puedo. No es que yo sea muy avispado pero con lo de Marías me siento como si me estuviesen contando la tabla de multiplicar.

No es porque esté él delante pero el de Joselu me resulta más ameno. Al menos ofrece una vivencia y busca deducir algo de ello.

Saludos

Juanjo dijo...

"sin esa "vivencia" -y perspectiva- personal ningún campo académico podría suscitar una reflexión propiamente filosófica, es decir, una experiencia del límite".

A lo que habría que añadir la proposición inversa, es decir, que ninguna vivencia puede suscitar una reflexión filosófica, si no se relaciona con el campo académico. No obstante, esto no es decir que la reflexión filosófica requiera previamente y por separado el conocimiento del experto académico.

Saludos, Serenus.

LUG dijo...

Respecto al artículo de Marías nada que decir. Criticar el mundo blog-red sociales etc. está bien, hay razones, "para decirles adiós nos sobran los motivos" etc. Vale. Personalmente la aventura blog me ha resultado "humanamente enriquecedora" (oh, cielos). Hace poco leí otra cosa sobre la "banalización de lo privado" que tiene lugar no sólo en las redes sociales sino en todo el internet.... Cuestión:¿tiene mi vida privadísima algún interés que exigiera su ocultación? ¿Es la trivial exhibición un riesgo real para mi futuro?¿Debo callar ante la sospecha? Pero...¿no sucede eso con cualquier cosa que uno haga? ¿No es un riesgo firmar un manifiesto, hacerse una foto, tomar una caña con alguien que no es tu esposa, sonreir a una niña? ¿Qué cosa es mi privacidad y por qué debo ocultarla (las razones de la exhibición sobran: al menos placer orgánico).

Por otro lado, la percepción de la filosofía como meditación sobre la vivencia personalísisma me parece adecuada. Sin negar otras actividades de segundo orden. Más aún, creo que cabe hablar de un discurso filosófico trenzado en un continuo de experiencia que iría desde la meditación sobre la intimidad más privadísima (como ha hecho Beatriz Preciado en su Testo Yonqui, narrando su experiencia con la testosterona y la "variabilidad" sexual), hasta la reflexión sobre las experiencias culturales o las llamadas "experiencias comunes de la humanidad" (o, por qué no, de la animalidad). Los blog pueden ser - en parte - espacio para estos experimentos filosóficos con el alma.

Un abrazo

Serenus Zeitbloom dijo...

Joselu

Yo leí hace dos veranos la trilogía "Tu rostro mañana" y me resultó interesante y placentero. Hace poco pensé en leer "Corazón tan blanco", y lo tengo pendiente.

Blues
No seré yo quien afirme que los artículos de Marías son más interesantes que los de Joselu. Yo leo a los dos, y espero interesado cada nuevo escrito. No tanto como las historias de Asterix o de Guillermo Brown en mi infancia, pero así así..

Juanjo
no tan viceversa; la "vivencia" tiene prioridad -"lógica y ontológica" :)-

Lug
Coincidimos, como casi siempre. Creo que es algo generacional, urdido en aquellos salones en que apurábamos el quinto de cerveza mientras otros bailaban "agarrao". Cuidado con las muchachas.

gracias por pasaros por aquí y por los comentarios.

Juanjo dijo...

Serenus
Debes decidirte: la relación de reciprocidad no admite grados (o hay reciprocidad o no la hay en absoluto). ¿Puede reflexionarse filosóficamente sobre una vivencia personal al margen de los discursos objetivados académicamente? ¿Existe la filosofia perennis?
Saludos.

Serenus Zeitbloom dijo...

Juanjo,

ya lo hice.

Juanjo dijo...

Serenus
Entonces, Si es posible la reflexión filosófica sobre una vivencia personal al margen de discursos académicos, tal reflexión aportaría un darse cuenta, un conocimiento del significado de la vivencia, conocimiento que por serlo precisamente de una vivencia personal tendrá validez eterna, atemporal, necesaria, metafísica. ¿Quizá no tanto?

Serenus Zeitbloom dijo...

"tendrá validez eterna, atemporal, necesaria, metafísica. "


Mucho me parece. Personalmente me conformo con menos.

Juanjo dijo...

Serenus
¿Por qué? ¿Tienes alguna razón personal? ¿Tienes alguna razón impersonal?

Serenus Zeitbloom dijo...

No sé, quizá soy un pequeño burgués, con aspiraciones pequeñoburguesas..

Juanjo dijo...

También lo fueron Hegel y Kierkegaard.

Juanjo dijo...

Serenus
El que la vivencia sea lógica y ontológicamente anterior al campo académico, no es ningún obstáculo que impida su recíproca relación. Es más, No sé de ningún filósofo que no haya contrastado su vivencia personal con el campo académico, con la tradición, y es en esta relación crítica, cómo su pensamiento alcanza el grado de reflexión filosófica; reflexión general precisamente por ser radical.
Saludos.

Serenus Zeitbloom dijo...

Juanjo

Nada que objetar, comparto plenamente tu opinión.