sábado, 15 de noviembre de 2008

Tinta de calamar


y los espejos que trabajan afanosos

aunque no mire nadie.

Wislawa Szymborska.


La tecnología no puede resolver ni un solo problema educativo. Es sencillamente un recurso. Un ordenador, una conexión a Internet, un aula con las mejores y más avanzadas tecnologías puede ayudar a camuflar durante unas semanas una mala práctica docente. Pero un buen profesional lo es con independencia de los recursos materiales, porque es capaz de adaptar su práctica a los recursos de los que dispone y, por el contrario, un mal profesional lo seguirá siendo aunque le proporciones los mejores recursos materiales.

Personalmente me inclino a pensar que no existe ninguna “enseñanza tradicional” como algo que posea alguna esencia. La tradición es lo que viene ocurriendo desde Atenas con Sócrates, Platón... lo que más tarde se hizo en cortes y abadías, y después vendría el renacimiento y la ilustración y la deconstrucción y el posmodernismo, es decir cosas muy diversas. Lo que se quiere ver como nuevas pedagogías no son mas que nuevas – y las más de las veces viejas- ideas, métodos o enfoques que en tanto que se muestren eficaces se sumarán a la tradición. Pero no se es mejor enseñante por profesar uno u otro enfoque. Ni se enseñan mejor las matemáticas, ni la historia, ni la filosofía por ser un experto conocedor de la psicología evolutiva, del psicoanálisis o de la pedagogía de la liberación.

Lo que llamamos nuevas tecnologías se incorporará, sin ninguna duda, a la práctica docente, de la misma manera que nadie escribe hoy con plumas de ave. Pero esa incorporación no resolverá ningún problema educativo. Ni en sí misma supondrá ninguna mejora en el sistema educativo. Sabemos que todo fluye y nada permanece, la realidad cambia y el tiempo no se detiene. Pero el movimiento no es necesariamente una mejora. No se escriben mejores novelas con un potente MAC que con BIC de punta fina.

Y volviendo al aquí y al ahora, nuestro sistema educativo tiene muchas deficiencias, pero estas no se resuelven con grandes ni bonitas palabras, con nuevas o viejas pedagogías, ni con intoxicaciones políticas o ideológicas. Tinta de calamar.

Pero se me ocurre una forma de mejorar nuestro sistema educativo: valorar el correcto hablar y escribir, la literatura, la historia, el arte, la gimnasia, las matemáticas, la filosofía, la física, la biología... eso más un poquito de prudencia y otro de empatía. Con todo esto, creo quedaría más que bien educada la ciudadanía.

Y acabada la jornada escolar estaría bien que se le facilitase al ciudadano el que pudiese acudir a la iglesia, al club de ajedrez, a la sinagoga, a la autoescuela, a la asociación de senderismo, al Ejército de Salvación, a Génova o Ferraz, a la playa, a la mezquita, al parque de atracciones, al cine, al pediatra y al psiquiatra, al homeópata y al dietista, a la comparsa y al casal, a la verbena o a pescar.


6 comentarios:

Pascual González dijo...

Tienes toda la razón, Serenus. Y lo digo desde la experiencia de usar las TICs desde hace ya unos años en clase, y también desde la intención de seguir usándolas y mejorando su uso en el futuro. Una cosa es servirnos de internet y de otras maravillosas herramientas electrónicas, y otra muy distintas querer ver en las mismas un Grial pedagógico, o una varita mágica que vaya a resolver los problemas.

Mi experiencia, por si vale de algo, es que Internet es útil, pero trabajando mucho (realizar apuntes, boletines, recopilar materiales... por no hablar del aprendizaje de las TICs) y, por otro lado, su utilidad es proporcinal al interés del alumno. Pero, claro, los alumnos interesados salen adelante sin internet y casi si nosotros.

Al final, lo más importante sigue siendo lo de siempre: un sistema de incentivos coherente y eficaz, un buen ambiente en el aula, buenos materiales y profesores capaces de enseñar y de dirigir el aprendizaje. Ah, y una pizarra y una tiza, por supuesto. Después hay otros ingredientes, como los que tienen que ver con la situación familiar de los alumnos, claro, pero ésos ya pertenecen a otro capítulo.

Desde la caverna de Platón dijo...

Estimado Serenus:

a mí siempre me ha parecido la admiración de los tontipedagogos por las supuestas nuevas tecnologías muy semejante a la que profesan ciertas amas de casa por los robots de cocina. Los compran, hablan maravillas de ellos, piensan que sin su ayuda la vida sería imposible... y no tienen ni zorra idea de para qué sirven ni cómo se utilizan.
No había nada más patético que ver a un eximido de la tiza de los CAP intentando explicar cómo se manejaba un procesador de textos (ahora irían de "pizarras digitales").
En este asunto, se trata siempre de estar a la moda pero en plan didáctico. Además, los productos ahora los vende la televisión (hace unos días en el telediario sin ir más lejos).

En mi primer año docente (hace ya una burrá de tiempo) mi amigo José Salvat, jefe de estudios adjunto, tuvo que entretener al inspector mientras llegaba el Director del Centro. El sabio inspector, para pasar el rato, le preguntó a mi colega Pep si él utilizaba el retroproyector en sus clases (la tecnología punta de entonces). Conteniendo la risa, Pep, matemático y profesor admirable, le contestó que no, que con la tiza tenía suficiente. Entonces el inspector, airado, le instó a que profundizase en los beneficios del retroproyector, le conminó a insistir en su uso, y un poco más y le pone de tarea copiar cien veces: "daré clase con el retro". Y estas estupideces han ido en aumento según han ido ingresando en el cotarro de la enseñanza empresas que hacen su agosto vendiéndonos la última chorrada del mercado de rabiosa actualidad.
Sigue resultando escandaloso, y triste, que los Renovadores Pedagógicos (como los del "Manifiesto" que anda por ahí) esgriman como demostración de nuestra desidia docente nuestro supuesto desdén por la nuevas tecnologías (¡es que no utilizan Internet! escribían en la basura esa del "Manifiesto").
No se ha visto nunca en este país (¡y mira que se han visto cosas!) tanto papanatas junto, tanto memo confeso.

Un saludo, Serenus.

Silvia Porras dijo...

Waldenland,

Creo que un buen profesional es aquel que siempre se las ingeniara para seguir haciendo limonada que gustosamente compartira con sus alumnos por generaciones y generaciones.

Si la vida te da limones...Haz limonada!

Lastimosamente es la unica frase que puede resumir mi practica profesional, asi como la de muchos otros.

Antonio dijo...

Un tonto con TIC sigue siendo un tonto. Pero un profesor que pretenda despertar la curiosidad en sus alumnos, que quiera estimularlos en el conocimiento de la realidad y de los mecanismos que mueven el mundo, no puede jactarse de darle la espalda a las nuevas tecnologías educativas. Un buen vendedor sabe vender, pero si no ofrece el pago por tarjeta no tendrá futuro... por mucho que intente convencer al cliente que el dinero de toda la vida es lo que mola.
Defiendo las TIC a capa y espada, a pesar de no poder utilizarlas en mis clases. Me duele que los alumnos de hoy salgan al mercado laboral sin saber manejar un procesador de textos, cuando la mayor parte de documentos que tendrán que realizar en su vida serán documentos electrónicos; me duele que copien de la libreta de un compañero cuando podrían consultar fuentes de información más fiables si alguien les hubiese enseñado a hacerlo, etc.
No, las TIC no son la varita mágica -la magia está en el profesor, sin duda-; pero, quienes defienden el inmovilismo, ¿se han preguntado cuánta información de la que escribimos a diario en una pizarra de tiza pasa a formar parte de la competencia de los alumnos?

Joselu dijo...

Creo que la clave está en un uso inteligente de las TIC, lo que no es necesariamente sencillo. Se puede ser creativo sin ellas. La presencia y la magia de un profesor no las necesita, pero ¿qué pasa si a ese mismo profesor le damos esta herramienta o la posibilidad de utilizarla? El año pasado mis alumnos redactaron mucho utilizando el recurso del blog de la clase. Les gustaba hacerlo. Era un día de fiesta cuando llevaba los ordenadores portátiles y yo les proponía un tema para reflexionar. Hubiera sido muy diferente para ellos hacerlo en soporte papel. Pero estoy de acuerdo en que no es la panacea, y que un uso inadecuado de las Tic puede promover la banalidad y la superficialidad. De aquí el debate. Importa más el fondo que la forma. ¿Qué queremos decir y qué soporte para hacerlo vamos a utilizar?

Serenus Zeitbloom dijo...

Pascual

En mi caso, utilizo TIC en el aula en algunas optativas marginales con pocos alumnos. En las clases comunes de filosofía me limito a dejar algunos materiales que ellos consultan o descargan desde sus casas y poco más.

Antonio "desde la caverna de Platón". Coincido contigo en que existe un papanatismo "renovador" que idolatra las nuevas tecnología -y no es extraño que muchas veces se haga desde el desconocimiento- Como si poner un presentación de Power Point convirtiese a uno en prohombre de la vanguardia pedagógica.


Silvia, efectivamente eso es lo que distigue al buen profesional.

Antonio de "re(paso)"
La verdad es que yo no veo a esos supuestos defensores del inmovilismo (desde luego yo no la soy). Las nuevas tecnología irán entrando paulatinamente al aula -eso no tiene vuelta de hoja- y lo harán en la medida que se vayan mostrando eficaces, descubramos su auténtico valor y su correcto uso, pero también deberán hacerse más accesibles, resolverse muchos problemas "técnicos". [fíjate que siendo tú "un defensor a capa y espada" no puedes utilizarlas como quisieras, entonces no puedes esperar que otros más inseguros -menos expertos- se lancen a ellas.]

Lo que a mí me molesta es que se usen las TIC como argumento para desprestigiar otras prácticas docentes más "tradicionales" [ y esto es muy común]. Quizá para algunos las nuevas tecnologías han llegado tarde -y eso hay que respetarlo. Otros es posible que consigan con la voz y la tiza más de lo que algunos podamos conseguir con todas las tecnologías a nuestro alcance. Lo esencial es que uno busque aquello medios que proporcionen mejor resultado..en fin aquello del "conócete a ti mismo".

(He escrito otros post en los que he tratado este tema de la tecnología en el aula y mi propia relación con ella:

http://waldenland25.blogspot.com/2008/09/la-tecnologa-en-el-aula.html

http://waldenland25.blogspot.com/2008/09/tecnologa-y-educacin.html

-no sugiero que los leáis, pero bueno yo me auto-cito que ahí están-

Joselu, ese peligro de la banalidad y la superficialidad es muy real, tener a los niños entretenidos en/con nada. Y merece la pena reparar en ello.

Saludos a todos.