viernes, 5 de diciembre de 2008

Obviedades


A la LOGSE se achacan muchos males de nuestro sistema educativo. Pero en su favor se suele aducir que un gran logro suyo fue extender la educación obligatoria a toda la población y durante más tiempo. Este argumento suele ser muy celebrado entre el público, que rápidamente se predispone a favor de esta ley y le disculpa sus carencias como mal menor. En el post anterior citábamos a Ricardo Moreno Castillo a quien no convence este argumento y hace un sutil distinción entre “estar escolarizado y estar encerrado entre cuatro paredes”. Me parece una distinción a tener muy en cuenta.

Pero creo que , sin perjuicio de la corrección de esa distinción, esa bondad de la LOGSE tampoco es cierta: si hoy un mayor número de personas puede estar escolarizado y por más tiempo, no es por mérito de una ley de educación que lo prescribe. Sino por efecto de un realidad económica que lo permite. Afortunadamente ya están lejos aquellos tiempos de penuria en que niños de 12 años o menores no podían asistir al colegio sencillamente porque debían trabajar para que la familia pudiera subsistir. Sólo unos pocos podían acceder a los estudios, pero no era por culpa de unas leyes de educación que restringiesen el acceso. Era el producto de la pobreza.

Ahora lo que debemos exigir es un sistema educativo acorde a una sociedad desarrollada y con un bienestar razonable –crucemos los dedos ante lo que nos amenaza.

Estamos, de momento, muy lejos. Y toda la cháchara psico-pedagógica no contribuye precisamente a acercarnos.

Imaginemos al ministerio de sanidad promulgando una ley que recomienda la salud y censura la enfermedad. Y el público aplaudiendo

3 comentarios:

Antonio dijo...

Es muy difícil llegar a conclusiones sin tener en cuenta muchos factores. Se habla mucho del empeoramiento de la calidad, cuando en realidad hay pocos estudios que lo demuestren. Sólo podemos fiarnos de nuestras experiencias cercanas, tan distintas según los casos. De los compañeros de clase que estudiaban conmigo en el colegio, sólo cuatro o cinco acabaron el bachillerato; supongo que tres o cuatro, como mucho, cursamos estudios superiores. Hoy en día, la proporción es mucho más alta.
En cuanto a estudiar por ley, es lo más lamentable de este asunto; que las vallas que antes impedían que los pobres estudiaran, ahora sirven para evitar que escapen.

Joselu dijo...

Pienso que a los catorce años es una edad en que hay chavales que no soportan el sistema educativo. No es su culpa. Un sistema combinado de enseñanza profesional y práctica en empresas como aprendices sería infinitamente más valioso, sobre todo si pudieran tener una compensación económica razonable. Todo cambiaría. A estudiar tres horas diarias y cuatro de prácticas en empresas. Supondría un alivio para los que cursan estudios porque les gusta trabajar, aunque luego tuvieran igual validez académica un itinerario u otro. Tenerlos encerrados es un calvario para ellos y para nosotros, sobre todo porque todo hay que plantearlo desde el punto de vista de que todo resulte entretenido y divertido. Y no puede ser.

Serenus Zeitbloom dijo...

Antonio y Joselu,

creo que es indudable que hay un pérdida de calidad, al menos eso es lo que percibo desde mi esperiencia particular (1º y 2 Bach); es cierto que hay chicos con un rendimiento altísimo, pero también lo contrario, personas que acaban el 2 de Bach con un nivel bajísimo. Creo que un bachiller de dos años carece de sentido[no creo que haya en Europa nada similar a eso]. No digo que se empiece a los 11 o 12 años como en Alemania [uno de los pocos lugares donde la pública ha tenido más prestigio que la privada], pero los 14 años es un momento nada arriesgado para empezar a diversificar caminos según talentos e inclinaciones. Desgraciadamente la Logse y la Loe son pasos atrás y obstáculos en este camino, por una parte desmantelaron la distinción FP y BUP, y por otra han intoxicado todo el lenguaje educativo con prejuicios pseudoigualitarios y pseudodemocráticos.. será complicado revertir todo ese proceso.

Estoy de acuerdo con Joselu en su planteamiento. Es sencillamente absurdo -y una tortura para el chico- mantener a una persona que desea ser agricultor -por poner un ejemplo- hasta los 16 años y empeñarse en que aprenda una serie de conocimientos teóricos para los que seguramente no tiene capacidad y por los que tampoco siente ningún interés -seguramente debido a lo primero-

Lo curioso es que cuando he tratado estos temas con alumnos de 2º bachiller han estado de acuerdo con estos planteamiento. Es curioso que sean los profesores quienes se empeñen en dar un sentido discriminatorio a aquello que los alumnos no perciben como tal.

La diversión por la diversión no es divertida; se convierte en rutina sin valor alguno. Como les pasa con los juguetes a los niños que los tienen todos, no le encuentran ninguna gracia a nada.

Bueno. Buen fin de semana.