domingo, 9 de agosto de 2009

Callar -y en agosto.

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Vampirizado mi espíritu por la calima y el esfuerzo –no del todo infructuoso- con tomates, pimientos y calabacines, y mientras yazgo amurriado en el sofá reiteradamente se me muestra. Seguro que la han visto conmigo; ella se contempla en el espejo y, digna de Homer Simpson, exclama:
“Tengo más de cuarenta años y nadie lo diría, ni yo misma”.

Y nosotros, ay, cuántas cosas callaríamos –también ante nosotros mismos. Y no por simple pereza.
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8 comentarios:

LUG dijo...

Bello silencio, Serenus. Quisiera fuerza de ánimo para poder centrar el esfuerzo en la pereza. No me deja el genio (de la lámpara, no de la botella). En todo caso me gusta leer - de vez en vez - tus perezas.

Y, ahora, duerma, sueñe y especule con las fuerzas de la naturaleza.

Leicca dijo...

También tú nos pones difíciles los comentarios.

A veces los espejos son, en número, infinitos. Hoteles, restaurantes y demás lugares con aseo para clientes. Ascensores decorados especialmente para la ocasión. La exclamación deviene oración interna y pseudo-autorretrato, (especialmente si una se mira sola). Tu pones la oreja y un cacho del alma, pero ese silencio consciente del otro está completamente ausente...

(Andamos todavía por Nipolandia, sobreviviendo tifoncillos y terremotos. Cachenlosmoros, qué manía la del mundo sublunar, que no para de moverse y amargar.)

Serenus Zeitbloom dijo...

Leicca, la juventud sorteando tifones en mares remotos.
Lug, maestro experimentado de tifones bajo su caparazón.

Y yo aquí, en casita, con el ventilador.

¡Amor fati!

LUG dijo...

Jo, maestro Serenus, cómo envidio a su amiga Leicca recorriendo tifones y perdiéndose en templos zen de verdad. Jo, maestro, como envidio su ventilador y su ¡amor fati!. Soy purita envidia y, por eso, no paro de meterme en tifones fantasmas que no aguantan el efecto de un par de lexatines. El lexatin me frena los vientos.

Envidio el viaje de Leicca y miro calladito sus imágenes.

Saludos a los tomates - si aún cuelgan de la rama - y disfrute de uno a mi salud. Yo haré lo propio con alguno de Carrefur o del Mercadona.

Me hermano en su huerta, oh Epicuro.

Silvia Porras dijo...

Serenus, languidecer para palpar la vida es una reflexion sin palabras.

Leicca dijo...

Mañana empieza septiembre, dicen.
S'acabó el verano.

Tenías tú razón. En una semana ni te acuerdas de las ganas de quemar el centro que tenías los últimos días. Después, el feliz descanso y el re-pensarse la vida. La verdad es que con tanto tiempo hasta se encuentra uno con ganas de empezar -primera vez en mi vida que me pasa, lo de querer volver. ¡A ver cuántos cursos dura!-. La vida de tanto pensarla se vuelve un poco como las bolas de plastilina cuando las manoseas mucho. Dejemos que empiece el otoño y las mil y una actividades, a ver qué pasa.

Nada más eso. Desearle a usted un feliz comienzo. (Feliz Año Nuevo.)

(Y pon algo nuevo, leñe, que parece que se te han comido los calabacines y los pimientos.)

Serenus Zeitbloom dijo...

No sé si debo envidiarle el ánimo, Leicca, abducido como estoy por esa pacífica región del ser que son las hortalizas. Pero espero que Waldenland25 pueda sobrevivir entre el inocente cuidado de aquellas (es tiempo ahora de lechugas, cebollas, brócolis, espinacas, acelgas) y el peligroso pastoreo del Dasein que vuelve a los cercados (terrible tarea).

Saludos. ¡Amor fati!

Leicca dijo...

Anda, anda... No dígas bobadas... Verás como en breve tienes algo lindo que decir
Yo he hecho ademán de cerrar tres veces. Una, hasta con un post de despedida. Esta cosa de los blogs hace que nazcan siempre un poco así: agonizantes. A veces me parece que eso es lo que mantiene vivas las visitas, y junto a los visitantes, el mismo blog. (Será que el Dasein va de guay, de listo, de sabelotodo, pero en el fondo lo que hace y lo que quiere es generar morbo con tanta angustia. Who knows.)

Reitero lo dicho. I´m glad de que estés de vuelta un ratito.

Feliz comienzo de curso.