miércoles, 25 de agosto de 2010

Las viejas normas de la ética

.




"como periodista busco la verdad (...) no creo en los milagros, creo en la ciencia
"

.

8 comentarios:

Toro Sentado dijo...

Me he quedado de piedra.

La publicidad es capaz de pisotear los valores más elementales en nuestras narices.

Y lo peor es que muchos se prestan a ello.

Impresionante.

Homo lupus dijo...

Creo que quien realmente pisotea los valores más elementales no es la publicidad (ya sabemos, después de todo en qué consiste y qué podemos esperar, por tanto, de ella). Quien de verdad pisotea su profesión, digo, es Mónica Carrillo, al utilizarla para dar credibilidad a una pieza publicitaria como ésta.

Los publicistas se han limitado a hacer su profesión, la periodista ha adulterado la suya.

Serenus Zeitbloom dijo...

sí, no es estraña la vecindad entre prestigio e impostura. Yo corro a la farmacia a por mi código de juventud

Gregorio Luri dijo...

Ahora ya sé por qué me encontraba yo últimamente los genes alicaídos y mustios.
Yo, como también creo en al ciencia, cada vez veo menos la telivisión... a no ser que echen alguna cosa de milagros, es decir de ciencias ficciones de esas.

Joselu dijo...

No conocía a esta periodista. ¿Es famosa? Lo que sé de las facultades de periodismo es desolador. El autor de este blog ha cuestionado el elemento vocación en la vida, pero pienso que para ser periodista de verdad (no quiero entrar en otras consideraciones o profesiones)hay que tener un temple adecuado, unos valores éticos y una enorme vocación. Sin ésta, estos son los resultados. Esta señorita (que no sé quién es) despierta irrisión y vergüenza ajena. Yo quería ser periodista pero no lo fui por razones varias, pero es una profesión en que hay que venderse como sea. Es lo que ha hecho esta periodista, pero no es muy diferente de lo que hacen otros muchos de forma no tan escandalosa. O sí.

Serenus Zeitbloom dijo...

Joselu

A mí es que el concepto vocación me resulta poco claro, en él cabe todo, incluida mucha impostura.
De hecho en este tipo de publicidad, bastante común, lo primero que hacen los personajes es confesar su vocación con afirmaciones como "busco la verdad" "me gusta mi trabajo" "mi trabajo es apasionante" Mal reclamo publicitario sería quien comenzase por ser crítico con sus propias motivaciones.

"por sus obras los conoceréis" y no por sus íntimas motivaciones...

saludos


Gregorio

Pues no sé si recomendarle que le eche unos vistacitos de vez en cuando: no hay que olvidar el vino de las tabernas

Saludos

LUG dijo...

¿Cómo cambiaría la secuencia si en lugar de decir lo que citas la hermana periodista dijera: "como Verdad busco el periodismo; creo en los milagros, no en la ciencia". Me da la impresión de que muy poco y todos iríamos a la farmacia a por los neogenes con igual soltura de carnes... Luego el discurso es mera comparsa sonora - como un río de nada - frente al colorín de sonrisas y destellos. Por lo demás que diez años de investigación se concentren en un tarrito de crema nos puede llevar a la conclusión de que la sabiduría total pudiera introducirse en una tinaja o en un barril como el de diógenes...

Respecto a la vocación como justificación de criterio y autoridad. Además de falaz - qué tendrá que ver la voluntad de verdad con la eficacia del controno - es, claro, sospechosa.

Serenus Zeitbloom dijo...

Lug

Suscribo letra a letra tu comentario -incluso en el estilo- y especialmente en lo de las carnes sueltas que corren a por el potingue anhelando redención.

Salud compañero