lunes, 13 de septiembre de 2010

Poema para fin de vacaciones

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La holoturia se divide en dos ante el peligro:
suelta un yo a la voracidad del mundo,
con el otro huye.

En el acto se bifurca en fatalidad y salvación,
en multa y premio, en lo que fue y lo que será.

En mitad de su cuerpo se abre un abismo
con bordes al acto convertidos en dos desconocidos.

En un borde, la muerte; en el otro, la vida.
Aquí, desesperación; allá, aliento.

Si hay balanza, no se desnivelan los platillos.
Si hay justicia, ¡hela aquí!

Morir lo imprescindible, sin pasarse de la raya.
Y, del resto salvado, rebrotar lo necesario.

También nosotros sabemos dividirnos, es verdad.
Pero sólo en cuerpo y en susurro que se quiebra.
En cuerpo, y en poesía.

La garganta a un lado; al otro, la risa,
ligera y al pronto sofocada.

Aquí, oprimido, el corazón; allá non omnis moriar,
sólo tres palabras, tres plumas al vuelo.

El abismo no nos escinde.
El abismo nos rodea.


En memoria de Halina Poswiatowska*

Autotomía. Wislawa Szymborska.


Y nos engulle.

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3 comentarios:

LUG dijo...

¿Tolera el romperse o bifurcarse la Salud Pública? Si te quiebras te cosen y te retornan. Más suave - en plan chinería y otras decadencias - el plegarse.El pliegue, en su ligera casualidad, es aceptado por la Salud Pública, recién armada en el inicio del curso y en el final del verano, engullidora de acordes y formas.

¿Qué nuevos retos nos plantea el curso? Me siento en tránsito y, siguiendo tu magisterio, cierro la boca a la vocación. Nada me llama aunque me hacen gracia nuevos alumnos que ayer vi en medio de la fiesta. ¿Lograré sacar algo bello y sabio del despendolado trasiego hormonal y en medio de la ruina del sistema que escapa a toda evaluación por medio de su atonlodramiento (como cuando suspendemos el juicio ante un caso de enfermedad, malsania o discapacidad)?.

Algo sacaremos de los bellos ojos adolescentes... al menos una sonrisa en el retorno a la huerta.

Hermosos los versos.

Saludos.

Serenus Zeitbloom dijo...

Intentaré seguir los consejos de Wislawa: rebrotar lo necesario, y morir sólo lo imprescindible.

PD. No he dado este verano noticias de la huerta, pero ¡qué gran año para los tomates". A ver si tarda la gota fría y me llegan hasta octubre...


Suerte compañero.

Joselu dijo...

Me gusta aquello de que el abismo nos rodea. Poesía de ideas y sutileza. Vivimos, pues, bifurcados entre fatalidad y salvación. El otro día leí en un libro estimable que a cada momento de placer le corresponde otro de sufrimiento. Esta dualidad nos ayuda a contemplar desinteresadamente lo que nos pasa, pues forma parte de una dialéctica, de un modo de estar en el mundo. Bueno. Podría ser peor.