viernes, 10 de septiembre de 2010

Y ahora: ¡Dios! 2ª Parte. Sin capote, a solas con el estoque

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Dicen que el ave divina

trocada en pobre gallina,
por obra de las tijeras
de aquel sabio profesor
(fue Kant un esquilador
de las aves altaneras;
toda su filosofía,
un sport de cetrería),
dicen que quiere saltar
las tapias del corralón,
y volar
otra vez, hacia Platón.
¡Hurra! ¡Sea!
¡Feliz será quien lo vea!

Antonio Machado.

Comentábamos aquí que nos parecía que el tema de Dios está llamado a sustituir al de los toros en el hit diálectico. Hoy ha hecho aparición un habitual de los ruedos, Fernando Savater, y no ha defraudado; un artículo fiel a su estilo de siempre, divertido para sus admiradores y exaperante para sus adversarios.
Como el texto me ha gustado, confieso que he pasado un buen rato y hasta me ha provocado alguna carcajada, no me conformaré con linkarlo, me voy a permitir copiarlo :


Supongo que la resonancia que suele darse a las opiniones del sabio Stephen Hawking se debe en parte a la espectacularidad tecnológica con que lucha, tan animosa como eficazmente, contra su terrible minusvalía física. Se ha convertido en una especie de Doctor Strangelove de la física y la cosmología, lo cual fascina a los medios de comunicación hasta el punto de obstaculizarles a veces comprender exactamente el alcance de sus comentarios más populares. Así ha ocurrido ahora, cuando en un avance de su último libro El gran designio advirtió que no hace falta la hipótesis de un Dios creador para explicar el origen del universo.
Tal advertencia es, claro, una obviedad. La ciencia, que trata de explicar el funcionamiento de los seres naturales, no necesita ni puede recurrir en ningún caso a un ser sobrenatural para dar cuenta de la realidad. Ni cuando se trata del origen del universo ni cuando habla de la función fanerógama de las plantas. Si hiciera tal apelación dejaría de ser ciencia y se convertiría en teología o nigromancia. Los científicos procuran comprender lo que ocurre en la naturaleza hasta donde pueden y a veces incluso un poco más allá, pero siempre aplicando criterios ligados a la experiencia y la deducción racional. Si de pronto invocasen a Dios no aclararían nada sino que confesarían paladinamente que ya no saben más, porque como bien dijo Spinoza, la voluntad de Dios no es sino el asilo de la ignorancia. En este punto, por cierto, también la gente sencilla que no somos sabios (incluidos los creyentes más fervorosos), compartimos su criterio: prueben a decir a los pasajeros de un avión a punto de despegar que se han sustituido las revisiones técnicas de rigor por rociar los motores con agua bendita y ya verán la que se organiza en las salidas de emergencia.

Dios no "explica" nada en el orden de lo material, ni la evolución de los seres vivos, ni el origen del universo, ni la polución de los océanos o el calentamiento global. Por supuesto, tampoco la ciencia puede "explicar" por qué lo que hay existe y si tiene algún "sentido" comprensible para nosotros. Los científicos metidos a teólogos -aunque sean negativos- son tan risibles como los teólogos que intentan hacer ciencia... ficción. Entonces, ¿qué pensar de la polvareda levantada por las afirmaciones de Hawking, magnificadas y distorsionadas por el sensacionalismo? Pues que su libro, de pronta aparición, va a venderse... divinamente.

La vacante de Dios. Fernando Savater

Yo de todas formas espero el libro de Hawking, y como ya expresé en el post anterior dedicado al tema, me gustaría que no fuese sólo cosa de preparar la venta. Quién sabe, lo mismo hasta encontramos una nueva metafísica.

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4 comentarios:

Hugo dijo...

Savater es uno de mis dioses favoritos, ¿te lo había dicho alguna vez? :P

Silvia Porras dijo...

Saludos Waldenland. El tema de Dios me interesa muchisimo y por ello quisiera compartir mi idea de lo que creo es Dios. Dios no se puede definir, no existen las condiciones que permitan al hombre crear un concepto en este momento de nuestra evolucion.

La palabra Dios es una referencia a lo absoluto, lo completo, lo perfecto -bueno al menos eso creo-

Existen muchas personas que saben que Dios existen por sus experiencias personales. Es esa especie de intimidad en ciertos momentos de la vida, que permiten al ser humano saber que Dios existe, y que Dios transciende, convirtiendose ese Dios en el sumo del amor, paz, justicia... esas cualidades dignifican la vida del ser humano al grado de implementarlas en sus interrelaciones con sus semejantes, medio ambiente, etc. Porque al final vemos en Dios nuestra vocacion eterna de llegar a ser lo que realmente somos.

To know what is impenetrable to us really exists, manifesting itself as the highest wisdom and the most radiant beauty... this knowledge, this feeling is at the center of true religiousness. In this sense, and in this sense only, I belong to the rank of devoutly religious men. Albert Einstein

Joselu dijo...

Este tema me rondó seriamente a mis dieciocho años. Leía, para desesperación de mi padre que decía que la literatura era anacrónica y que lo que tenía que hacer era irme a las discotecas, a Teilhard de Chardin. Estaba sumido en una crisis de fe que me llevaba a pensar -no con mucho acierto- en la figura de dios y su posibilidad de conciliarlo con la ciencia. El jesuita, paleontólogo famoso, erigía una teoría en que las hacía converger dentro de las perpectivas de la evolución. La idea era de que el universo estaba en evolución como sostenía la ciencia. Evolución, transformación, pero como hito fundamental en un momento por dicha evolución surgía como un restallido el pensamiento, la capacidad reflexiva. La encarnación de Cristo sería el punto de confluencia entre lo divino y lo humano, y el universo -físico y mental- convergería en una especie de cristogénesis hacia un punto central en el tiempo en que todo adquiriría sentido. Era más o menos así. El evolucionismo ha perdido cuota de pantalla en la filosofía y las ciencias, y las teorías de Chardin han quedado sumidas en el olvido. Pero reconozco, que contrariando a mi padre, leí varios libros suyos que me fascinaron. Luego lo olvidé, y decidí prescindir de dios porque como bien dice Hawking, no es necesario. Ahora bien, en mi vida sigue subsistiendo la dimensión de lo sagrado, concepto que no sé explicar, aunque algún día lo intentaré. Presiento esa dimensión y soy consciente de que en nuestro tipo de vida contemporánea se ha perdido totalmente ese presentimiento.

En cuanto a Savater, decir que lo conozco personalmente y que lo admiro, aunque pienso que su pensamiento requeriría de un fuerte aguijón -quizás una profunda depresión- para salir de sus cauces ya conocidos y que no me llegan a sorprender. Nací al pensamiento con Savater en 1977, pero ya no me aporta nada esencial.

Serenus Zeitbloom dijo...

Hugo

¿... otro es Arcadí? ¡ay! la poligamia, la poligamia...

Silvia Porras

Lo que dices guarda relación con un poema sobre el que pensaba estos días:

Otorgado es en su interior a los hombres el sentido
Hacia lo mejor él ha de guiarlos.
Esa es la meta, la verdadera vida,
Ante la cual más espiritualmente los años van contando.

Humanidad más elevada. Scardanelli.

Höhere Menschheit

Den Menschen ist der Sinn ins Innere gegeben,
Daß sie als anerkannt das Beßre wählen,
Es gilt als Ziel, es ist das wahre Leben,
Von dem sich geistiger des Lebens Jahre zählen.

Scardanelli

Joselu

En mi caso la separación de la religión positiva no tuvo forma dramática, se diluyó como una espuma en la adolescencia. Lo que poseo aún es algo de receptividad a la poesía y a algunos textos místicos, a los que a veces estamos más abiertos, más sensitivos, y otras menos, como dice Gil de Biedma "A veces ola y otra vez silencio".