martes, 7 de octubre de 2008

Escuela de expertos


Le daremos cariño con un poco de disciplina.

Experto.

Las discusiones acerca de los métodos y técnicas pedagógicas, así como el papel de los pedagogos en la educación, son un evento recurrente. Pocas veces –ninguna- llevan más allá de las propias convicciones iniciales, de tal forma que resultan más bien un ejercicio para pavonearse de la propia fuerza, para reafirmarse -con el calor, el apoyo de adhesiones que ya lo eran- en las propias posiciones. Más cercanas a la petulancia erística de los sofistas que al irónico diálogo socrático que supera la propia opinión a través de su negación.

Buceando en Youtube he encontrado –con la ayuda de Campanilla- este delicioso capítulo del año 66 del inefable Lindo Pulgoso.



A modo de conclusión: a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga; ya sea pedagogo –educador-, alumno rebelde -¿cabroncete o debería decir disruptivo? palabra que, por cierto, no contempla la RAE- o abuelita protectora.

7 comentarios:

eduideas dijo...

A mí también me hacía mucha gracia el perro pulgoso (mi abuela se ríe igual)... y sí, hay padres que son como esta abuelita (y alumnos como el protagonista)

Marian dijo...

Muy bueno. Habrá que aplicarse la lección: con el "látigo" no acaba de solucionarse el problema, más bien lo contrario...

Serenus Zeitbloom dijo...

Tengo la impresión de que lo que falla es "el libro".

Chelucana dijo...

La que no falla es la abuelita, no. Más bien da en el clavo :-))
Saludos

Serenus Zeitbloom dijo...

Ay las abuelitas..
deberían estar prohibidas las abuelitas.
es más fácil entenderse con los "disruptivos"...¿De dónde habrá salido tamaño palabro?.

Saludos.

Chelucana dijo...

¿Qué no? ¿A ti se te pueden enseñar nuevos trucos, Serenus? ¡Si en eso coincidimos, en que no hay manual, ni trucos que valgan...! :-))

Y los disruptos (que acabaremos llamándolos así, ya lo verás) pues de dónde van a salir, de los criterios de clasificación de los trastornos mentales como la DSM-IV o la CIE 10, supongo, y del empeño de todos por "psicopatologizar" la educación. ¡Que para eso somos "expertos"!

Ya no hay chicos malos, que suena fatal, muy maniqueo. Ahora hablamos de conductas disruptivas, disociales (y no antisociales), comportamientos perturbadores... Es decir, ahora los chicos son/están enfermos. ¡Qué bien! ¡Que los trate el asistente social, orientador, policía o psiquiatra! Y luego, ya mansos, que vuelvan al redil.

Pasaba por aquí... y me dió por provocar. Na' más. ;-)

Serenus Zeitbloom dijo...

Chelucana

Pues, pase, pase y provoque.. que para eso estamos :)

No es cuestión de mansedumbre es que si no se han conseguido ciertos elementos no se pueden conseguir otros que presuponen a los anteriores... no se puede hacer un seguro de automóvil a quien carece de él.

Los problemas son muy diversos.. yo trabajo generalmente con alumnos de bachiller, puede parecer sencillo pero no lo es tanto; encuentras gente muy dotada, intelectual y emotivamente.. pero también gente increiblemente consentida -con compartamientos notablemente estúpidos, (aquí podemos hablar sin eufemismos).. y ocurre que me parece azaroso e irremediable, que realmente la educación no puede modificar sus naturalezas -ni para bien, ni para mal.

Todo sigue su curso: el baile de las mónadas.